El secretario de Desarrollo Rural del PSOE de Castilla y León, Manuel Fuentes, estimó que alrededor de 5.000 agricultores de la Comunidad podrían dedicarse a la producción de cultivos dirigidos para la obtención de biocombustibles en las plantas de la Comunidad, siempre que la Junta haga una apuesta “clara” por el sector.

Así lo aseguró tras recordar la “buena noticia” que supone la publicación de un Real Decreto en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del pasado sábado, por parte del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, que regula a partir de ahora la utilización de biocarburantes. Según manifestó, con este Real Decreto se necesitará, al menos, el doble de producción en las fábricas –actualmente funcionan seis en la región con un porcentaje importante de aceites vegetales-, ya que supone que las gasolineras puedan dispensar biodiésel con una mezcla del siete por ciento con el tradicional de tipo fósil, y hasta el diez por ciento en bioetanol, cuando hasta ahora el límite se encontraba en el cinco por ciento en ambos casos.

Como consecuencia de ello, esta modificación supone “abrir las puertas de par en par” al Ejecutivo regional, inversores y productores de Castilla y León, principalmente cerealistas y de la comarca de Tierra de Campos, “que ahora tienen una alternativa de cultivos, en un momento complicado para muchos”, siempre y cuando, reiteró Fuentes, este “empuje cuente con la apuesta del Gobierno regional para tener un beneficio que genere empleo y riqueza”.

Además, con esta nueva posibilidad, la Junta podría solventar en parte el “incumplimiento” que el propio presidente, Juan Vicente Herrera, prometió llevar a cabo, como es “convertir a Castilla y León en referencia en España en este tipo de producciones”. El líder socialista insistió en que el jefe del Ejecutivo hizo estas declaraciones en la colocación de la primera piedra de la planta de biotenol de Barcial del Barco (Zamora), “donde aún no ha colocado la segunda, algo que demuestra la promesa incumplida de la Junta”.

Fuentes informó de que en 2009 se cultivaron únicamente 45 hectáreas para la producción de biocarburantes en Castilla y León, algo que obliga a importar la materia prima a las plantas, sobre todo a la principal, que se encuentra en Babilafuente (Salamanca), y que utiliza en gran medida cebada, subvencionada además con 45 euros por hectárea.