Es un domingo soleado de invierno. Pasea sin prisa por su barrio. Disfruta de la belleza de su barrio, de los edificios antiguos, de las grandes falladas, de las cuesta empinadas… Levanta la vista para contemplar el limpio cielo segoviano cuando de repente sus ojos se topan con… ¡unas bragas enormes! A nadie le gusta que una faja, un camisón o un vaquero colgado en un tendedero le estropeé la vista y menos cuando la nuestra es una ciudad tan bonita, pero lo cierto es que aún quedan rincones en Segovia donde uno puede encontrarse con esta maravillosa estampa. El barrio de la Albuera, el Cristo del Mercado y San José son sólo algunas de las zonas donde podemos contemplar esta práctica en todo su esplendor y eso a pesar de que existe una ordenanza municipal que la prohibe expresamente y que fue publicada en el Boletín Oficial de la provincia de Segovia en octubre de 2006.

En concreto, se trata de la Ordenanza de Convivencia Ciudadana del Ayuntamiento de Segovia que en el artículo 8, letra G prohibe “tender o exponer ropa, piezas de vestir y elementos domésticos en balcones, ventanas, terrazas exteriores o cualquier otro lugar donde por situación y orientación sean normalmente visibles desde la vía pública”.

Incluso, la ordenanza va más allá y dedica un artículo (el 13) completo a esta materia bajo el título “Tendido de ropa y exposición de elementos domésticos”. En él se dice que “queda prohibido el tendido o exposición de ropas, prendas de vestir y elementos domésticos en balcones, ventanas, antepechos, terrazas exteriores o paramentos de edificios situados hacia la vía pública o cuándo sean visibles desde ésta”. Aunque si incluye la excepción a dicha norma en el caso de “edificios que por su estructura y distribución no dispongan de patio de luces u otro lugar destinado originalmente a ser utilizado como tendedero, se permitirá secar la ropas en el interior de los balcones”. La redacción de la norma no deja lugar a dudas, nada de ropa tendida a la vista de todo el mundo pero, ¿a qué nos enfrentamos si decidimos rebelarnos contra ella y mostrar nuestra ropa al mundo? Pues a multas de entre 30 a 3.000 euros.

 

Hasta 3.000 euros de multa

En teoría, colgar la ropa donde no se debe supone una ‘infracción leve’, aunque si nos llaman la atención tres veces en 12 meses, lo leve se convertirá en ‘grave’, y si esto a su vez ocurre tres veces, pasará a ser ‘muy grave’. Lo que hablando en plata significa de 30 a 300 euros de multa, por una infracción leve; de 301 a 1.500 euros, por una infracción grave; y de 1.501 a 3000 por una muy grave. Eso sí, en teoría, porque la práctica es otra muy diferente.

De hecho, en los tres años que lleva en vigor dicha ordenanza, el Ayuntamiento de Segovia no ha aplicado ninguna sanción ni ha ordenado ninguna inspección por el incumplimiento de esta norma, según explica el concejal de Obras y Servicios, José Llorente, “porque no ha habido ninguna denuncia”. Sin embargo, la ordenanza en cuestión hace responsable al propio consistorio de la aplicación y de la vigilancia de su cumplimiento y asegura que podrá “ordenar cuantas inspecciones estimen convenientes (…) y aplicar el procedimiento sancionador, en caso de incumplimiento de la legislación vigente y/o de esta ordenanza”. Es decir, que el Ayuntamiento puede actuar de forma activa y no es necesario que exista una denuncia previa que el consistorio intervenga.

El Ayuntamiento tiene previsto reformar esta ordenanza para adaptar algunos artículos a nuevas leyes que han aparecido posteriormente, en especial, el apartado dedicado a ruidos. Llorente da a entender que después de la nueva aprobación, prevista para “principios de la primavera próxima”, el Ayuntamiento comenzará a tomarse más en serio estas ordenanzas.

 

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