Ha empezado con un poco de retraso, con el paraguas de números ya vacío, ya han empezado a girar los bombos  (a 15 revoluciones por minuto) con los números y los premios que harán que muchos pasen unas Navidades más especiales. Ya hemos escuchado el típico sonido de cada año de las bolas al caer; la gente ya ha aplaudido. Los décimos, que se llevan vendiendo desde verano, están calentitos y con ganas de dar mucho dinero por toda España.

La nueva ubicación del Sorteo, que pasa del tradicional salón de Guzmán el Bueno, al Palacio de Congresos de Madrid, se encuentra rebosante de gente, de personajes disfrazados como ya es común todos los años, y de mucha, mucha esperanza.

Las bolas, que son de madera de boj, tanto de premios como de números, tienen 18,8 milímetros de diámetro y 3 gramos de peso y tienen las letras grabados a fuego. El bombo es la caja esférica y giratoria que contiene las bolas durante el sorteo. De una en una las bolas caen en la trompeta que las conduce hasta la copa.

Las bolas cantadas se van insertando en las tablas por orden de premios y de números. Las 1.774 pedreas , de 1.000 euros cada uno en cada serie, ya están también en su sitio, el bombo pequeño. Luego se han introducido los premios «gordos».Todo un ritual que acaba con el clamor popular cuando finalmente, se introduce el «Gordo».

Se ha caído una bola, pero hay problema. Ya está todo controlado. Las 13 niñas y 5 niños de  San Ildefonso, de diferentes nacionalidades y algunos ya conocidos, serán los encargados de cantar todos los premios.

Comienza el Gordo 2010. ¡Suerte!