Tras las huellas de San Frutos, un paseo por la historia y las leyendas de Segovia
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San Frutos es mucho más que el patrón de Segovia. Su figura forma parte de la historia, las leyendas y la identidad de una ciudad que cada 25 de octubre vuelve a rendir homenaje al santo eremita. Pero ¿cuánto sabemos realmente de su vida? ¿Dónde termina la historia y comienza la leyenda? Para descubrirlo, Cáritas Segovia propone seguir las huellas de San Frutos a través de una ruta que se celebrará el próximo 23 de octubre y que combinará relatos, historia, tradición y patrimonio en un recorrido desde la parroquia que lleva su nombre hasta la Catedral.
La actividad, abierta a todos los públicos, comenzará a las 17:00 horas en los salones parroquiales de San Frutos, donde el escritor y narrador Enrique Gutiérrez ofrecerá un cuento inspirado en el santo. Después, el párroco Fernando Mateo acercará a los asistentes a su vida y legado. Y es que hablar de San Frutos es también viajar hasta las Hoces del Duratón, donde, según la tradición, se retiró en el siglo VII junto a sus hermanos Valentín y Engracia. Allí nacieron algunas de las leyendas más conocidas de la provincia, como la de la célebre Cuchillada, la grieta que el santo habría abierto milagrosamente en la roca.
Un recorrido por la memoria segoviana
Tras este primer encuentro, los participantes caminarán hasta la Catedral de Segovia mientras descubren curiosidades y tradiciones relacionadas con el patrón. A las 18:00 horas, la ruta llegará al trascoro de la Catedral, donde descansan los restos de San Frutos. Allí tendrá lugar una oración y una bendición del obispo de Segovia, Jesús Vidal. La jornada concluirá con una visita guiada al templo. La iniciativa se celebra en vísperas de la festividad del patrón, una de las fechas más queridas por los segovianos, con tradiciones tan arraigadas como el paso de la hoja del libro de San Frutos. Con esta propuesta, Cáritas busca recuperar la memoria colectiva y propiciar un encuentro entre generaciones en torno a una figura que, más de trece siglos después, sigue formando parte de la identidad segoviana.

