No pudo ser, y los cinco representantes de Castilla y León en la 28ª edición de los Premios Goya se fueron de vacío de la ceremonia celebrada la pasada noche en el Hotel Auditorium de Madrid. La gala, que se prolongó durante tres horas entre las diez de la noche y la una de la madrugada, recibió notables críticas por numerosos problemas y desajustes de realización, así como por la labor de su presentador, el ‘showman’ Manel Fuentes.

El primer castellano y leones que veía volar sus opciones de estatuilla fue el segoviano David Pinillos, que aspiraba al Goya al mejor montaje por ‘La herida’. Era la tercera vez que optaba a este galardón (además del Goya que conquistó al mejor director novel por ‘Bon appétit’ en 2011), y una vez más no pudo alzarse como ganador en esa categoría, ya que a las 22.22 horas lograba su tercer Goya Pablo Blanco por su labor en ‘Las brujas de Zugarramurdi’.

La película de Álex de la Iglesia, que no optaba a los premios principales, se acabó convirtiendo en la que más estatuillas logró en esta edición, al conquistar ocho de sus diez nominaciones, por encima de los seis galardones de siete candidaturas que cristalizó ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’, de David Trueba, entre los que se encontraban los de mejor película y director.

Cuando faltaban veinte minutos para las once de la noche, Alex O’Dogherty se ocupó de presentar en un único bloque los premios a los mejores cortometrajes del año, donde competían en la categoría Documental ‘El hombre que estaba allí’, codirigido por el salmantino Luis Felipe Torrente Sánchez-Guisande, y en la de Ficción ‘El paraguas de colores’, de Eduardo Cardoso (coescrito y coproducido por la abulense Teresa Velayos). Los ganadores en ambas categorías acabaron siendo respectivamente ‘Minerita’ de Raúl de la Fuente y ‘Abstenerse agencias’, de Gaizka Urresti (este último estrenado mundialmente en la edición de 2012 de la Semana de Cine de Medina del Campo).

Pasada ya la medianoche llegaba el turno de desvelar la ganadora del Goya a la mejor película iberoamericana, categoría donde competía el burgalés Diego Quemada-Díez con su ópera prima, ‘La jaula de oro’. El premio viajó por vez primera hasta Venezuela, y un amplio equipo de la película de Miguel Ferrari acompañó al cineasta en su emotivo discurso sobre el escenario, tras haber saludado efusivamente a su colega burgalés al conocerse el fallo.

El último aspirante de la Comunidad fue el abulense Tito Valverde, que optaba a uno de los grandes premios de la noche, el de mejor actor protagonista. Se cumplían veinte años desde que él mismo conquistó el Goya al mejor actor de reparto por ‘Sombras en una batalla’, de Mario Camus, pero esta vez el ganador fue Javier Cámara por su papel de un profesor de inglés que busca inspiración en los Beatles en ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’.