Varias semanas después, y tras las críticas vertidas por entidades de la ciudad y oposición, el Ayuntamiento de Segovia reacciona a la polémica generada en torno al asfaltado de varias calles del casco histórico, asegurando que la intervención fue comunicada previamente a ICOMOS y que tiene un carácter «provisional y urgente».
La actuación, ejecutada los días 19 y 20 de marzo en las calles San Agustín, San Facundo y la plaza del Doctor Laguna, ha provocado una oleada de críticas por parte de grupos políticos y entidades culturales y patrimoniales.
Formaciones como Izquierda Unida, PSOE o Ciudadanos han cuestionado tanto la idoneidad de la medida como su legalidad, mientras que colectivos como la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce han reclamado la recuperación del adoquinado tradicional. También asociaciones como Amigos del Patrimonio han llegado a calificar la intervención de «disparatada».
Ante estas críticas, el Consistorio ha defendido que la actuación responde exclusivamente a criterios técnicos y de seguridad, debido al «avanzado deterioro del pavimento» en uno de los principales accesos al recinto amurallado, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. En este sentido, el Ayuntamiento asegura que informó con antelación a ICOMOS (organismo internacional asesor de la UNESCO en materia de conservación del patrimonio cultural) de la naturaleza de los trabajos, subrayando su carácter temporal y reversible.


Según la explicación municipal, la intervención era necesaria para garantizar la seguridad tanto de peatones como de vehículos en un eje que soporta un tráfico muy intenso, incluyendo autobuses urbanos, transporte de mercancías y vehículos pesados vinculados a obras en el entorno, como la rehabilitación del Teatro Cervantes.
El asfaltado, ejecutado por la empresa OPYSER Urbanización y Obra Pública con un presupuesto cercano a los 97.300 euros, consistió en la aplicación de aglomerado asfáltico provisional, la reparación de bordillos y la adecuación de elementos como tapas de registro e imbornales, además de la señalización horizontal.
El Ayuntamiento insiste en que esta solución será retirada una vez concluyan las obras en el entorno del Teatro Cervantes. Será entonces cuando se acometa una «intervención integral» en eje de acceso al Casco Histórico «acorde al valor patrimonial del entorno pero compatible con el uso intensivo que soporta esta vía».
Además, el Consistorio recuerda que no es la primera vez que se emplea asfalto en zonas próximas al patrimonio monumental de la ciudad, citando ejemplos como la plaza de Día Sanz o un tramo de la calle Almira, junto al Acueducto, donde este tipo de pavimento lleva años integrado sin afectar, según defiende, a la percepción del entorno histórico.








