El exministro de Trabajo y Asuntos Sociales del Gobierno de José María Aznar, Manuel Pimentel, aseguró hoy en Segovia que aunque el país pase en la actualidad por los momentos “más duros” de la recesión económica, existen síntomas que señalan que la caída de la economía se irá atenuando para acabar con un “ligero” crecimiento a final de año. “Todavía nos queda un poquito de sufrimiento pero ya se van viendo cosas”.

Durante su participación en la clausura del III Congreso Empresa + Finanzas de la Fundación Caja Rural, el también empresario y escritor sevillano, aplaudió la reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy, a la que atribuyó que el Producto Interior Bruto (PIB) solo tenga que crecer un 0,5 puntos a diferencia del 2 por ciento requerido tiempos atrás para poder crear empleo. En este sentido, aseguró que el año que viene se creará empleo, “aunque poco” y a pesar de que por el momento todavía quede por delate la destrucción de 500.000 puestos de trabajo.

Aunque entendió que la sociedad cuestione la propia reforma laboral ante el continuo aumento de parados, Pimentel aseguró que si los cambios introducidos por el Ejecutivo central se hubieran hecho con anterioridad no se hubiera destruido tanto empleo. Por este motivo confió en que vaya a dar sus frutos y la consideró como “una buena reforma, la más profunda y más acertada que ha hecho el Gobierno”. Además, señaló que acerca el modelo español al de los países nórdicos en dónde existe más flexibilidad funcional y donde “las cosas se hacen por acuerdo y no por ley”.

Manuel Pimentel apostó por competir desde la innovación, la productividad, el valor añadido y el cambio de cultura y subrayó el nacimiento de nuevos acuerdos como en el sector automovilístico “impensables hace unos años”. Así, destacó que aunque existan por el momento muchos problemas por atajar, “también hay notas de optimismo”. En este sentido vislumbró que España saldrá fortalecida de la crisis con una economía más saneada y un mayor músculo productivo, y atribuyó a la sociedad el papel de exigir a la política pero también de “exigirnos mucho a nosotros mismos”.