Las campanas de la iglesia vuelven a marcar la hora. Huele a pan recién hecho y, en la terraza del bar, las conversaciones se repiten cada día. Hay cosas que no cambian en los pueblos, aunque muchos se hayan ido. De esa permanencia, de la memoria y de quienes decidieron quedarse nace La carta que nunca escribí, la nueva campaña audiovisual impulsada por AIDESCOM Campiña Segoviana para reforzar el orgullo rural y poner en valor el trabajo que se realiza desde el territorio.
La iniciativa invita a reflexionar sobre la relación emocional con los pueblos y sobre el papel de quienes han construido su proyecto de vida en el medio rural, a menudo lejos de los focos pero sosteniendo el día a día de las localidades.
El vídeo, difundido a través de las redes sociales de la entidad, plantea un diálogo simbólico entre quienes se marcharon «soñando con un mundo más grande» y quienes se quedaron. Un relato que pone voz a una experiencia compartida por muchas familias rurales: las despedidas, la salida de población y la construcción de nuevas etapas lejos del territorio rural.
– El campo entra en la campaña autonómica con un decálogo de medidas –
Algunos no vuelven nunca. Otros regresan solo en festivos. Mientras tanto, en el pueblo, los vecinos siguen cuidando no solo lo que es suyo, sino también lo que pertenece a quienes se fueron, por si algún día deciden regresar. Porque, como recuerda la pieza audiovisual, «un pueblo no son solo sus calles o sus casas, es la gente que lo cuida», pero también «la gente que lo recuerda».
La campaña reconoce así a quienes permanecieron, manteniendo servicios, generando actividad económica, cuidando la identidad colectiva y construyendo comunidad desde el esfuerzo cotidiano. Frente a una visión derrotista del medio rural, La carta que nunca escribí lanza un mensaje claro: los pueblos tienen presente y tienen futuro.
Desde AIDESCOM Campiña Segoviana subrayan que el medio rural es un espacio de oportunidad, cohesión y desarrollo, donde se emprende y se impulsan proyectos innovadores que contribuyen al progreso económico y social del territorio. «Mientras haya alguien que siga creyendo en él, el pueblo vivirá», concluye el vídeo, apelando a un espíritu compartido que sigue latiendo, incluso en la distancia.
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