La alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, quiere crear nuevos foros de participación ciudadana para abordar «problemas sociales de la ciudad», y la primera idea es poner a los jóvenes a retirar la basura que dejan en botellones y conciertos. La intención de fondo es extender a otros ámbitos los laboratorios de creatividad ciudadana (Labcc) que ya puso en marcha en 2012 como concejala de Cultura, y ésta se perfila como la propuesta de partida.

«Los Labcc estaban dentro del proyecto Segovia 2016 (Ciudad Cultural Europea) y ya entonces no sólo se referían a la parte cultural y artística», recuerda la primera edil en declaraciones a Ical. «Se trata de aplicar la creatividad de los ciudadanos a diferentes problemas que tiene la sociedad, y creo que vamos a hacer algún proyecto en ese sentido: vinculando a los jóvenes, asociando ideas… un proyecto del que salgan ideas para resolver determinados asuntos de la ciudad».

Luquero aclara que bajo su propuesta inicial no subyace un trasfondo antibotellón: «Ante eso, inmediatamente te dirían (los jóvenes) que los adultos consumimos alcohol en las terrazas y más caro, y es que tienen razón, vamos a ser sinceros». Pone el asunto sobre la mesa con una primera idea como solución para animarles a que «la completen» y se lleve a cabo con la ayuda del Consistorio. Porque el «problema» no es el botellón, sino sus consecuencias, igual que en los conciertos, y la basura que queda cuando el público abandona el recinto «sin preocuparse de recogerla».

Así, y sin dejar de subrayar que de momento es una iniciativa «a botepronto», pendiente de cobrar forma, cree que los conciertos de las próximas Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro del 21 al 28 de junio pueden ser una buena piedra de toque. Se trata de «trabajar la conciencia ciudadana» e intentar que después de la actuación «sean capaces de depositar los restos en un punto concreto».

La alcaldesa piensa en la intervención de “algún colectivo de artistas jóvenes” que ayude a implicar a los protagonistas de la campaña. «Por ejemplo, se les podría entregar bolsas con letras fosforescentes. Una vez terminado el concierto, las llenarían con esos restos y las depositarían en un punto concreto, y después entre todos compondríamos un mensaje, aunque ese mensaje fuera ‘no vamos a volver a recogerlos nunca más», bromea.

En cualquier caso, la propuesta deberían rematarla los propios jóvenes. “En torno a una mesa hay que reunir a muchos de ellos para que sean sus propios prescriptores, ponerlos a pensar entre todos”.

 

Una iniciativa extensible

«El pensamiento divergente» que amparan los laboratorios de creatividad ciudadana se puede extender a otros asuntos de la ciudad, según incide Luquero. «Hay problemas sociales a los que se puede aplicar el interés, la imaginación, la creatividad y el conocimiento de personas de todas las edades». “Nosotros estimulamos ese encuentro y bullir de ideas, y desde el Ayuntamiento las más interesantes, las que veamos que pueden ser más viables, las pondremos en pie, dándoles el protagonismo a los creadores”.

«Un laboratorio es un riesgo, a veces del debatir entre todos surgirá una locura inviable y otras una solución interesante, pero se trata de que sea la propia sociedad la que genere ideas y esté en el juego», reitera. “Lo que no se puede admitir es no intentarlo” porque, además, “esto sería sin poner más presupuesto ni medios”.

De paso, Luquero avanza que la extensión de los laboratorios de creatividad ciudadana al ámbito social no es la única iniciativa que piensa impulsar en los apenas 400 días que permanecerá en el cargo (lo ocupa desde el 5 de abril) antes del cambio de legislatura. Aunque si quiere poner en marcha propuestas con sello propio, deberá apostar por optimizar los recursos que hay.

La situación económica actual, unida a las restricciones presupuestarias que impone el Gobierno, no da para improvisar alardes; menos aún cuando el ejercicio económico en curso ya se planificó con Pedro Arahuetes en la Alcaldía, y el siguiente es el de las elecciones.

«Debemos estudiar qué se puede hacer uniendo los recursos que ya tiene la ciudad, jugando a componer, articulándolos… A veces las soluciones pueden venir por ahí, puedes encontrarte con sorpresas y alguna va a haber en este sentido”, sentencia Luquero.