Ocho serigrafías creadas por el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín y editadas en tirada de ciento setenta y cinco copias en Quito se exponen «por primera vez en Segovia», gracias a Pilar Gómez Ruiz, representante europea de la obra gráfica de la Casa-Museo Guayasamín de Cáceres.

En España, la obra de Guayasamín se exhibe en la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas de Madrid, aunque «desde hace más de 25 años no hay obra gráfica de Guayasamín a la venta», según la responsable Pilar Gómez Ruiz. 
 
En la galería Un Enfoque Personal (Segovia), se exhiben desde el 1 al 31 de Agosto ocho obras, de las 1.500 copias puestas a la venta, que son «puro Guayasamín» y constan de «la firma manuscrita del autor».

El horario en que el que se podrá visitar la exposición será de lunes a sábado, de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas, y los domingos de 11:00 a 14:00 horas.

La muestra es homónima, con sentido retrospectivo y con «una obra gráfica magistral» realizada por ese artista que dijo: «deja una luz encendida porque siempre voy a volver». 

La selección de esas ocho serigrafías ha sido llevada a cabo por Pablo Guayasamín, hijo del artista, y Pilar Gómez Ruiz, comentó Carlos Jové Sandoval, responsable la galería Un Enfoque Personal.

Con un formato de 70 x 100 centímetros, las obras figurativas han sido impresas «artesanalmente en talleres de Quito» y algunas de ellas pueden llegar a tener un rango de 260 tonos de colores. 

Los momentos de Guayasamín más coloristas y también sus etapas volcadas en el empleo de los tonos grises también se perciben en esa retrospectiva que tras Segovia viajará a Marbella, Valencia, Barcelona, Murcia, Palma de Mallorca y que volverá en noviembre próximo a la capital española.

A nivel estético, las ocho obras rezuman el gusto de Guayasamín (Quito, 1919-Baltimore, EEUU, 1999) que revolucionó el arte indigenista de su país natal con su tendencia al expresionismo y al cubismo. 

Las escenas figurativas de todas las obras expuestas ofrecen «expresiones más amables y menos violentas; quizás el lado más desconocido y más dulce» del artista. 

El pintor ecuatoriano desarrolló una prolija producción en la que denunció el dolor, el maltrato y la violencia en el mundo.

En América Latina, Guayasamín «es un ídolo porque como él nadie ha sabido reflejar la lucha del indígena por la integración», según la responsable de la institución cacereña ligada a la Fundación Guayasamín de Quito. 

Una postura social que, además de su reconocimiento artístico, fue honrado con condecoraciones y premios como el que le otorgó la Unesco por la Defensa de los Derechos Humanos en 1994. 

El objetivo de la gira de exposiciones organizada por la cacereña Casa-Museo Guayasamín junto a la Fundación Quiteña es recaudar fondos para «culminar» la obra de La Capilla del Hombre (Quito).

La Capilla del Hombre es un edificio arquitectónico de 3.600 metros cuadrados que diseñó el muralista y rinde «un homenaje plástico a los hombres y las mujeres de América», cuya construcción se inició en 1996. Guayasamín falleció en 1999 y el espacio se inauguró en 2002. 

En su interior, alberga murales, esculturas y obras de gran formato realizadas específicamente por Guayasamín para ese espacio y «arde la Llama Eterna por la Paz y los Derechos Humanos».