La compañía teatral segoviana Nao d’amores estrenará este verano la adaptación de la novela ‘Penal de Ocaña’ de la escritora María Josefa Canelleda, adentrándose en el teatro contemporáneo sin abandonar la vía de profundización del género prebarroco que les ha llevado a cosechar grandes éxitos. Es el caso del ‘Misterio del Cristo de los Gascones’ cuya tradicional celebración en Semana Santa presentó hoy la directora de la compañía, Ana Zamora, en donde dio a conocer esta nueva proyección que adoptará el grupo que dirige. «Es importante no conformarse y abrir otras líneas de trabajo que tiendan lazos entre lo antiguo y lo contemporáneo”, aseveró.

La nueva interpretación, ambientada en la Guerra Civil Española, consistirá en un espectáculo de pequeño formato que seguirá las líneas de trabajo desarrolladas hasta ahora por la compañía, interpretando en los espacios de la capital segoviana. En este caso el escenario elegido será la antigua prisión provincial cuyo trabajo se desarrollará con el «mismo rigor» con el que Nao d’amores investiga y trabaja en su trayectoria prebarroca. El nuevo proyecto se encuentra todavía en proceso de preproducción, explicó Zamora.

Tras aterrizar en España «llevando el nombre de Segovia por el mundo, vinculándolo a la excelencia cultural», como señaló la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Segovia, Clara Luquero, haciendo referencia a la gira que les llevó por Estados Unidos y México, Nao d’amores volverá a interpretar en la iglesia segoviana de San Justo la obra convertida ya en toda una tradición en la Semana Santa de la capital. Será el 14 de marzo a las 20:30 horas y al precio de 5 euros. Las entradas pueden adquirirse a través del portal Reservas de Segovia y en Centro de Recepción de Visitantes de la Plaza del Azoguejo.

‘El Misterio del Cristo de los Gascones’ hereda su título del protagonista de aquellas representaciones del Medievo y el Renacimiento, una talla articulada de madera que, normalmente colgado del presbiterio, se bajaba para ilustrar los pasajes bíblicos a los fieles. Estas representaciones, a medio camino entre el teatro y la liturgia religiosa que recibían el nombre de ‘misterios’, nacieron entonces con una función «más didáctica que moralista, más habitual en los autos sacramentales». Varios siglos después, Nao d’amores indaga en cancioneros y textos históricos y recupera esta «joya del teatro primitivo, no para ilustrar la Biblia, sino los orígenes del propio teatro».