La obra de Patricia Gadea (1960-2006) ocupa un lugar señalado (y así ha sido reconocido por la crítica) en el panorama de la pintura española del último tercio del siglo XX. Representante de la Nueva Figuración Madrileña de la década de 1980 o, si se quiere decir así, una de las pocas pintoras de La Movida, Gadea fue “precursora en la relevancia del dibujo y la apropiación de imágenes de la low cultura (…) siempre aludió con humor ácido y tierno a los estereotipos femeninos y la dominación patriarcal” (Rocío de la Villa, La Vanguardia 4/3/2009).

Su trayectoria comienza a finales de la década de los 70, partiendo de un impulso transgresor que se inspira en el Arte Pop y combina la nueva figuración con el reciclado de imágenes de tebeos e impresos publicitarios. Como ella misma declaró: “No soy una pintora de imágenes propias, sino que utilizo todo lo que cae en mis manos”. Junto con su marido, el también artista Juan Ugalde, vivió varios años en Nueva York a finales de la década de 1980, una experiencia decisiva para su carrera. Ya por entonces su trabajo recibió la atención de la crítica especializada, como prueban los textos escritos por María Llüisa Borrás, Francisco Calvo Serraller, Miguel Fernandez-Cid o Fernando Huici o su participación en 1987 en una exposición internacional: Comic-iconoclasm, en el Institute of Contemporary Art de Londres.

Su carácter rupturista y su interés por romper las barreras entre alta y baja cultura le llevaron, junto a otros artistas, a crear una galería de arte callejero en un subterráneo existente entre la calle Lagasca y el Parque del Retiro, a la que bautizaron Mari Boom (para ironizar sobre la célebre galería neoyorkina Mary Boone). En 1989 Ugalde y Gadea, junto al también pintor Mariano Lozano y al poeta Dionisio Cañas, pusieron en marcha un colectivo de singular ímpetu: “Estrujenbank”. El grupo, que funcionó hasta 1993, realizó exposiciones y publicó un libro: Los tigres se perfuman con dinamita (con algunos textos de Gadea) que recoge el espíritu provocativo, a medias entre el activismo artístico y el social, que propugnaban sus miembros. A comienzos del 2000 Gadea se instaló en Palencia e inició un tratamiento de desintoxicación. Seguía pintando, sobre todo acerca de la condición femenina y la plasmación de la luz. Falleció el 14 de abril de 2006.

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