El ojo entrenado siempre alcanza a ver mucho más que el que no hace acopio de datos a diario. Por esa razón, después de desarrollar su trabajo cotidiano como ganadero de ovejas, Joaquín Tapioles dedica varias horas al día desde que era pequeño a escrutar los cielos desde San Agustín del Pozo, localidad zamorana situada 60 kilómetros al norte de la capital.

Junto a su casa, a la entrada del pueblo, este pastor de 52 años de edad supervisa la descarga de diez toneladas de pienso en un silo. “Las aficiones están muy bien pero primero hay que trabajar para poder tenerla”, comenta. “Escasamente, 2.000 euros en pienso me hacen para trece o catorce días”, apunta con una mirada lánguida. “Y luego no sabes cómo va a cobrar lo que tú trabajas. Todos te ponen el precio y también los que te lo compran. Así va a se difícil que la juventud se anime a coger el relevo de lo que uno hace”, critica.

Tapioles lleva contemplando las estrellas, que eso significa etimológicamente la palabra ‘considerar’, desde su más tierna infancia aunque “de pequeño se veían más que ahora” aludiendo a la menor contaminación lumínica. “Duermes, tocas la flauta o miras las estrellas, qué vas a hacer solo en el campo de madrugada”, anota.

 

Pastor galáctico

En el pueblo y, sobre todo, en el mundillo astronómico internacional, Joaquín es conocido como ‘El pastor galáctico’, denominación que él mismo ha fomentado y que, por impactante, no se olvida. “Lo del pastor galáctico salió de mí. En los foros no se creían que yo fuese ganadero de ovejas y supiera algo de esto. La gente del pueblo ya sabía de mi afición porque cuando salía al campo con las ovejas me llevaba libros y revistas y siempre salía el tema. Después, cuando empecé a construir el observatorio, pensaron que era un silo para el pienso, después que si era algo para curar chorizos. Al final, salió esto”, dice entre risas. “No deja de ser una curiosidad que el único observatorio que había en Zamora lo hubiese construido un pastor”, reconoce.

Completamente integrado en su vivienda, la cúpula de observatorio es una de las referencias del ‘skyline’ de San Agustín del Pozo. El nombre de la instalación responde a los gustos por una de las constelaciones más conocidas del mapa estelar. “Orión es la constelación que más me gusta y donde está una de las nebulosas más llamativas y bonitas del cielo de invierno, la nebulosa M42”, indica.

La estructura de la cúpula es de hierro, forrada por fuera con chapa galvanizada y por polietileno expandido en el interior para proteger del frío y del calor el observatorio, que tiene unos tres metros y medio de diámetro y una abertura de cerca de uno metro. El resultado es francamente bueno, optimizando la inversión hasta el extremo, no en vano hizo él mismo la obra, invirtiendo en materiales unas 400.000 pesetas “de las de entonces”.

Escaleras arriba, la primera precaución es cerrar la trampilla de acceso para evitar accidentes. El pastor galáctico abre la tronera para hacer una demostración de las posibilidades de su obra y prepara el telescopio tipo 2, “con una montura normal, pero es muy potente para cielo profundo porque tiene 30 centímetros de diámetro, tiene poco foco y da más luminosidad”, según explica.

El equipo óptico queda completado con un ordenador, una cámara digital, un amplio juego de filtros y de oculares y otros dos telescopios refractores, “de 150 milímetros, foco 8, y otro de 120, foco 5, para observación con mis amigos en el campo y para exhibiciones por los pueblos”, puntualiza. “Fíjate. Este cristalito de nada, cien euros. Es un filtro para ver nebulosas de emisión de hidrógeno. Éste es un polarizador para la Luna”, detalla, comentando que le falta el espectrógrafo de masas.

El pastor saca con cuidado los pernos que sujetan la cúpula para hacer una demostración de cómo puede moverse 360 grados con facilidad, gracias a los rodamientos que él mismo colocó. “La NASA y la Agencia Espacial Europea nos piden ayuda con cierta frecuencia porque no pueden cubrir todo el campo. Piensa que un aficionado australiano descubrió con un telescopio normal y corriente que un asteroide se había estrellado con Júpiter y la NASA apuntó el Hubble hacia ese punto para ver el punto de impacto. Si llega a dar contra la Tierra, la barre”, explica.

Joaquín Tapioles tiene sus preferencias en cuanto al objeto de sus estudios, dedicándose, sobre todo, a los cometas. Cuando estrenó su observatorio Orión, pasaron relativamente cerca de la Tierra el Yakutake y el Hale-Bopp, que se vio casi durante medio año”, según indica. “Es una emoción muy grande seguirlo paso a paso, sacarle fotos y comprobar la evolución de su coma, las espirales de chorros de gas y polvo según iba girando la órbita… Lo puedes ver con tus propios ojos y eso es genial”.

Sin ir más lejos, el pasado día 26 de enero, el pastor galáctico vivió la emoción de presenciar un fenómeno “parecido a una aurora boreal” y que no estaba pronosticado. “El Sol tiene mucha actividad pero no se había previsto por aquí nada parecido. Lo documento en mi blog. Hay gente que piensa que fue un efecto óptico de las luces del pueblo pero estoy seguro de que no porque se vio en varias partes y desaparecía en un lago para aparecer en otro”, señala. “Podría ser un fenómeno óptico atmosférico muy raro que se llama pilares de luz pero todavía no lo sabemos”.

Los aficionados a la astronomía buscan fenómenos estelares con la misma avidez con la que un cazador camuflado aguarda a que pase una bandada de patos. “El primero que captó visualmente el Temple 1 fui yo y también hice una medición del cometa Holmes, hace dos años, que estaba normalmente en magnitud 16 y, de repente, subió en poco más de un día a magnitud 2,5. Tenemos un grupo de internet que nos mandamos mediciones y yo fui el primero que lo capté, cuando se veía todavía de día”, cuenta.

Hace unos meses, concretamente, el 11 de julio de 2010, el mismo día en que la selección española venció a la de Holanda a pesar de las extrañas artes de Van Bommel, Van Persie o De Jong y del permisivo arbitraje del británico Howard Webb, se pudo ver un eclipse total de sol en países como Chile y Argentina. “No tenía la posibilidad económica de ir a una zona donde poder verlo”, dijo. Pocos días antes de esa fecha, en unos cuantos puntos de España fue también observable cómo el asteroide Roma ocultaba una estrella de magnitud 2. “A diez aumentos, ves que las estrellas se mueven poco a poco y la gente aún se asombra cuando les digo que somos nosotros los que nos estamos moviendo”, comenta. “Los mayores se vuelven niños aquí dentro. Tengo un puntero láser de color verde que penetra en la oscuridad un kilómetro y parece una espada láser y a la gente le encanta”.

Respecto a algunas de las dudas tópicas relacionadas con esta ciencia, el pastor se muestra un tanto escéptico sobre la posibilidad de que no estemos solos en el Universo y recalca que “puede haber vida en nuestra galaxia pero eso no significa que sea inteligente”.

Además, se muestra un tanto exasperado por la confusión generalizada entre la astronomía y la astrología, cosa que escucha con cierta frecuencia. “No creo en esas chorradas. La gente tiene que darse cuenta de que son tonterías, aunque solo sea porque no tiene ninguna base científica”, afirma. “De hecho, yo mismo descubrí que ni siquiera soy el signo que creía, en mi caso, cáncer, sino géminis. Ahora la mayoría de los horóscopos no coinciden. Miré con programas informáticos y el día de mi nacimiento y el sol estaba en la constelación de Géminis”, recalca.

 

Contaminación

Los aficionados coinciden al señalar que la provincia de Zamora tiene uno de los mejores cielos de Castilla y León para la observación astronómica pero Tapioles se queja de que “de un tiempo a esta parte, nos están barriendo el cielo con las luces de los parques eólicos, que son luces blancas intensas y parpadeantes, que estropean esas características excelentes de nuestros cielos para la astronomía”.

En este sentido, recalca que “las podrían poner de color rojo, no tan potentes y no en todos y cada uno de los aerogeneradores, por ejemplo” y suspira ante la posibilidad de llegar a conocer los cielos del Hemisferio Sur, “especialmente desde Australia y Chile”.