Joaquín Villalón Díez, apodado ‘El asesino señorito’, abandonó hoy la cárcel de Segovia por la aplicación de la derogación de la retroactividad de la doctrina Parot. Villalón fue condenado en 1995 a 59 años y diez meses de prisión por la brutal muerte de dos transexuales en 1992 y 1993. Por entonces ya estaba cumpliendo una pena de 17 años por estrangular y descuartizar en 1981 a su amante embarazada, Francisca García Oca, pero en 1990 obtuvo el tercer grado penitenciario, lo que le permitió cometer sus salvajes crímenes aprovechando sendos permisos.

‘El asesino señorito’, apodado así por su impecable presencia, siempre trajeado, y su carácter seductor, debería haber sido excarcelado en el año 2023, aunque la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por la que se anula la retroactividad de la doctrina Parot le ha abierto las puertas de la prisión segoviana a primera hora de la tarde de ayer, según confirmaron a Ical fuentes próximas al caso.

Su salida de prisión cumple con la decisión adoptada por la Audiencia Provincial de Madrid, de acuerdo con la citada sentencia de Estrasburgo y siguiendo la interpretación aportada por el Tribunal Supremo sobre cómo aplicar el fallo del tribunal europeo.

Villalón, nacido en Mérida en 1956 y residente en Madrid, es considerado pseudoasesino en serie, no asesino en serie, por no existir una secuencia temporal entre su primera víctima mortal y las siguientes ni coincidir en el ‘modus operandi’, aunque los peritos que declararon en el juicio advirtieron de la alta probabilidad de que hubiera seguido matando.

 

Su carrera criminal

El primer crimen por el que fue condenado lo cometió el 22 de julio de 1981, cuando estranguló a su amante embarazada, Paquita García, de 25 años, durante una discusión. Posteriormente la descuartizó con una sierra mecánica en un taller y abandonó sus restos en un monte, donde lo encontraron unos niños. Estaba casado, era padre de dos hijos, tenía 25 años, y once después comenzó a sembrar el terror entre el colectivo de transexuales de Madrid.

El 27 de septiembre de 1992, Villalón apuñalaba en el cuello y prendía fuego a una transexual conocida como ‘Carmen’ (Darío José I. como nombre de nacimiento). Ocurrió en el apartamento que utilizaba la víctima para prestar servicios sexuales, y fue hallada por los bomberos todavía envuelta en llamas, inconsciente y con una cadena atada al tórax. Los médicos tuvieron que amputarle las piernas y murió meses después, el 23 de enero de 1993.

Antes de aquella fecha, en octubre de 1992, mataba a Juan Manuel M. S., otra transexual conocida como ‘Joanna’, también en la vivienda que ésta utilizaba para prostituirse. La ahogó en la bañera tras darle una terrible paliza.

La Audiencia de Madrid le declaró culpable de asesinato por el primer crimen y de robo con homicidio, robo con fuerza y estafa por el segundo. Le cayeron 28 años y 10 meses de prisión por la muerte de ‘Carmen’; y por el caso de ‘Joanna’, 26 años y ocho meses por robo con homicidio, cuatro meses de arresto mayor por hurto; dos años de prisión menor por robo continuado con fuerza y dos años por falsedad en documento. En total, 59 años y diez meses, a lo que se sumaba la pena de 17 años por la muerte de su amante y por la que ya estaba cumpliendo condena en régimen abierto. Hoy, Villalón pasará su primera noche en plena libertad 18 años después de sentarse por última vez en el banquillo de los acusados.