Los Reyes Magos de Oriente tomaron las calles de Castilla y León para repartir entre los niños de la Comunidad más de 28 toneladas de caramelos, unos dulces que también tuvieron en cuenta a los celíacos y a los niños diabéticos. El circo y la ilusión ante una noche mágica fueron los dos protagonistas de una velada que, pese al frío que presidió las capitales de la región, contó con miles de espectadores.

En Segovia, la Cabalgata de Reyes contó con la participación de 400 personas, que acompañaron a Melchor, Gaspar y Baltasar desde las 18.30 horas. A lo largo del recorrido repartieron 1.500 kilos de caramelos entre los cuales también se encontraban dulces para niños celiacos y diabéticos., y no faltó el carbón dulce y el reparto de bolsas de golosinas.

Al igual que en años anteriores, la cabalgata salió del Alcázar para continuar por la calle Daoíz, la Plaza Mayor, la calle Cronista Lecea, Serafín y San Agustín, antes de bajar por la calle San Juan y llegar a los pies del Acueducto. El recorrido contó con un espectáculo de efectos de iluminación láser y pirotécnicos, acompañados de música.

Según la concejala de Cultura, Clara Luquero, este año se rendía homenaje al circo, por eso los cortejos fueron acompañados del espectáculo ‘El espíritu del circo’ de la compañía Ale-Hop, un grupo veterano con más de 25 años de trayectoria profesional que puso en escena un montaje que fundía el circo contemporáneo y el teatro de calle, con personajes poéticos, que parecían sacados del mundo de los sueños, muy bien caracterizados.

La música corrió a cargo de los grupos segovianos ‘La Troupé de la Merced’, ‘La Orquestina del Valle’, ‘Tierrasegovia’, ‘Os Batukones’ y la banda de la ‘Unión Musical Segoviana’. El presupuesto de la cabalgata ascndió a 60.000 euros y entre 15.000 y 20.000 personas siguieron el recorrido del Cortejo Real.

Los Reyes en el Alcázar de Segovia

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