Cueva de los Siete Altares
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La provincia de Segovia esconde entre sus paisajes naturales un enclave de gran valor histórico y espiritual: la Cueva de los Siete Altares, considerada el primer templo cristiano del territorio segoviano. Situada próxima a Villaseca, en el término municipal de Sepúlveda, y en pleno entorno de las Hoces del río Duratón, este santuario rupestre se ha convertido en uno de los espacios patrimoniales más singulares de la zona.

La Cueva de los Siete Altares, el primer templo cristiano de Segovia oculto en las Hoces del Duratón

Tal y como ha destacado Prodestur a través de sus canales de promoción turística, la cueva fue excavada directamente en la roca junto al cauce del río y contaba originalmente con dos capillas separadas por un arco, además de siete hornacinas o altares que dieron nombre al lugar. En la actualidad solo se conservan tres de estos altares, en los que aún pueden apreciarse motivos geométricos tallados, testimonio del culto que allí se practicó en época visigoda.

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La zona arqueológica se localiza a unos cien metros aguas arriba del puente sobre el río Duratón, en una cavidad abierta en los farallones rocosos que el río ha ido esculpiendo a lo largo de los siglos. Según la Junta de Castilla y León, el enclave conserva restos de pinturas rupestres y constituye uno de los principales santuarios de un eremitorio visigodo que tuvo gran relevancia religiosa.

El conjunto arqueológico se estructura en dos ambientes diferenciados: una antesala en la que se talló un arco de herradura y un espacio interior definido por otros tres arcos similares, elementos que refuerzan su vinculación con la arquitectura y el culto visigodo.

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Ruinas del prioritario de San Frutos

Entre los ermitaños que habitaron este espacio destaca la figura de San Frutos, patrón de la diócesis de Segovia y uno de los personajes más venerados de la tradición local. Sobre su sepulcro se levantó posteriormente un priorato benedictino, del que hoy se conserva la iglesia situada en la cima del promontorio rocoso, visible desde el entorno del cañón del Duratón.

El 29 de diciembre de 1994 la Cueva de los Siete Altares fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de zona arqueológica.