La Junta de Castilla y León ha autorizado la ocupación temporal de la vía pecuaria ‘Cordel de Santillana’, un trámite clave para avanzar en la construcción del nuevo acceso a la estación de Alta Velocidad Segovia-Guiomar que impulsa el Ayuntamiento de la capital.
La resolución ha sido firmada este viernes, 20 de marzo, por la delegada territorial, Raquel Alonso, una vez que el alcalde de Segovia, José Mazarías, dio su conformidad al pliego de condiciones que regula esta ocupación. Con este paso, el Consistorio podrá continuar con la tramitación para contratar las obras del nuevo vial, que conectará la rotonda del Pastor con la del Paseo Campos de Castilla, mejorando así el acceso a la estación.
El proyecto afecta parcialmente al trazado del Cordel de Santillana, lo que ha obligado a tramitar su ocupación temporal conforme a la legislación vigente sobre vías pecuarias. El expediente ha sido sometido a información pública durante un mes, un periodo que finalizó el pasado 12 de marzo sin que se registraran alegaciones.
Además, el vial cuenta ha sido sometido a evaluación de impacto ambiental simplificada y cuenta con el informe favorable de la Delegación Territorial, que concluye que no tendrá efectos significativos sobre el entorno siempre que se cumplan las medidas protectoras establecidas tanto en el proyecto como durante la ejecución de los trabajos de construcción.
El ‘Cordel de Santillana’
Más allá de su función actual, el Cordel de Santillana es una vía pecuaria de origen medieval con un notable valor histórico en la ciudad. Su trazado arranca a los pies del Acueducto de Segovia, en la plaza del Azoguejo, y atraviesa el casco urbano por calles como San Francisco, Muerte y Vida o José Zorrilla.
El recorrido continúa hasta la ermita del Cristo del Mercado, en una zona que antiguamente albergaba dehesas utilizadas como descansadero de ganado trashumante. Desde allí, la vía prosigue por la carretera de San Rafael y se desvía en la rotonda del Pastor hacia el camino de Baterías, en paralelo a la Cacera de Navalcaz, donde se han identificado restos asociados a una antigua calzada romana.

En este último tramo, el trazado del cordel coincide con parte del terreno necesario para ejecutar el nuevo acceso a la estación, lo que hacía necesaria la autorización autonómica, ahora concedida.












