El IES ‘Sierra de Ayllón’ vivió la pasada semana uno de esos momentos que trascienden la rutina escolar. Con motivo de su jubilación, el profesor José María Carlero Ramos fue homenajeado por toda la comunidad educativa con un emotivo ‘pasillo de honor’ al término de su última clase, un gesto cargado de reconocimiento hacia una trayectoria profesional marcada por la dedicación y la calidad humana.
Un pasillo de afecto y respeto
La huella que el profesor deja en el instituto quedó patente en un homenaje organizado el pasado 15 de enero por todo el centro. Al finalizar su última clase, José María fue sorprendido por un ‘pasillo de honor’ que se extendía desde la puerta de su aula. Alumnado, profesorado y personal no docente se fundieron en un caluroso y prolongado aplauso, creando una atmósfera de profunda gratitud.
José María recorrió ese camino visiblemente emocionado, recibiendo no solo el reconocimiento de sus alumnos, sino también el abrazo sincero de sus compañeros de claustro, quienes siempre han visto en él a un referente de sencillez, paz y buena voluntad.
Un legado de humanidad
Más allá de su labor docente, la comunidad educativa coincide en señalar que la verdadera lección de José María ha sido su propia forma de vida. Definido por el centro como un hombre humilde y de gran calidad humana, ha destacado por ser «esa figura conciliadora capaz de unir al grupo y aportar serenidad en el día a día del centro».
Desde el instituto recuerdan que «hay maestros que enseñan materias, pero hay profesores que enseñan a vivir», una frase que, según el centro, resume a la perfección el legado que José María deja en Ayllón donde ha pasado sus últimos años de docencia. Para el IES ‘Sierra de Ayllón’, José María ha sido un gran profesional, pero, por encima de todo, «una persona extraordinaria que ha sabido dejar una impronta imborrable a través de la amabilidad».
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Tras años de «entrega incansable» ha puesto fin a su etapa profesional para iniciar su merecida jubilación. A partir de ahora, José María cambia la tiza y la pizarra por la libertad de disfrutar de sus pasiones y proyectos personales, aquellos que el calendario escolar suele postergar.
Desde el centro educativo han querido hacer público su profundo agradecimiento por «su paciencia, su saber estar y por la calidez con la que ha enriquecido la convivencia escolar durante estos años entrañables». El IES ‘Sierra de Ayllón’ ha despedido así a un compañero ejemplar, recordándole que, aunque cierre la puerta de su aula, el instituto siempre será su casa.









