El artista segoviano Alberto Reguera inauguró el viernes su tercera exposición en la Galeria São Mamede de Lisboa. Con el título ‘Materia y luz’ reúne hasta el próximo 26 de marzo un total de 25 piezas recientes, todas ellas de gran formato y realizadas entre 2023 y 2025.
La exposición ‘Materia y luz’ de Alberto Reguera
La muestra, según relata el autor, subraya la “influencia de la luz en la materia que sobresale en las capas finales” de algunas de sus obras. Allí la pintura se acumula, creando relieves y márgenes inestables y otorgándoles una fuerte presencia física.
En sus lienzos, que en algunos casos no se limitan a ocupar la pared, “la superficie nunca es neutra”. “La pintura espesa construye relieves, saliente, márgenes inestables”, donde las obras “avanzan, se proyectan y reclaman presencia física”. Esto hace que la pintura “gane cuerpo, peso y densidad”. En el tríptico editado por la galería con motivo de la muestra recalcan que “es precisamente en ese exceso de materia donde nace la ligereza”. “Entre capas compactas y pinceladas más abiertas, el color comienza a respirar. En la obra de Reguera, la pintura pesa para poder flotar”, añaden.

Las cuatro temáticas de la muestra
En la muestra, según detalla el propio Reguera a Ical, se entrelazan cuatro temáticas preponderantes. Así, la noche aparece materializada por el pigmento azul y las sombras; el aspecto cósmico queda representado por pigmentos que conforman sobre el lienzo imaginadas constelaciones; la influencia del paisajismo oriental se presenta en formatos verticales, con imaginados paisajes ascendentes donde mar y montaña se funden; y el aspecto telúrico impregna algunas de las obras. Esto sucede con ‘Tierras luminosas’, la obra de mayor tamaño, que “evoca esas mañanas de niebla a punto de partir, para mostrarnos el horizonte castellano de Tierra de Campos, donde tierra y aire se funden en una inmensa veladura blanca”.
Desde la galería señalan que, en las piezas, “la luz actúa como un elemento transformador, esculpiendo el color y revelando texturas, zonas de silencio y áreas de mayor intensidad visual”. Azules, blancos, dorados y rojos aparecen como campos inestables, en constante mutación. La mirada es invitada a una observación lenta, basada en acercamientos y distancias. En ese sentido, el artista explica que, al desplazarse en torno a la obra, el espectador puede apreciar “dinámicas instantáneas visuales”.
Territorios mentales en los paisajes de Alberto Reguera
“Las paisajes de Reguera no remiten a lugares identificables. Son territorios mentales, fragmentos de memoria y horizontes sugeridos, que evocan estados de contemplación, amplitud y suspensión. Más que describir, estas pinturas proponen una experiencia sensorial abierta”, añaden desde la galería lisboeta, casa de creadores emblemáticos del país vecino como Cruzeiro Seixas y Mário Cesariny.
Sobre su estrecha relación con Portugal, el segoviano señala que, además de la aceptación del público y del coleccionismo luso, se siente unido a la cultura de ese país por “el aspecto más melancólico y romántico del paisaje, ese mirar al mar pleno de melancolía poética, donde la última nota de un fado se funde en el horizonte”. Todo ello, además de su “fascinación” por la pintora Mari Helena Viera da Silva.

Con una trayectoria internacional consolidada, Alberto Reguera fue distinguido al inicio de su carrera con la Bourse Annuelle de Peinture del Institut de France – Académie des Beaux-Arts. Además, recibió El Premio Ojo Crítico de RNE. Su trabajo ha sido presentado en museos e instituciones de referencia en Europa y Asia, entre ellos el Museo Thyssen-Bornemisza; el Museo Esteban Vicente de Segovia; el University Museum and Art Gallery of Hong Kong; o el National Art Museum of China.
César Combarros / ICAL







