Segovia ha abierto este 29 de agosto un debate que llevaba meses sobre la mesa, pero que hasta ahora no se había materializado en una decisión firme. El pleno del Ayuntamiento ha aprobado, con amplio respaldo, la moción presentada por el PSOE para implantar una tasa específica a los autobuses de turoperadores que llegan a la ciudad.

La medida busca que quienes visitan Segovia a través de viajes organizados y estancias exprés, que apenas permanecen unas horas en la ciudad y no consumen en ella— contribuyan a sufragar el coste de la limpieza, la seguridad y el mantenimiento del patrimonio, que hoy “pagan exclusivamente los ciudadanos segovianos”.

Se trata de un debate que se arrastra desde noviembre del pasado año, cuando se empezó a hablar de la necesidad de ordenar la llegada masiva de autobuses turísticos y del impacto que genera. Ahora, diez meses después, la moción socialista ha servido para que todos los grupos se pronuncien y la mayoría haya coincidido en la urgencia de actuar.

Una presión turística en aumento

La concejala socialista Clara Martín defendió que la ciudad necesita un turismo “más responsable y corresponsable”. “No estamos contra el turismo, pero Segovia debe contar con recursos para revertir la presión turística”, afirmó, recordando que no se trata de turismofobia, sino de garantizar la convivencia y que quienes visitan la ciudad “sumen” también a su sostenibilidad.

Desde Ciudadanos, Noemí Otero calificó la tasa como “una medida razonable”, poniendo como ejemplo Toledo. Subrayó la necesidad de poner fin a los problemas que generan los autobuses en Vía Roma, donde a veces se concentran “10 o 12 vehículos a la vez, fomentando malas actitudes entre turistas y vecinos”.

Segovia en Marcha, por su parte, reivindicó haber abierto el debate meses atrás. Su portavoz, Guillermo San Juan, celebró el paso dado al calificar la medida como “valiente, equilibrada y realista”. Para Izquierda Unida, representada por Ángel Galindo, la tasa “es una buena opción que permitirá conservar los servicios públicos y el patrimonio sin que el coste recaiga únicamente sobre los segovianos”.

Críticas de Vox y reservas del PP

No todos los grupos compartieron el mismo enfoque. Desde Vox, Elena Núñez acusó a la oposición de competir por “colgarse medallas” y rechazó la medida al considerar que “se está transmitiendo la idea de que los turistas son un estorbo”, algo que calificó de “turismofobia”.

El PP, en voz de su concejal José Luis Horcajo, reconoció que llevan “meses trabajando” en una solución, pero reprochó a la oposición el “oportunismo” de la moción. El edil popular recordó que ya existe un proyecto en marcha para ubicar un espacio específico donde estacionen estos autobuses, mencionando como posibilidad el Regimiento, aunque subrayó que “antes de aplicar la tasa hay que saber dónde llevarlos”. Finalmente, el PP votó a favor.

Urgencia y oportunidad

El alcalde, José Mazarías, cerró el debate calificando la moción de “oportunismo”, aunque reconoció que el Ayuntamiento lleva tiempo trabajando en la cuestión, incluso en coordinación con Toledo. Subrayó que el espacio del Regimiento podría acoger a los autobuses que realizan visitas de medio día, “no a los que duermen y dejan dinero en la ciudad”.

La moción salió adelante con un amplio respaldo político. El debate ha dejado claro que el tiempo apremia: Segovia necesita actuar ya para ordenar la llegada masiva de autobuses turísticos, reducir la presión que sufren los vecinos y garantizar que el esfuerzo económico no recaiga solo sobre los ciudadanos.

En palabras de Ángel Galindo, de Izquierda Unida: “Cuando la presencia de gente es multitudinaria, que son bien recibidas, deben aportar también al mantenimiento de los servicios públicos y del patrimonio”.