El consejo administrativo de Bankia reestructura la organización de la entidad para hacerla más orientada al negocio y sobre todo más para facilitar la toma de decisiones, la promoción del talento y la eficiencia. Este nuevo organigrama se compone de dos vertientes: la Banca de Particulares, de la que dependen: Red Minorista, Banca Privada, Marketing y Seguros y Gestión de Activos, y la correspondiente a Negocios Mayoristas, de la que pasa a depender: Empresas, Mercado de Capitales, Tesorería y Bankia Bolsa.

Además, concede una gran importancia a la gestión del riesgo, cuya dependencia de la Dirección General Financiera y de Riesgos queda reforzada por su dependencia funcional de la Comisión Delegada de Riesgos y la dirección de Intervención, Contabilidad y Control de Gestión que pasa a depender del presidente. La medida centraliza y homogeneiza la gestión de la información dentro de la entidad, además de que permite mayor agilidad y horizontabilidad.

Por otro lado y sin salirse de la línea de conseguir calidad y eficiencia en todos los procesos internos y externos se crea el Área de Eficiencia que, al igual que el Área de Calidad y la de Gestión de Inversiones, tendrán también dependencia directa del consejero delegado. La Dirección de Recursos Humanos también pasa a sus manos, intentando fomentar el talento interno creándose una nueva Área denominada: de Recursos Directivos, con dependencia de la Dirección de RRHH.

Gracias a esta nueva estructura, Bankia consigue cumplir con los objetivos de eficiencia y rentabilidad que permite optimizar el desarrollo de las sinergias de la entidad.