Los viveros de plantas de fresa de la provincia de Segovia acogen un año más el frenético ritmo de una campaña de recogida en la que vecinos de localidades como Mozoncillo o Navalmanzano trabajan codo con codo con jornaleros venidos de diferentes países entre los que se encuentran los del Este europeo, los más comunes.

Estos cultivos, convertidos en uno de los más vanguardistas en el campo segoviano, ofrece «nuevos vecinos» en los pueblos segovianos quienes ven incrementados significativamente el número de sus habitantes. La habilidad manual que se precisa para desarrollar el triaje de la fresa hace a las mujeres más atractivas en cuanto a las faenas que se precisan en los viveros. Mientras, las labores en el campo para recoger las plantas o el manejo de los tractores suelen reservarse a los hombres.

La presencia de jornaleras extranjeras altera la vida habitual en muchos de los pueblos segovianos donde existen viveros, como Carbonero el Mayor, San Martín y Mudrián, Mozoncillo, Chañe o Fuente el Olmo de Fuentidueña, entre otros.

En total los viveros segovianos producen unos 200 millones de plantas que se envían en camiones frigoríficos fundamentalmente a Huelva, a Marruecos e Italia. En España se contabilizan unas 1.100 hectáreas de terreno dedicadas a los plantones de fresa, de las cuales 1.000 pertenecen a Castilla y León y el resto se reparten entre Granada, Navarra y Cáceres.