Imagina un cerro imponente, situado a más de 1.700 metros de altitud, donde se extienden restos de murallas, estructuras habitacionales y evidencias de ocupación humana que datan de la Edad del Hierro. Un lugar cuyo tamaño descubierto hasta ahora abarca más de 135 hectáreas, con casi un centenar de viviendas documentadas y múltiples líneas defensivas. Un enclave que combine la grandeza de un asentamiento fortificado prerromano con la posibilidad de haber sido testigo del paso de uno de los nombres más emblemáticos de la historia universal: Julio César.
Ese lugar existe y está en la provincia de Segovia.
– Descubre el pueblo mudéjar de Segovia –
El yacimiento arqueológico tiene por nombre Canto-Los Hierros y, ubicado en el término municipal de El Espinar, se ha consolidado como un referente arqueológico a nivel europeo.
Las huellas de Julio César podrían por un pueblo de Segovia
Investigadores del proyecto arqueológico conocido como Atajo sostienen que junto a los accesos principales del poblado se han identificado al menos dos campamentos militares romanos que podrían corresponder a legiones del siglo I a. C. Lo más extraordinario es la hipótesis planteada por algunos especialistas: ¿podría haber pasado por aquí Julio César en su tránsito hacia el oeste de Hispania?
Según los arqueólogos, la presencia de estructuras defensivas romanas a la usanza tardorrepublicana, materiales asociados a campamentos legionarios y la disposición de ciertas entradas en forma semicircular ha llevado a vincular estos restos con tácticas y modelos militares utilizados por las legiones cesarianas.
Un pueblo prerromano y dos campamentos cesarianos en El Espinar
El gran general romano, figura clave en las transformaciones de la República y conocido por sus campañas en la Galia, también realizó operaciones en la Península Ibérica. Documentos clásicos y trabajos arqueológicos coinciden en situar su regreso por Hispania como cuestor en el 69 a. C. y como propretor en el 61 a. C., periodo en el que buscaba recursos y prestigio para consolidar su carrera política desde Roma. Optó por buscar la guerra contra los pueblos hispanos para lograr sus objetivos.
Puso a los belicosos lusitanos, que habitaron el oeste de la península, en su punto de mira. Pero para enfrentarse a ellos antes debía someter a los vetones, pueblo prerromano de cultura celta que habitó entre los ríos Duero y Tajo (especialmente en las actuales provincias de Ávila, Salamanca y Cáceres, y en parte de las de Toledo, Zamora y Segovia), cuyos oppida (ciudades fortificadas) se interponían en su paso.
Precisamente, uno de estos asentamientos vetones fue hallado en 2016 en El Espinar por el arqueólogo Iván Aguilera. Pero, junto a los restos prerromanos se identificaron al menos dos de los (posibles) campamentos romanos que Julio César levantó para abrirse paso hacia la Lusitania. El experto señaló en su momento que estos campamentos asediaron a la ciudadela antes de continuar con las campañas militares.










