El líder de UGT Castilla y León, Agustín Prieto, analiza la realidad nacional, regional e interna de la organización en esta entrevista a Ical, en la que lamenta la salida de tres miembros de su Ejecutiva, aunque resta importancia a esta hecho y lo enmarca en desavenencias con su gestión interna del sindicato. Prieto expresa su profunda preocupación por el desempleo y comenta que las perspectivas para este año “no son nada buenas”. En clave nacional, desea un acuerdo global entre Gobierno, partidos políticos, patronal y sindicatos sobre pensiones, mercado laboral y negociación colectiva, aunque reconoce que será “muy, muy difícil”.

 

¿Considera viable que se produzca ahora un acuerdo global con la patronal y el Gobierno y otros partidos políticos sobre la reforma laboral, las pensiones y la negociación colectiva?

Tengo esperanza y aunque lo veo muy, muy difícil, creo que es posible. Hay margen más que suficiente de aquí al viernes y quiero creer que es posible. A lo mejor tengo que decir que se truncó y no fue posible. No hay que lanzar las campanas al vuelo. La voluntad de UGT es de hacer todo lo posible por agotar esa vía de entendimiento. Algo se está moviendo. Toca dar un margen y una oportunidad para alcanzar ese consenso. Si se logra, mejor que mejor, pero si no, que nadie lo dude, nosotros volveremos a las movilizaciones y a hacer lo que corresponda en cada momento, ya sería otro contexto totalmente distinto.

 

¿Por qué ahora sí y a comienzos del año se amenazaba con una nueva huelga general?

Porque vemos que hay una posibilidad de acercamiento. Este sindicato siempre ha sido dialogante a lo largo de su historia y si vemos una posibilidad de encuentro, de necios sería no explorar esa posibilidad. Ahora se está explorando esa posibilidad que puede ser real. Ahora se dan las circunstancias que antes no se daban.

 

¿Muchas voces están hablando ya de un ‘cambio de cromos’?

No hay cambio de cromos, sino que el Gobierno ha anunciado correcciones en algunos aspectos lesivos de la reforma laboral, con un giro en los requisitos para los despidos objetivos. Ahora se puede hablar de ese tema. También se puede hablar de temas vitales como la negociación colectiva, que se debe preservar. En pensiones, todavía existe una separación, es muy diferente lo que pensamos y lo que defiende el Gobierno, aunque también se ha abierto una línea de margen para la negociación. No se permite hablar de los 67 años, pero si de a quién se aplicaría. Se ha abierto una buena línea de diálogo. Eso hay que explorarlo. Los empresarios están presentes y el Gobierno debe establecer mecanismos para incorporar una especie de pacto de estado, a través del Pacto de Toledo, con los grupos políticos.

 

¿Por qué se mete ahora todo en un acuerdo global?

Era razonable meter todo en el mismo paquete en la situación de crisis en la que estamos. Si somos todos capaces de llegar a algún tipo de acuerdo cediendo todos en algunos planteamientos no vitales sería una ayuda para salir de la crisis y a partir de ahí trabajar todos en una misma dirección y hablar de otro tipo de cosas. Si fuéramos capaces proyectaríamos de cara al exterior una tranquilidad de que aquí se ha logrado la paz social.

 

Algunos críticos achacan este cambio de postura sindical a una debilidad en su poder de convocatoria.

No es lo que nos incita a sentarnos en esas mesas de posible acuerdo. Si hubiera nuevas movilizaciones, los trabajadores respondería. Las negociaciones no tienen nada que ver con esa debilidad que se nos achaca. La debilidad no la veo por ningún lado, sólo veo fortaleza. UGT en esta crisis cada vez tiene más afiliados. Si se firma un acuerdo es que es bueno para todas las partes, y es positivo para los trabajadores, que nadie tenga ninguna duda.

 

¿Existen líneas rojas que no se pueden traspasar?

Cuando veamos todo el acuerdo en su conjunto, es cuando podremos decir que algunas líneas pueden haber sido alteradas porque visto en su conjunto puede ser viable y positivo para todos. Si todos lo firmamos todos dejaremos algo, pero si se firma es que será bueno y es la mejor salida que podríamos tener.

 

¿Tiene la sensación de que aquí sólo se están dejando algo las centrales sindicales frente a los decretos del Gobierno?

El Gobierno también ha ido abriendo las vías, no tendría que haber anunciado lo que hizo hace escasos días, de modificación de los criterios de despido objetivo. Eso no es un movimiento nuestro, es del Gobierno. Y hay más en la negociación que se irá conociendo cuando se vaya cerrando. Para negociar debe haber una coincidencia de voluntad de las partes.

