Comisiones Obreras (CCOO) exigió hoy que las medidas fiscales que beneficien a la hostelería, con motivo de la crisis provocada por el COVID-19, como que la supresión de las tasas de terrazas no solo beneficien a los empresarios sino al conjunto del sector. En este sentido, apostó que estas acciones estén condicionadas al mantenimiento del empleo, que en el caso de Valladolid afecta a 11.000 trabajadores.

La responsable provincial de Hostelería en CCOO, Montserrat Noriega, subrayó que el sindicato no está en contra de las medidas de protección adoptadas por las administraciones públicas pero consideró que no deben servir para que los empresarios ganen más dinero. No en vano, recordó que la «exoneración» de las tasas de terrazas en la capital vallisoletana se aplica a todo el año, incluyendo los dos primeros meses del año cuando hubo «picos» de máxima actividad.

En este sentido, Noriega apostó, según recogió la Agencia Ical, por «poner en valor» a los trabajadores del sector de la hostelería y aseveró que el mantenimiento del empleo ha sido el «eje fundamental» de la aprobación de los Erte (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo) de fuerza mayor. Una herramienta, precisó, al que se ha acogido la «inmensa totalidad» de la hostelería de Valladolid, que ha supuesto que los empresarios se ahorren los seguros sociales de sus empleados. «Los empresarios de los empresarios de hostelería se quejan de que no les salen los números pero tampoco a los trabajadores, ya sea estando en Erte o en condiciones normales», sentenció.

La responsable sindical aseguró que, «jamás», los empresarios de la hostelería de Valladolid han ganado más, después de que el sector haya acumulado «máximos históricos» en los últimos años, especialmente en enero y febrero pasado, antes de la declaración del estado de alarma por la pandemia. Frente a eso, lamentó que los empleados de la hostelería en Valladolid llevan tres años sin un incremento salarial, al no haberse firmado el convenio provincial del sector.

El secretario general de la Federación de Servicios de CCOO en Valladolid, Raúl García, manifestó que el contacto con la la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Valladolid (Apehva) está «roto» y solo está abierta la vía del Serla (Servicio regional de Relaciones Laborales), que ha quedado suspendido con la declaración del estado de alarma por la crisis sanitaria.

De ahí que abogara por llevar el «conflicto», de nuevo, a la calle por que la patronal no solo ha actuado de «mala fe» en la negociación del convenio sino que actúa como la organización que representa a la hostelería de Valladolid. «Una representación que ha legitimado el propio Ayuntamiento de la capital que se pliega a sus peticiones, sin dar participación alguna a los sindicatos porque la patronal ha faltado al respeto a los 11.000 trabajadores del sector», expuso.

Una situación que, señaló, influye en las prestaciones que reciben esos trabajadores durante la aplicación de los Erte. No en vano, el asalariado cobrará aproximadamente el 70 por ciento de su sueldo bruto, que se calcula con la base de cotización de referencia que lleva congelada desde 2017 y es la referencia del convenio «más precario» de Castilla y León.

Durante una rueda de prensa por videoconferencia, CCOO analizó el proceso de desescalada en los sectores de comercio y hostelería en la provincia de Valladolid, que han sido dos de las actividades más afectadas por la crisis del coronavirus. Y es que, según los datos del sindicato, el cierre de los negocios afectó entre el 85 y el 90 por ciento de la hostelería y al 60 por ciento del comercio.

Desafectación trabajadores

En concreto, un total de 1.450 establecimientos del comercio de la provincia se ha acogido a un Erte de los 5.200 existentes en la ciudad, con unos 9.000 trabajadores afectados. Con el arranque de la fase 1 de desescalada, Comisiones Obreras calculó que la desafectación de trabajadores beneficie a 5.000 empleados, por lo que aún quedaría un «grueso» de asalariados. En la actualidad, estarían abiertos todos los comercios minoristas (con una superficie inferior a 400 metros cuadrados) cuya actividad fue suspendida por el estado de alarma.

En cuanto a la hostelería de Valladolid, la semana pasaba estaban en Erte 1.756 de los 2.050 establecimientos existentes, lo que supondría el 85 por ciento del total. Supondrían que estarían sin trabaja unos 9.300 empleados de los casi 11.000 existentes. Además, a raíz de la desescalada, la mitad del sector hostelero de la capital ha abierto sus negocios al público mientras que los hoteles esperará a funcionar en la fase 2, ya que ahora tienen «muy condicionada» por las restricciones de movilidad. En todo caso, Noriega anunció que algunos hoteles ya tienen reservas para julio, por optarán por los Erte parciales de sus plantillas.

En este sentido, se opuso a que se acojan a los Erte los hoteles que se negaron a abrir pese a que, por real decreto, podían prestar un servicio esencial a los trabajadores de la sanidad y otros sectores como el transporte, lo que hubiera podido permitir desafectar a algunos trabajadores. «Estas causas no son compatibles por que ya pudieron tener ingresos en este tiempo, aunque fueran menores», manifestó.

Cese actividad

Montserrat Noriega eludió dar el dato de los negocios de hostelería y comercio que cesaran de actividad por la actual crisis al apuntar que habrá que esperar a cómo se comporta el consumo de los ciudadanos. Por su parte, Raúl García apostó por «dar confianza» al sector, porque existe un «riesgo evidente» con la pandemia pero también hay medidas que garantizan la seguridad de los trabajadores y clientes para recuperar una «cierta normalidad».

Preguntados por las palabras hoy de la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, quien ha abierto la puerta a extender los Ertes hasta finales de año en los sectores más afectados, ambos coincidieron en sería una «buena medida» para la protección de los trabajadores. Además, explicaron que los expedientes de regulación son «dinámicos», por lo que se podrán desafectar en función de las necesidades de cada negocio. «Es cierto que no hay que hace Ertes preventivos pero si la situación actual extiende los Ertes hasta finales de 2020 permitirá que únicamente las empresas que las empresas que realmente los necesitan los utilicen para lograr una protección a la actividad, destruir el empleo o cesar la actividad», manifestó el secretario provincial de la Federación de Servicios de CCOO.