Dos años hace desde que Jonás Vilbazo y Borja de la Sota, decidieran abrir La Casona de Castilnovo en la pequeña aldea de Valdesaz, de poco más de 20 habitantes y perteneciente al Condado de Castilnovo. Seguramente este hotel rural no suene demasiado al público en general, no cuenta con la popularidad de grandes cadena hoteleras ni de una publicidad excesiva, pero este pequeño alojamiento en el corazón de la provincia de Segovia ha conseguido convertirse en referencia entre el público homosexual masculino.

Borja de la Sota y Jonás Vilbazo

Efectivamente, la provincia cuenta con un hotel rural destinados exclusivamente a hombres gais y parece que la fórmula ha funcionado: cuenta con un 100% de opiniones ‘Excelentes’ en plataformas turísticas como Tripadvisor y con una importante ocupación, especialmente los fines de semana, puentes y festivos. Para sus gerentes, el tinerfeño Jonás Vilbazo y el madrileño Borja de la Sota, el secreto del éxito radica en centrar todos sus esfuerzos en satisfacer a los cientos de chicos gays que ya han pasado por sus instalaciones, rozando  de media el 80% de ocupación cada fin de semana.

“Si nos dirigiéramos a otros públicos, no se crearía ese ambiente especial”, señalan para añadir que “nosotros no prohibimos la entrada a nadie, pero tienen que saber dónde vienen, es decir, un hotel dirigido por gays, decorado con arte homo-erótico y cuyos clientes son gais. Así no habrá nunca sorpresas”.

A tres cuartos de hora de Segovia capital y cercano a otros núcleos importantes del turismo segoviano como Pedraza (17 min), la estación de esquí de La Pinilla (30 min), o las Hoces del Río Duratón (30 min apróx), la Casona de Castilnovo cuenta con cinco habitaciones dobles, comedor, sala de estar con biblioteca de temática homosexual, juegos y televisión, así como una bodega con chimenea y bar.

Un oasis rural para desconectar que, según sus propios dueños, “ha dado vida al pueblo” con cuyos vecinos mantienen, como ellos mismos señalan, una relación de respeto y educación mutua. “Están encantados”.

“Papá, ahí va la canoa de maricones”

No obstante, y a pesar de que su devenir y actividad diaria en el hotel le impiden conectar profundamente con la realidad LGTBI de la provincia, Jonás intuye que, por conversaciones con algún chico de la zona, “sigue siendo muy duro ser homosexual en el mundo rural”. Aunque no se hayan enfrentado a problemas de calado sí lamenta que algún cliente se haya topado con comentarios homófobos como “estos pierden aceite” o “papá, ahí va la canoa de los maricones”, en el transcurso de alguna excursión.

La conocida Drag Queen, Pupi Poisson

Para intentar hacer frente a estas situaciones despreciables, los propietarios de la Casona de Castilnovo mantienen una estrecha relación con la asociación LGTBI de Segovia, Segoentiende. “Es nuestro deber hacerlo”, apostilla. El hotel rural ha colaborado con la celebración de la Semana de la Diversidad de Segovia organizada por la asociación y también en el primer Orgullo LGTBI rural que se celebró el pasado mes de junio en la localidad de Encinillas. “Intentamos colaborar con ellos lo máximo posible y nos gustaría continuar haciéndolo más activamente”, añaden.

En ese sentido, no descartan la futura organización de eventos u otras iniciativas como presentaciones de libros que puedan apoyar a la normalización y a eliminar de una vez por todas los prejuicios a los que el colectivo se continúa viendo sometido en ocasiones. “Aún queda mucho por hacer”, inciden.

Maquillaje, tacones y libertad

Desde luego, si por algo destacan las celebraciones de las semanas de la diversidad que se celebran por todo el mundo, -y que culminan con los conocidos desfiles del Orgullo LGTBI-, son sin duda por su carácter festivo y cercano que consiguen congregar a millones de personas reivindicando normalidad.

Esta misma linea han seguido Jonás y Borja para celebrar los dos primeros aniversarios de la Casona de Castilnovo. Dos importantes nombres en el panorama Drag Queen nacional como Chumina Power y Pupi Poisson, respectivamente, visitaron el hotel rural para poner su punto ácido y picante a estas celebraciones. La última edición, desarrollada el pasado 16 de septiembre, contó con hasta medio centenar de invitados entre periodistas, agencias de viajes, asociaciones y clientes, y varias marcas patrocinadoras como el vino OrgulloWine, la cerveza OrgulloBeer y la marca de tartas personalizadas The Cake Project. Tampoco faltó la pintura homoerótica del pintor Daniel Pernas en una exposición de arte figurativo.

Tanto en esta celebración como en su día a día, La Casona de Castilnovo ha logrado satisfacer lo que se exige siempre a un establecimiento de este tipo: “hacernos sentir como en casa”. Son sus propios clientes los que lo aseguran en redes sociales para añadir que además encuentran un lugar “dónde conocer gente, desconectar y compartir experiencias”.