 

¿Pero, no cree que la reforma de la negociación colectiva y su posible desregulación les ha obligado a esta negociación?

Es una amenaza real que se había puesto sobre la mesa. No se había concretado en ningún documento pero como amenaza existía. La pretensión era partir desde cero cada vez que se fuera a negociar un convenio, lo que sería volver a la ley de la selva, al siglo XIX, y pondría en peligro no solo a los trabajadores sino las reglas básicas de competitividad de las empresas. Habría tenido contestación y gorda, no me cabe ninguna duda. Vamos a intentar dentro del paquete de negociación que ese disparate no salga y cerrarlo con un pacto necesario con la patronal.

 

¿Considera viable ahora el acuerdo con los empresarios tras el cambio en la cúpula directiva de la CEOE?

Somos optimistas, ahora se abre una esperanza. De hecho el nuevo presidente de la CEOE se ha incorporado a las negociaciones, aunque podría haberse negado. En ese sentido, si puede haber un giro, un cambio, y queremos quedarnos con lo positivo de que se pueda producir ese cambio de actitud. Lo más natural es que las partes afectadas por la negociación colectiva lleguen a un acuerdo y no tenga que imponer nada el Gobierno.

 

Junto a esa amenaza, del otro lado, ¿entiende que el proceso electoral autonómico y municipal ha forzado un cambio de postura del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero?

No me cabe duda de que eso también ha influido para crear un ambiente más propenso. Ahora se dan unas condiciones de negociaciones que antes nos e daban. Seguramente, los análisis que se pueden estar haciendo reflejan una política del Gobierno equivocada desde el punto de vista sociológico con el entramado que representa el PSOE. Así, puede haber habido presiones dentro del propio partido y del Gobierno porque esa línea no era muy buena y llevaría a un desencanto de la clase trabajadora que en teoría es el sustrato de que se nutre el PSOE. Ha abierto otra vía en el sentido de que no sólo voy a hablar con los mercados, voy a hablar con los agentes económicos y sociales y los demás partidos y voy a buscar una senda en la que podamos caminar todos juntos. Todo influye, aquí no hay nada al azar.

 

¿Van a solicitar desde su organización el voto para algún partido en los próximos comicios?

Tradicionalmente no pedimos el voto, pero las opciones progresistas están siempre más cerca de los intereses que nosotros representamos. También hemos dicho que ahora mismo la política a nivel nacional dista mucho de lo que nosotros entendemos como una política acorde con un programa socialista y ugetista en consecuencia. Confrontamos con esa política nacional, aunque eso puede cambiar si ahora llegamos a algún tipo de acuerdo. A la hora de votar habrá un porcentaje de votos que estará condicionado por la política nacional y si ahora hay un acuerdo, de aquí a mayo también el Gobierno entenderá una fase cerrada y de tranquilidad, que me imagino que será importante. Pero la gestión de una ayuntamiento por parte de un alcalde socialista puede ser magnífica dentro de sus competencias y nada tienen que ver con esa política nacional. Y lo mismo pasa con la política autonómica.

 

¿Apuesta entonces porque el electorado separe la gestión nacional del PSOE de la autonómica y municipal?

Sería conveniente que se separen ambas cosas. Cada una debería pensar a la hora de votar para qué está votando. Si estoy votando para un ayuntamiento, para una Comunidad o para un Gobierno nacional. Obviamente tendré que juzgar la gestión en cada ámbito de acuerdo con la capacidad competencial que tienen unos y otros.

 

¿Se ha sentido presionado en algún momento por el aparato del partido en los momentos de mayor confrontación?

Sinceramente no. No ha habido ningún tipo de presión.

 

Otra gran reforma impulsada en esta crisis ha sido la del sistema financiero, con UGT muy crítica con el proceso…

La postura de la UGT, aunque parece que no se ha entendido, siempre ha sido para preservar las cajas, con su naturaleza jurídica. Ahora mismo eso sólo se ha garantizado en Caja España y Caja Duero, que sigue manteniendo toda la estructura jurídica de caja a día de hoy, a ver mañana qué pasa. Todo lo que vaya a través de un SIP crea un banco y se desvirtúa la naturaleza propia de las cajas y nos seguimos oponiendo.

 

Pero han suscrito los acuerdos laborales.

Eso es verdad. Una vez que ha sido una realidad y ha sido en la Comunidad para cuatro cajas, hemos tenido que hacer de la necesidad virtud. Hemos luchado hasta donde hemos podido y una vez que ha sido así, lo que hemos hecho ha sido pelear y pelear para que las condiciones de los trabajadores fueran las mejores y más homogéneas posibles a través un acuerdo laboral. No es nuestro modelo, pero no peleamos contra molinos sino contra realidades hasta que podemos.

