Lope Tablada, una vida persiguiendo la luz
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Hay rostros que caminan por Segovia sin hacer ruido, ocultando tras su sencillez el pulso de una leyenda viva. Cruzarse con Lope Tablada Martín por las calles de la ciudad es cruzarse con la mirada misma de Castilla. Heredero legítimo de una estirpe de maestros y forjado en el secreto íntimo de los pinceles, Lope encarna esa rara sensibilidad de los artistas imprescindibles: aquellos que no se limitan a contemplar el mundo, sino que deciden rescatarlo del olvido.
Su obra es un puente tendido hacia otra época y, al mismo tiempo, una memoria incorruptible para quienes miren sus cuadros en el futuro, revelando aquello que Segovia fue ayer. Es un acto de justicia poética con la vieja Castilla de los artesanos y los oficios que el tiempo se llevó, entrelazado con los paisajes y rostros del presente que su paleta inmortaliza. Con la maestría inconfundible de un impresionismo libre y sugerente, Lope convierte el arte en un ejercicio de complicidad absoluta. Sus cuadros nunca están terminados del todo hasta que el espectador los mira; es el ojo de quien se detiene ante la tela quien completa el trazo, en una colaboración mágica donde el observador y el creador se funden en una sola respiración.
Esa misma vocación indomable impregna una biografía tan fascinante como luminosa, desde los coloridos carteles de circo de su juventud hasta una exigencia ética que solo acepta el arte cuando nace del alma. Hoy, con el pulso firme y la vista intacta, atraviesa el momento más lúcido y prolífico de su carrera. Sus pinceles no conocen el descanso, acaparados por una marea constante de encargos particulares. Y aunque su gran ilusión pendiente sigue siendo reunir toda su trayectoria en una gran exposición antológica, la inmensa demanda de sus lienzos actuales hace que esa esperada cita colectiva de momento tenga que esperar.
Al final del camino, tras dejar atrás la quietud de su estudio y recorrer los escenarios entrañables que guardan su memoria, queda la certeza de su legado. Cuando nos crucemos con él, sepamos reconocer al hombre que ha atrapado la luz eterna de Segovia en un lienzo, recordándonos que la belleza verdadera (la que resiste al paso de los años) late siempre en los ojos de quien sabe mirar.
Una entrvista de Brian Lafora que puedes ver aquí completa:

