La presidenta de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), Elsa González, reconoce que el futuro inmediato del periodismo es muy complicado. En esta entrevista concedida a Ical, con motivo de su presencia este martes en la Escuela de Verano de la Universidad Católica de Ávila, advierte de la reconversión que está experimentando la Sociedad de la Información, reivindica un periodismo libre, independiente y respetuoso y anuncia la creación por parte de FAPE de un órgano de autorregulación.

Participa en una mesa redonda titulada ‘El futuro de la prensa’, qué atisba en ese horizonte

Hablar del futuro de los medios de comunicación y de los periodistas entraña el riesgo de hablar en un tono lastimero que no podemos soportar en estos momentos porque bastante estamos sufriendo, pero es cierto que el futuro a corto plazo es muy complicado. También es verdad que hay una parte que sí hemos superado en medio de este desierto y es la reconversión de los medios de comunicación. Hemos entrado en una nueva era de la sociedad de la información. El mundo digital se ha impuesto en medio de esta crisis, el nuevo lector está habituado a informarse a través de su ordenador y con el medio digital la sociedad está empezando a entender que una cosa son las redes sociales y otra los medios de comunicación digitales.

 

Cuáles son las diferencias entre ambos

En las redes sociales puede escribir cualquiera pero nadie se responsabiliza de que eso sea verdad. La sociedad empieza a comprender esta diferencia y ahí está la clave de la credibilidad, algo vital para que nuestra existencia tenga sentido. El ciudadano tiene el derecho a recibir una información libre y veraz, en la medida en que los medios respetemos ese derecho como intermediarios y garantes del mismo, nuestro papel tiene razón de ser. Las redes sociales para nosotros son una fuente útil, pero carecen de responsabilidad y compromiso con la verdad. El periodista sí lo tiene: contextualiza, confirma, debe ser riguroso, contrastar fuentes y se compromete con aquello que publica.

 

Qué soslaya la credibilidad del periodista

En medio de esta situación de paro y precariedad nos hemos confiado, tanto que a veces nos hemos apeado de la ética que es la clave del crédito y por eso hay que fortalecerla. Creo que no ha sido responsabilidad de los periodistas sino de los empresarios de la comunicación que se han abonado a que salgan las cosas en cualquier estado y sin interesarse por que la clave sea la calidad. Estamos pagando las consecuencias.

 

Qué parte de culpa tiene el periodista de la precariedad de la profesión

Nosotros tardamos en llegar a las asociaciones y a los colegios de periodistas, cuando la unión y la exigencia de profesionalidad son las que han contribuido a ir superando esa situación precaria. En cualquier caso, vamos a pie con la sociedad y cambios como la aparición de las televisiones privadas o la extensión de la información a todos los medios con la democracia, han ido ampliando nuestras posibilidades de incorporación al mundo laboral. No obstante, hemos colaborado en nuestra precariedad al entender nuestra profesión como algo vocacional olvidando a veces derechos y exigencias que han de cumplirse, como la titulación. No hemos sido muy exigentes en ese terreno.

 

Con la crisis la precariedad está llegando hasta límites trágicos: despidos masivos, ERES, cierre de delegaciones, ¿estamos ante un camino sin retorno?

Desde luego las cosas nunca volverán a ser igual que fueron, en todos los órdenes, aunque creo que todo se asentará. Cada momento trae nuevas situaciones porque la sociedad se va regenerando, está viva como el periodismo y se va adaptando a los tiempos. La situación ahora es más que complicada: los corresponsales son casi todos freelance, se les paga tarde y mal; el periodismo de investigación ha decrecido enormemente a pesar de que sea una de nuestras razones de ser. Creo que en cuanto la situación económica arranque un poco las aguas volverán a su cauce y aunque no se iguale el periodismo que se ejerció, se ahormarán las nuevas condiciones, que no tienen por qué ser malas.

 

En el ‘Libro negro del Periodismo en España’ se habla de un problema estructural debido al desequilibrio entre el número de titulados y los puestos de trabajo disponibles ¿qué opina al respecto?

La universidad necesita toda una reconversión. El objetivo debe ser la excelencia, la calidad, que prime la vocación con una buena formación. Creo que se abrió demasiado la mano con el número de universidades y, por lo tanto, también de facultades de comunicación. El último curso se licenciaron 3.070 alumnos por lo que es evidente que el mercado no puede absorber tal volumen, aunque también le digo que quien se forme y tenga vocación acabará trabajando en este mundo. La nueva Sociedad de la Información se está configurando y seguramente se componga de más freelance o emprendedores que ya no estén bajo el paraguas de un medio. Se abre un nuevo futuro que, con el tiempo, no envidiará nada al anterior.

 

Hablemos de corporativismo, ¿cumplimos unos mínimos de solidaridad interna o somos demasiado individualistas?

Efectivamente, vamos demasiado a nuestro aire porque consideramos que en este individualismo está la clave de la libertad. Sin embargo, la independencia, el respeto a la pluralidad, ser rigurosos y buscar la primicia no son incompatibles con ser defensores de nuestros propios compañeros, que es serlo de nosotros mismos. Hay una ausencia de corporativismo bien entendido. Necesitamos más unidad y creo que estamos en la senda. Durante este último año ha crecido el número de periodistas asociados a los distintos colegios y asociaciones de la prensa y casi todos los recién licenciados se incorporan a ellos. Aun así considero que en este terreno debemos insistir mucho más y apostar de una manera más decidida por la unidad, la calidad y la independencia.

 

¿Exigimos el debido respeto a la clase política?

Seguramente deberíamos serlo más para estar en consonancia con esa independencia que predicamos. Nos jugamos el futuro de la democracia: en plena crisis existe la tentación de los políticos de intentar manipular los medios de comunicación. No es que sea un punto más, es que el eje de la democracia es el ejercicio de un periodismo libre, independiente y respetuoso; también por nuestra parte porque tenemos una autocrítica pendiente. Esto es fundamental para el ejercicio de la libertad y la democracia y por eso debemos exigirlo de forma más contundente a los políticos.