 

El Gobierno anunció ayer una nueva reestructuración del sector de las cajas ¿se teme que la única caja fusionada podría acabar como un banco?

Caja España y Caja Duero, con los mecanismos de que se ha dotado, es una caja viable, perfectamente capaz de hacer frente a la situación en la que nos encontramos y puede seguir ayudando a vertebrar esta Comunidad. Es viable por si sola y para eso se ha hecho la fusión. El tiempo ya nos irá situando, pero primero vamos a acabar esta consolidación, este proceso de fusión. No nos parece muy procedente en pleno proceso iniciado que se cambien las reglas del juego. Sabemos que no llega al mínimo de capital básico del ocho por ciento y debemos acudir a fórmulas perfectamente viables para la búsqueda de capitalización a través de emisiones participativas para que cumpla con esos objetivos. Otra cosa es que el mercado quiera cubrirlas, pero creo que esta caja sería perfectamente viable como tal. En cuanto al resto, ya están incluidas en un SIP y tienen estructuras bancarias, por lo que hay que ver si alcanzan esos porcentajes o no, lo que genera cierta incertidumbre, y si se van a convertir ya en meras fundaciones para la gestión de la Obra Social

 

¿Cree que las cuatro cajas involucradas en SIP de la Comunidad cumplirán con sus compromisos con esta tierra una vez que se van a alejar de aquí los mecanismos de toma de decisiones?

Obviamente tenemos que ser escépticos, en la medida en que se va adelgazando la capacidad de decisión en esta Comunidad. Va a ser mucho más difícil sacar adelante las aportaciones a proyectos de interés para Castilla y León, al afectar ahora las decisiones a varias autonomías.

 

Descendiendo a Castilla y León, a finales de 2010 se cerró una etapa del Diálogo Social. ¿Qué objetivos tienen para el proceso tras las elecciones?

Tenemos mucho que desarrollar. Lo que firmamos a finales de 2010 era una exigencia desde los sindicatos para no distorsionar el Diálogo Social con el proceso de elecciones. Ahí firmamos tres acuerdos muy importantes relacionados con la siniestralidad, la formación y el empleo, con una vigencia de un año, porque no sabíamos qué iba ocurrir a nivel nacional con la negociación de las políticas activas de empleo. La voluntad es que una vez que pasen las elecciones, empezarán las mesas para hablar de todos esos acuerdos para darles una vigencia plurianual.

 

¿Ya han cerrado todas las materias a abordar dentro de las mesas?

Falta la mesa de subcontratación de la Administración, que es una reivindicación histórica y no hemos podido sacarla adelante. Otra mesa es la de cohesión territorial y social, que se ha hecho con un acuerdo que está muy lejos de lo que nosotros pensábamos. Eso se debe reconducir a las mesas y debemos que abordar el problema que tiene esta Comunidad de diferentes grados de desarrollo entre unas zonas y otras.

 

¿Insiste así en que se lleve a las mesas el Plan de Convergencia pactado entre PP y PSOE?

Nos gustaría que para el próximo año se discutiera en las mesas, para lograr un verdadero plan que prime las zonas subdesarrolladas de la Comunidad. Habrá que hacer un plan de choque para que el reparto de los pocos dineros que haya, vaya a las zonas deprimidas, y para proyectos que ayuden a convergen. No a cosas que están haciendo y que casi ayudan a divergir no a converger. No perdemos la esperanza.

 

¿La ordenación del territorio es otra de las claves de futuro?

La ordenación es otro caballo de batalla que no se aborda nunca. Hay tres problemas en uno en esta Comunidad, la despoblación, la convergencia y la ordenación. Los tres se deben abordar en su conjunto. Hay muchos miedos, pero la ordenación requiere de un pacto político. Las dos fuerzas que ahora están en proceso de elecciones deberían decir qué modelo quieren para esta Comunidad a nivel territorial porque esto es inviable tal como está en la actualidad. No parece que tenga mucho sentido que se mantenga este esquema territorial sin ninguna modificación.

 

¿Considera que los acuerdos logrados en la Comunidad en las mesas del Diálogo Social permiten hablar de un Gobierno regional del PP progresista?

Existen acuerdos con la Junta positivos y progresistas, pero globalmente no se puede hablar así. Si podemos decir que con este Gobierno de derechas los sindicatos y los empresarios estamos concertando y llegando a acuerdos, y si esos acuerdos los hemos firmado es porque hemos entendido que son buenos.

 

Pero esos acuerdos dejan en numerosas ocasiones en fuera de juego a la oposición socialista.

