Historias de amor
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La provincia de Segovia no solo conserva castillos, murallas y pueblos detenidos en el tiempo. Entre sus piedras se esconden también historias de amor, algunas luminosas y otras marcadas por la tragedia, que han sobrevivido al paso de los siglos y siguen alimentando la memoria colectiva. Este San Valentín, recorremos algunos de los romances más legendarios del territorio segoviano.

El Romeo y Julieta de un pueblo de Segovia

Al igual que en la obra de William Shakespeare, la pasión prohibida, el enfrentamiento entre familias y el desdichado final se unen en una historia transmitida de generación en generación en un pueblo de Segovia. La memoria popular de Navafría esconde un relato de amor trágico entre dos jóvenes: la Leyenda del Pozo Verde.

Cuenta la leyenda que el Pozo Verde, en Navafría, era el punto de encuentro de dos enamorados. Tenían que verse fuera del pueblo porque, como si de los Montesco y los Capuleto se tratase, sus padres prohibían su relación. A diferencia del auténtico Romeo y Julieta, en la que una profunda rivalidad familiar condiciona el amor entre los protagonistas, en la leyenda segoviana el condicionante está motivado por las diferencias de clase: el ‘Romeo’ segoviano se dedicaba al pastoreo y otras tareas, mientras que la joven ‘Julieta’, de rango social más alto, debía prepararse para el momento en el que se convertiría en esposa. No obstante, los enamorados decidieron ignorar las imposiciones de sus familias y verse a escondidas.

El pueblo de Segovia más romántico para enamorarse

Pero al amor le sucedió la tragedia. Los jóvenes fueron descubiertos y se vieron obligados a escaparse si querían mantener su relación. A partir de este punto de la narración hay dos desenlaces. La versión más optimista, en la que el amor triunfa, dice que los jóvenes amantes consiguieron escapar y permanecer juntos; mientras que el relato más sombrío sostiene que ante la imposibilidad de disfrutar de su amor libremente decidieron citarse en el Pozo Verde (como tantas otra veces) zambullirse en el agua y ahogar su relación junto a sus cuerpos. Algunos vecinos de Navafría aseguran que se puede ver a estos dos jóvenes apasionados entre el discurrir del agua.

El amor imposible del Alcázar de Segovia

El Alcázar, símbolo indiscutible de la ciudad, ha sido escenario de intrigas palaciegas y pasiones ocultas. Una de las leyendas más populares habla de un amor imposible entre una dama de la corte y un caballero que servía en la fortaleza. Separados por las estrictas normas sociales, ambos se citaban en secreto en las estancias altas del castillo. Descubiertos, el joven fue desterrado y ella obligada a ingresar en un convento. Dicen que, en las noches de luna llena, aún se escuchan susurros en las salas más antiguas del Alcázar.

Protésico dental y fotógrafo en Segovia
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Historias de amor en la Mujer Muerta

Compartida con Madrid, la Mujer Muerta, es una alineación montañosa perteneciente a la Sierra de Guadarrama. Debido a la peculiar figura de su relieve, que se asemeja a una mujer tumbada, se han ideado muchas historias que buscan explicar su formación, que, curiosamente, tienen que ver con el amor romántico (y trágico).

La versión más popular narra la historia de una mujer que, al descubrir la infidelidad de su amado, murió de pena. Su silueta quedó grabada en la sierra como recordatorio de un amor tan intenso como trágico.

Otra leyenda habla de dos hombres que luchan por el amor de una mujer. Ella intenta separarlos, interponiéndose, y resulta herida de muerte por las espadas de ambos. Tras el trágico suceso, una tormenta modeló la montaña en su figura. El leitmotiv de rivales en el amor también motivo la leyenda del ‘pastor celoso’, en la que un pastor mata a su amada y a alguien que pretendían conquistarla por celos. Una tormenta hizo que la tierra se abriese y emergió la montaña con la forma de la joven.

Y, ¿acaso estuvo Hércules en Segovia? Hay un mito que asegura que sí. Según él Hércules esculpió la montaña a petición de un caballero, para recordar a su amada asesinada por su padre.

La Mujer Muerta desde Segovia Img/I, Miguel303xm, CC BY-SA 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2334289

La judía y el cristiano de la Judería segoviana

En las estrechas calles de la antigua Judería de Segovia se sitúa una de las historias de amor más trágicas de la Edad Media. Una joven judía y un cristiano se enamoraron en una época marcada por la intolerancia religiosa. Su relación, condenada por ambas comunidades, terminó con la huida frustrada de los amantes. La leyenda asegura que ambos murieron intentando escapar de la ciudad, dejando tras de sí un símbolo de amor que desafió las normas y el odio.

Los amantes del Castillo de Pedraza

Pedraza, villa medieval por excelencia, también guarda su propia leyenda romántica, que narra el trágico amor entre dos jóvenes de la localidad.

Elvira y Roberto eran dos enamorados hasta que el Señor de Pedraza, Don Sancho de Ridaura, obligó a la muchacha a casarse con él. Esto provocó que Roberto, el primer amor de la dama, ingresara en un convento. Pero el destino es caprichoso, y quiso que Don Sancho partiera a la guerra, coincidiendo este hecho con la muerte del cura del castillo, lo que llevó a llamar a un nuevo monje, que resultó ser… Roberto.

Castillo de Pedraza Img/JBerrosi-Wikipedia

Amor y traición en el castillo de Turégano

El castillo de Turégano, imponente sobre la llanura segoviana, también fue testigo de pasiones intensas y traiciones fatales. Una leyenda habla de una noble enamorada de un prisionero encarcelado en la fortaleza. Ella le ayudó a escapar, pero fue descubierta y castigada severamente. El prisionero murió en la huida y ella pasó el resto de su vida recluida. Un amor breve, pero eterno en la memoria del lugar.

El amor eterno en Sepúlveda

Para concluir esta recopilación de historias de amor nos vamos a Sepúlveda, en donde se cuenta la historia de dos jóvenes de familias enfrentadas que mantuvieron su relación en secreto. Al ser descubiertos, fueron separados, pero juraron amarse más allá de la muerte. La leyenda afirma que ambos fallecieron el mismo día, en distintos lugares, y que sus almas se reencontraron sobre el cañón del Duratón.