“La palabra dada es lo más valioso que uno tiene”. Con esa frase, Noemí Otero ha justificado el rechazo de Ciudadanos al borrador presupuestario de 2026, en una comparecencia marcada por el tono duro contra el alcalde, José Mazarías.
La formación naranja rompe así cualquier posibilidad de apoyo a las cuentas y sitúa el foco en el incumplimiento del acuerdo firmado en 2025. “Un año después, los compromisos no se han ejecutado o se han quedado a medias”, ha señalado Otero, que acusa al Gobierno municipal de haber perdido toda credibilidad.
La portavoz ha defendido que la decisión “no es cómoda”, pero sí “coherente, responsable y honesta con Segovia”, insistiendo en que el problema no es solo económico, sino de confianza: “Hoy el equipo de gobierno ha demostrado que no es de fiar”. Asimismo, ha criticado el argumento del supuesto bloqueo de la oposición: “Utiliza el pretexto de que le bloqueamos desde la oposición, exactamente lo mismo que hace Sánchez con Feijóo y que tanto le critica el Partido Popular, con buen criterio. No hay bloqueo alguno; lo que no hay es interés ni voluntad de negociar de Mazarías”.
En su análisis del presupuesto, Ciudadanos también critica un aumento del gasto que no se traduce en mejores servicios. El documento eleva el gasto corriente hasta los 68,8 millones de euros y el capítulo de personal hasta los 29,6 millones, cifras que consideran “desproporcionadas” y sin una reorganización eficaz de la estructura municipal.
Tampoco convence el apartado de inversiones. Los 9,6 millones previstos resultan, a su juicio, insuficientes para abordar los problemas de la ciudad, con ejemplos como los 495.000 euros destinados al asfaltado o los 100.000 euros para el módulo cubierto de atletismo, que califican de “anecdóticos”.
Más allá de las cifras, Ciudadanos denuncia la ausencia de un modelo de ciudad y de planificación estratégica. “Son unos presupuestos continuistas, sin ambición y sin proyecto”, ha resumido Otero.
La edil ha ido más allá al señalar un “descontento generalizado” en distintos sectores —transporte, policía, empresarios o personal municipal— y ha rechazado el argumento del bloqueo político. “No hay bloqueo; lo que no hay es voluntad de negociar”, ha afirmado. «Desde Ciudadanos no vamos a permitir que se nos haga culpables de nada, porque solo Mazarías y su equipo de gobierno son rehenes de sus decisiones: equivocadas, fuera de lugar y en muchos casos, malintencionadas«, setenció.
Con este posicionamiento, Ciudadanos endurece su discurso y responsabiliza directamente al alcalde de la situación. “No hablamos de siglas, hablamos de una persona que no es la adecuada para esta ciudad”, ha concluido Otero.
El voto en contra del grupo municipal complica la aprobación de unas cuentas que el equipo de Gobierno defendía como clave para evitar el parón en la ciudad. A falta del pleno, el escenario político queda abierto, pero con un mensaje claro: la negociación, hoy por hoy, está rota