Óscar López es un defensor del Diálogo Social, no me cabe la más mínima duda. Lo defiende y tiene claro que se hace con el Gobierno, que ahora son otros.

 

¿Cómo valora la apuesta del PSOE de Castilla y León por López?

El PSOE hizo una apuesta fuerte y decidida por López en su momento para esta Comunidad, como un revulsivo. Pero también hay que destacar la apuesta valiente y decidida de un político que estaba en Madrid, que quiso venir a trabajar a esta región. Me ha parecido positivo que un político joven y con futuro a nivel nacional, decida dar ese paso. Más allá de eso no podemos hacer ninguna valoración, porque todavía no ha revalidado nada, porque no ha pasado por las urnas, y hay que dar un margen de confianza a ese liderazgo. A ver qué programa nos presenta y qué calado tiene en la sociedad. Las relaciones a nivel personal son buenas y entre organizaciones en temas en los que tenemos que entendernos, hablamos. Aquí no rompemos ninguna relación aunque confrontemos a nivel nacional. No hay ningún tipo de problemas.

 

¿Cómo cree que evolucionará el mercado laboral en Castilla y León este año?

El paro es el mayor problema de esta Comunidad y de España. Es muy preocupante y hay que dar respuesta a los casi a los 200.000 parados. Las perspectivas no son nada buenas este año en Castilla y León. Vamos a estar ahí reptando abajo sin crear empleo lo que es muy preocupante. Este año vamos a tener menor crecimiento económico que España y no va a haber creación de empleo en la Comunidad y esto se suma a que con el índice de elasticidad que tenemos en relación al resto del país, necesitamos crecer medio punto más como mínimo para generar trabajo.

 

¿Vamos a poder soportar el paro sin un estallido social?

Va a ser muy difícil pero en Castilla y León con los 450 euros para desempleados de larga duración sin prestaciones y la Renta Garantizada de Ciudadanía, contaremos con un red que si se gestiona bien y funciona puede dejar las necesidades básicas cubiertas.

 

¿Castilla y León soporta mejor la crisis?

El hecho real es que en todas las crisis, Castilla y León entra más tarde, pero también luego sale más tarde. Creo que ahora España está resistiendo mal y Castilla y León también, porque estamos destruyendo empleo y todavía no estamos en la senda de un crecimiento fuerte. Estamos resistiendo mal todos.

 

¿Cuándo cree que vamos a sacar la cabeza del agua?

Siendo realistas creo que hasta el último semestre no la vamos a sacar. Este semestre todavía va a ser de ajustes y creo que en el último del año se podrían tornar las cosas para empezar a crecer.


¿Cómo está la organización de salud tras la dimisión de tres miembros de su Ejecutiva?

La salud del sindicato es fuerte, potente. No hay que darle más importancia de la que tiene. Ha habido tres compañeros que han entendió en un determinado momento que la gestión, no de grandes temas a nivel exterior, sino la interna, no era la adecuada, no la entendían y no la compartían y toman una decisión que hay que respetar. Me hubiera gustado que hubieran seguido con nosotros, pero entendieron que las cosas internamente se tenían que hacer de otra manera. Esto no tiene que ver nada con la gestión compartida dentro de la política marcada por la organización, que ha sido en buena parte fruto de su esfuerzo y su trabajo. Han trabajado bien, lealmente y sólo tengo palabras de agradecimiento a estas personas que han estado en mi equipo.

 

Y ahora, ¿qué?

No es una situación buena, nos hubiera gustado que no se hubiera producido, pero una vez que se que ha ocurrido, la Ejecutiva procederá pronto a cubrir esas vacantes, con las personas más adecuadas dentro de las federaciones y con el mayor consenso posible, que entrarán en funciones. Después se someterá a la ratificación del Comité.

 

¿Qué tal con el resto de integrantes de la Ejecutiva?

No hay ningún problema, hay una cohesión total dentro de la Ejecutiva.


¿Ya sabe quién ocupará esos cargos?

Estoy en una línea de contactos con las federaciones, estoy en esa línea de hablar con todos y buscar a las personas más adecuadas. Todavía no lo he decidido.


¿La salida de estas personas le hará cambiar algo en su gestión?

No. Todos tenemos que mejorar si vemos que hemos cometido un error y hay que tener capacidad de rectificación en todos los órdenes, pero aquí no ha habido mala gestión. La gestión es compartida y yo me debo a unas decisiones que se toman también en otros ámbitos. Esto es una organización, no es el ejercito de Pancho Villa.


¿Tiene alguna relación la salida de estos tres miembros procedentes de la FSP y la crisis interna que vive esta federación?

No tiene nada que ver con lo que está aconteciendo en la FSP. Son cosas estancas. Es mezclar churras con merinas.