El malestar ya era generalizado entre aquellos que usan diariamente la línea Segovia-Madrid de Avanza para poder acudir al trabajo o a dar clase, pero desde aquella jornada a finales de enero en la que numerosos autobuses no salieron de la estación, dejando a varios usuarios «en tierra» y sin posibilidades de trasladarse a la capital madrileña, las críticas han ido en aumento.
Usuarios de la línea aseguran que, si bien no se han producido demasiados sucesos reseñables «de momento», «diariamente sigue habiendo retrasos, fallos en la página web y horarios imposibles en los que muchos días no hay autobuses disponibles». Por ello, a pesar de que no se haya vuelto a producir un «suceso de notoriedad» desde el pasado 27 de enero, «la situación es un poco desesperante». Los afectados señalan que ya se está convirtiendo en costumbre el que «todo vaya a fallar», lo que implica «tener que buscar nuevas soluciones» (siempre por parte de los usuarios) o «nuevas formas de ir a Madrid».
Un representante de la Plataforma de Afectados de Avanza Segovia-Madrid explica que ni la empresa ni las instituciones se pusieron en contacto con los usuarios para llevar a cabo la reunión que solicitaron tras «un mes de caos». «Así que seguimos como estábamos, sin un buen servicio, en constante incertidumbre y más agotados día a día», denuncia. Así, los retrasos, las caídas y los fallos en la página web y la falta de comunicación por parte de la compañía forman parte de la «rutina de incertidumbre» de los cientos de personas que usan la ruta de autobús entre las dos ciudades.
Cronología de «un mes de caos»
El mes de enero fue especialmente complicado para los usuarios de la línea Segovia–Madrid, que denuncian una sucesión continuada de incidencias sin una respuesta eficaz por parte de Avanza. «La falta de fiabilidad del servicio se ha convertido en la norma», aseguraron en un comunicado.
Los primeros episodios graves de lo que calificaron como «un mes de caos» se registraron el lunes 12 de enero, cuando los autobuses de primera hora de la mañana acumularon retrasos generalizados de hasta 45 minutos. Según relataron los viajeros, la empresa justificó las demoras en los descansos obligatorios de los conductores tras atascos previos, una explicación que llegó sin previo aviso y cuando los usuarios ya estaban esperando la salida del vehículo.
La situación se agravó al día siguiente, el martes 13 de enero, con un «incumplimiento total de los horarios». Los servicios de las 10:00 y las 10:15 horas no llegaron a salir o lo hicieron con más de 50 minutos de retraso, mientras varios autobuses circulaban vacíos sin recoger a pasajeros que se quedaron en tierra y perdieron exámenes oficiales y compromisos laborales en Madrid.
Una semana después, el martes 20 de enero, el servicio de las 6:15 horas sufrió una avería mecánica por sobrecalentamiento del motor, lo que volvió a dejar a decenas de usuarios sin alternativa de transporte en plena hora punta. Dos días más tarde, el jueves 22 de enero, se produjo uno de los episodios que más malestar generó entre los viajeros: la cancelación sin previo aviso del autobús de las 7:15 horas con destino a la Universidad Complutense. Según la Plataforma de Afectados, la empresa se negó inicialmente a gestionar el cambio de billetes, lo que derivó en protestas y momentos de tensión en la zona de taquillas.
El punto álgido del conflicto llegó durante la semana del 26 de enero, cuando se sucedieron cancelaciones. El día 27, en una sola jornada, los servicios de las 5:15, 6:25, 7:00 y 7:15 horas no operaron con normalidad, provocando una concentración espontánea de usuarios indignados en la dársena de la Estación de Autobuses de Segovia y en la parada de la Carretera de San Rafael. La situación obligó incluso a la intervención policial para contener el descontento social y restablecer el orden.
– Caos e incertidumbre en la línea Segovia–Madrid de Avanza por la no salida de varios autobuses –
Tras estos episodios, muchos usuarios presentaron un queja formal a Avanza. La compañía, en respuesta, les comunicó que los autobuses que tenían que realizar el correspondiente servicio habían sufrido «actos vandálicos», por lo que no pudieron efectuar su salida.









