Aunque alejado del mar, un pueblo de Segovia esconde un fenómeno natural poco conocido pero de enorme valor científico: un arrecife de coral de más de 86 millones de años.
Tal y como destaca la web de Segovia Turismo, se trata de la colonia de arrecifes de coral fosilizados más importante de la provincia. Destaca por su buen estado de conservación, lo que permite identificar estructuras propias de los corales y otros organismos marinos que habitaron la zona.
Este proceso geológico, propio del Cretácico, ha despertado el interés de expertos de todo el mundo. Se trata, por tanto, de un punto de gran interés tanto para especialistas en geología como para visitantes curiosos que buscan experiencias diferentes en el medio rural.
Este tesoro natural se encuentra en el municipio de Castrojimeno, una pequeña localidad segoviana de 27 habitantes que ha sabido poner en valor este patrimonio único.

Castrojimeno, el pueblo de Segovia con un arrecife de 86 millones de años
Según detalla Segovia Turismo, esta colonia de arrecifes de coral fosilizados tiene 86 millones de años y data del Coniaciense superior, cuando el hombre aún no habitaba la tierra (y aún tardaría).
La zona más espectacular se encuentra junto a Castrojimeno, donde las rocas muestran muchos y variados fósiles de invertebrados marinos como moluscos o corales, debido a que en estas latitudes existió un arrecife marino.
Los estudios sobre la zona aseguran que en el Cretácico Superior, hace entre 87 y 67 millones de años, la zona oriental de la provincia de Segovia, se encontraba bajo un mar cálido, subtropical.
Para el geólogo Javier Gil, que ha estudiado este arrecife durante una década, «los rudistas de Castrojimeno constituyen un caso único de conservación».
La Ruta de los Arrecifes
Integrado en el entorno de la localidad, el arrecife forma parte de una propuesta turística que combina naturaleza, historia y divulgación científica. La Ruta de los Arrecifes, con inicio en Carrascal del Río y hasta Castrojimeno se convierte en una experiencia de observación y aprendizaje.
A lo largo del recorrido se puede apreciar no solo el arrecife en sí mismo, sino también la secuencia sedimentaria del arrecife.










