Los vecinos de Arcones están muy orgullosos de sus carnavales que figuran en el mapa de ‘mascaradas de invierno’ europeas que hay que conocer por su tradición y singularidad. Una fiesta que hunde sus raíces en el siglo XV y nunca ha dejado de celebrarse. El Domingo de Carnaval o Domingo Gordo, llegan hasta la plaza, los ‘tripudos’, orondos personajes de los que quieren dar buena cuenta las ‘vaquillas’ manejadas por los quintos. Es tiempo de don Carnal hasta que se imponga la Cuaresma.

La alcaldesa de Arcones, Laureana Martín, resalta que, en el pasado, este pueblo segoviano de pastores que iban a la Trashumancia, estuvo menos influenciada que otras poblaciones por los acontecimientos históricos y sus vecinos preservaron la tradición y siempre pudieron celebrar los Carnavales.

El objetivo del consistorio, en nombre todos los vecinos de Arcones, es seguir dando pasos para conseguir que su Carnaval sea declarado Fiesta de Interés Turístico Regional, recogiendo toda la documentación etnográfica e imágenes. La alcaldesa hace una invitación para acudir a esta localidad segoviana el domingo 23 de febrero para comprobar su singularidad, originalidad y vistosidad.

Un testimonio avalado por la documentación que han ido recogiendo y por expertos en tradiciones. Para el historiador y periodista segoviano, Guillermo Herrero, el Carnaval de Arcones es el de mayor interés etnográfico por incluir la figura del carnaval presente en toda la falda de la sierra de Segovia y que también se puede encontrar en la otra vertiente de la sierra de Guadarrama, la ‘vaquilla’, que tiene su origen en la Edad Media. La investigadora Esther Maganto también coincide en la semejanza de la tradición de Arcones con el carnaval europeo de siglo XV.

Cuidada decoración

Por su parte, el tesorero de la asociacion cultural ‘La Cachucha’ de Arcones , Julio Sanz, detalla que los quintos son los que manejan las vaquillas. “Una tabla de madera a la que se le añade unos cuernos en uno de los extremos. El Sábado de Carnaval por la tarde, las mujeres y las madres de los quintos se reúnen para decorar las vaquillas con flores de papel y unas mantillas”, explica Julio Sanz. También se utilizan vistosos y coloridos mantones de manila. Una vez montados se dejan preparados para el día siguiente.

Desde ‘La Cachucha’ llevan varios años organizando talleres de elaboración de flores de papel, que llevan los quintos en la cabeza, para ir integrando a los vecinos y vecinas de Arcones de las nuevas generaciones, que conozcan la antigüedad de su fiesta. En los hogares del pueblo, se conservan las fotografías de sus antepasados disfrutando de los carnavales.

Laureana Martín recuerda la fuerza de esta fiesta cuando el número de habitantes de Arcones era mayor y por lo tanto el número de quintos, los vecinos que cumplen 18 años. Desde los seis barrios que componen el pueblo: Arcones, La Mata, Castillejo, Arconcillos, Colladillo y Huerta, sus quintos competían por ver quién hacía la mejor ‘vaquilla’, dándose cita en la plaza.

La situación ha cambiado mucho. Este 2020, de todos los quintos sólo hay uno con una fuerte vinculación con su pueblo y su carnaval, pero “no estará solo, quintos y quintas de otros años y voluntarios también se vestirán”, remarca Julio Sanz. Vecinos de Arcones también darán vida a los ‘tripudos’, gracias a grandes sacos de tela, que se rellenan con paja para darles esa forma oronda. “Antiguamente se rellenaba con hojas de helecho pero ahora está prohibido y se hacen con paja”, recuerda

Los ‘tripudos’ van con la cara tapada y llegan a la plaza de Arcones, el ‘Domingo Gordo’, a partir de las 16.30 horas, con animo de molestar a todo el mundo, pequeños y grandes, que recibirá el rescate de las ‘vaquillas’, ya que cuando un ‘tripudo’ ve venir la ‘vaquilla’, tiene que tirarse al suelo, como si le hubiera embestido. Gracias a la figura de los ‘remudaos’, los ‘tripudos’ se pueden a levantar y seguir con la algarabía.

Canciones de carnaval

En esta singular función, también hay música, con una parte más moderna a cargo de una charanga y especielamente la parte tradicional. Julio Sanz y Laurena Martín exponen que eran las mozas del pueblo las que cantaban, ahora son las veteranas las que mantienen la tradición. “Hace un par de años, se transcribieron a papel para, con el fin de que no se pierdan y para que la gente tenga la letra. Unos dípticos que se volverán repartir el domingo entre los asistentes, con ‘Un día de carnaval’ y ‘Ya llegó el domingo gordo’.

“En este díptico hemos incluido una de las poesías que don Eulogio Moreno ‘el poeta de la sierra’, dedicó a los carnavales de Arcones, donde fue párroco durante 22 años”, detalla el representante de ‘La Cachucha’. El año pasado fue el primer centenario de su fallecimiento y se programaron diferentes actividades sobre su figura.

Las carreras, idas y venidas de ‘vaquillas’ y ‘tripudos’ finalizan con un simbólico sonido, como si les hubiera dado muerte, con el triunfo del espíritu de don Carnal hasta que llegue la Cuaresma. En el salón del Ayuntamiento de Arcones, se sirve una chocolatada, rememorando la ‘sangre de la vaquilla’, que solía ser vino.

Talleres y exposición de fotos antiguas

La alcaldesa de Arcones insiste en el objetivo de lograr que este Carnaval, que se celebró incluso durante años de la Dictadura, sea declarado Fiesta de Interés Turístico Regional. Los vecinos de Arcones de varias generaciones contribuyen con su desinteresada colaboración y esfuerzo. Desde la asociación cultural ‘La Cachucha’ ya tienen preparados un taller de máscaras, para el sábado 22, a las 12.00 horas, y por la tarde, a las 19.00 horas, una fiesta de disfraces, cuentacuentos y merienda.

La mañana del Domingo Gordo, los quintos y el acompañamiento irán por las calles y viviendas de Arcones para pedir a los vecinos una contribución económica para después celebrar juntos una comida. Las imágenes que van dejando, año tras año, el Carnaval de Arcones, sus tripudos y vaquillas, se podrán ver una exposición de fotos antiguas de la asociación cultural ‘La Cachucha’, en el salón de la Casa Consistorial, recorriendo estas fiesta a partir de la década de los 40 y que son cedidas por los propios vecinos. Curiosas fotografías que son la perfecta constatación de cómo se ha mantenido la tradición de ‘las vaquillas’ y los ‘tripudos’.