El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas acordaron este jueves en la Comisión de Salud Pública restringir la movilidad en Semana Santa entre las 22.00 y las 6.00 horas y establecer un cierre perimetral de autonomías, todo ello con el objetivo de controlar la transmisión del coronavirus.

Entre las medidas que se trasladarán al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud también se encuentra la limitación de las reuniones a un máximo de cuatro personas tanto en exterior como interior y se desaconseja expresamente los encuentros sociales en domicilios entre no convivientes.

El documento aprobado por gobiernos autonómicos y el Ministerio considera necesario hacer una campaña institucional para evitar la relajación de comportamientos para prevenir contarios, y que tendrá lugar bajo el lema ‘No salvamos semanas, salvamos vidas’.

Asimismo, Sanidad ha pedido a las comunidades autónomas que no rebajen el nivel de alerta en el que se encuentran desde las dos semanas previas al inicio de la Semana Santa, incluso cuando indicadores sean favorables.

Respecto a la movilidad, se ha acordado la necesidad de evitar “todos aquellos viajes que no sean necesarios” y se especifica que la movilidad “estará limitada por el cierre perimetral de todas las comunidades autónomas”, exceptuando los casos ya regulados por el estado de alarma.

En cuanto a las celebraciones, se ha acordado no mantener ningún evento masivo que implique aglomeración o concentración.

Residencias de mayores

En la Comisión de Salud Pública de hoy también se ha aprobado la ‘Adaptación de las medidas en residencias de mayores y otros centros de servicios sociales de carácter residencial en el marco de la vacunación’, en el que se recoge que “se debe informar a los residentes, trabajadores y familiares que, aunque existe un riesgo significativamente menor de padecer Covid-19 después de la vacunación, el riesgo no desaparece por completo”.

Por lo tanto, “se debe continuar garantizando el cumplimiento de las medidas de higiene y prevención, tales como el uso de mascarilla, lavado de manos y distancia de seguridad, así como una ventilación adecuada”.

No obstante, “se permitirán las actividades grupales y el uso de las zonas comunes dentro del centro asegurando el cumplimiento del punto anterior y manteniendo las medidas de vigilancia contenidas en los planes de contingencia”.

Respecto a las visitas, salidas e ingresos, “se flexibilizará el régimen de visitas y salidas tras una valoración individualizada de cada residente y de cada centro residencial” y “la ubicación y organización de las visitas, su supervisión o no, y el número de visitantes, así como la organización y duración de las salidas, se pautará por parte de la autoridad competente garantizando siempre las medidas de prevención adecuadas”, recoge el acuerdo.

De forma general no se realizará prueba de coronavirus a la salida y reingreso de residentes vacunados. Siempre que el residente no está vacunado o en determinadas situaciones en las que así se valore, se realizara una prueba diagnóstica teniendo en cuenta el perfil de la salida así como la situación epidemiológica del lugar de la estancia.

Al reingreso, se mantendrá una vigilancia activa de síntomas y se extremarán las medidas de prevención, procediendo a un aislamiento preventivo y prueba inmediata ante cualquier síntoma sospechoso.

En los nuevos ingresos, se garantizará la vacunación con la anterioridad suficiente y en aquellos con ingreso urgente se extremarán las medidas de precaución hasta completar la pauta de vacunación.

Algo parecido ocurrirá con los nuevos trabajadores, cuya incorporación no se recomienda hasta que hayan sido vacunados con las dos dosis.