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En pleno corazón de la provincia de Segovia, el municipio de Villacastín guarda uno de los templos más sorprendentes del patrimonio castellano. La iglesia de Iglesia de San Sebastián, conocida popularmente como la «Catedral de la Sierra», se erige como símbolo de la ambición artística y la relevancia histórica que llegó a tener esta localidad serrana.

El sobrenombre no es casual. Tal y como explica Turismo Provincia de Segovia, fue el historiador Marqués de Lozoya quien acuñó esta denominación, impresionado por la monumentalidad de un edificio tan sorprendente para un municipio que no supera los 1.600 habitantes.

La «Catedral de la Sierra», el gigante de granito de Villacastín

Más allá de su valor arquitectónico, la iglesia de San Sebastián refleja la historia de un municipio que, en otros siglos, vivió momentos de notable esplendor económico y social. Hoy, la «Catedral de la Sierra» se presenta como uno de los grandes atractivos patrimoniales de la provincia, capaz de sorprender a quienes se acercan a descubrirlo.

La construcción del templo se atribuye al arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, una de las figuras clave del Renacimiento en España. Su impronta se aprecia especialmente en la fachada occidental, donde destacan dos torres gemelas de planta cuadrada y estilo clasicista. Sin embargo, la simetría quedó incompleta: la torre izquierda nunca llegó a terminarse al igual que una de las capillas proyectadas. La causa fue el declive económico que sufrió la villa tras un periodo de prosperidad vinculado a su estratégica ubicación en rutas comerciales.

Iglesia de San Sebastián en Villacastín Img/Por Zarateman – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16464567

La torre derecha, que hace las funciones de campanario, conserva cuatro campanas, aunque ya no alberga el reloj, según explica el portal de turismo, que en su día marcaba el ritmo de la vida local. De él solo permanece el hueco que ocupaba, como testigo de otro tiempo.

El interior del templo no desmerece su imponente exterior. La iglesia se organiza en una nave central y dos laterales, sostenidas por ocho robustas columnas de granito. Sobre ellas se alza una bóveda construida con ladrillo macizo y cal, que refuerza la sensación de amplitud y solidez del conjunto.

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Uno de los elementos más destacados se encuentra en la cabecera: el altar mayor, presidido por un espectacular retablo renacentista de unos 20 metros de altura. Tallado en madera y con figuras de tamaño natural, este retablo constituye una auténtica joya artística, con la imagen de San Sebastián ocupando el lugar central.

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Más allá de la “Catedral de la Sierra”: otros rincones con historia en Villacastín

Aunque la imponente Iglesia de San Sebastián acapara buena parte de las miradas, Villacastín esconde otros muchos puntos de interés que permiten comprender mejor su pasado y su identidad como enclave histórico de Castilla.

Uno de los elementos más singulares es la Fuente de San Juan, situada a las afueras en dirección a Segovia. Rodeada de prados, esta construcción de sillares se adentra en el terreno y presenta tres arcos de medio punto en su lado norte, desde donde antiguamente se extraía el agua para el uso doméstico y ganadero. Su peculiar estructura ha despertado el interés de estudios arqueológicos que podrían arrojar luz sobre su origen.

Fuente de San Juan Img/Villacastin – Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3469854

También en plena naturaleza se encuentra el Puente de las Merinas, sobre el río Voltoya. Aislado entre extensas praderas, este puente de apariencia sencilla y posible origen bajomedieval resiste el paso del tiempo pese a su evidente deterioro. Su ubicación, lejos de núcleos urbanos, le confiere un aire solitario que lo convierte en un lugar especialmente evocador.

El patrimonio religioso de la villa no se limita a su iglesia principal. Tal y como expone la web del Ayuntamiento de la localidad, en el siglo XVII llegó a haber hasta 18 salas y ermitas, reflejo de la intensa vida espiritual del municipio. Hoy se conserva una pequeña muestra, como la Ermita de los Esclavos, sede de la Cofradía del Santísimo Sacramento desde el siglo XVII. Este modesto edificio, reconocible por su campana y su simbología, sigue siendo punto de encuentro de sus miembros y mantiene viva una tradición centenaria.

Otra de las más representativas es la Ermita del Cristo del Valle, antigua ermita del Corpus Christi. Aunque hoy solo conserva parte de su estructura original, aún se puede admirar su artesonado y su vínculo con las rogativas agrícolas, cuando los vecinos sacaban en procesión la imagen para pedir lluvias en tiempos de sequía.

A ellas se suman la Ermita de la Santa Vera Cruz, ligada a la tradición de la Semana Santa; la Ermita de Nuestra Señora del Carrascal, situada en un entorno natural privilegiado y centro de celebraciones populares; y la Ermita de Nuestra Señora de la Caridad y Rosario, que conserva una talla mariana y curiosidades arquitectónicas como su orientación hacia poniente.

El recorrido por Villacastín también permite descubrir su memoria histórica a través de elementos como el Monolito de Fray Antonio de Villacastín, erigido en honor al religioso que desempeñó un papel clave en la construcción del Monasterio de Monasterio de El Escorial. A este homenaje se suma otro monumento más reciente, en forma de obelisco, que reconoce la importancia de la villa como cruce de caminos.

Obelisco de Granito en Villacastín Img/Google Maps