Acaban de cumplirse dos décadas de la puesta en marcha de la Fundación Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL), un proyecto que comenzó en la sede del Colegio de Ingenieros Industriales de Burgos con el objetivo de formar en el campo tecnológico a las empresas. 20 años después de aquella apuesta “las demandas de las empresas son mucho más complejas, ya que no sólo operan en mercados locales sino también internacionales”, explica el director gerente del ITCL, José María Vela.

Esta demanda “más exigente” obliga al centro tecnológico a ofertar mayores servicios de I+D+i, con los que se mira a un mercado tanto nacional como europeo. “Especialmente, en este momento, en el que los presupuestos de I+D+i en España están bajando, es muy importante buscar proyectos de financiación en Europa. Los centros como el ITCL tienen implantada esta estrategia desde hace tiempo, pero ahora adquiere especial importancia ya que es necesario identificar muy bien las líneas de I+D”, apunta Vela, quien añade que para ello se establecen alianzas con otros centros.

El director gerente de la Fundación subraya que la estrategia de competir en costes “pasó a la historia” ya que ahora se hace necesario “competir por innovación en modelos de gestión y en desarrollo de productos”. Sin embargo, Vela indica que para que esto funcione es fundamental que una empresa “se crea capaz de hacer I+D+i”, de manera que vea la oportunidad y prepare su organización para trabajar en el campo de la innovación tanto en el producto como en el mercado, donde se incluye la parte de internacionalización. “Es una vía sin retorno que va a consolidar a la empresa”, indicó.

Pese a que lo considera “una apuesta segura”, Vela sabe que apostar por innovación en estos momentos es “muy difícil” ya que el empresario tiene “unas prioridades muy ligadas al día a día”. “La crisis desaparecerá en un tiempo, pero nada va a ser igual por lo que las empresas no pueden aparecer en el mercado exactamente igual que lo eran hace un año y medio, ya que además de otras cosas, serán más débiles desde el punto de vista financiero y comercial”, dijo.

Desde el ITCL son conscientes de que España “está a la cola de Europa” en I+D+i, por lo que la clave está en la creatividad y en el desarrollo de nuevas ideas. En concreto, el director gerente del centro recuerda que Castilla y León está “en la cuarta o quinta posición a nivel nacional”, gracias a unas inversiones por parte de administración regional que se sitúan en el tres por ciento de los presupuestos.

 

Universidad, centros y empresas

Vela remarca que estas inversiones están dedicadas en un 40 por ciento a los centros públicos y universidades y el 60 por ciento restante a las empresas. Unos porcentajes que a su juicio deberían evolucionar hacia el modelo europeo, donde las empresas se hacen hasta con el 75 por ciento de estos presupuestos.

En este sentido recordó que “la investigación básica la deben hacer los institutos públicos de investigación, como es el caso de las universidades, y la aplicada los centros tecnológicos”, un eje en cuyo último eslabón están las empresas, cuyos problemas serán analizados por los centros a través de un “enfoque práctico”.

Sin embargo, para que todo esto sea posible Vela hace hincapié en el hecho de que la formación base y la experiencia de partida es “fundamental para identificar ideas de valor”, campo en el que España tiene para él un problema ya que “es en la aportación de ideas y de talento donde está el valor de una sociedad”. Así, el hecho de que “diseñan e inventan otros y nosotros fabricamos” lleva al país a sufrir deslocalizaciones, “porque siempre hay países donde es más barato realizar este proceso”. Por el contrario, señala que el talento “no se puede deslocalizar”, por lo que toda apuesta dirigida hacia creatividad y talento “es segura e implica desarrollo”.

 

Suficiencia investigadora

La Fundación Instituto Tecnológico de Castilla y León, que en estos momentos cuenta con una plantilla de 51 trabajadores y factura alrededor de seis millones de euros, realiza aproximadamente 140 proyectos al año y ha ejecutado durante toda su andadura casi 600 proyectos sólo en el campo del desarrollo avanzado. Vela explica que uno de los objetivos ahora es “aumentar la suficiencia investigadora”, para lo que se están realizando una serie de acuerdos con las Universidades de Burgos, Oviedo, León y Salamanca para realizar tesis doctorales en líneas de investigación que el ITCL tiene puestas en marcha. “Son líneas propias que luego darán respuesta a empresas y para las cuales se incorporarán doctores al equipo de trabajo”, señala.

Para Vela, el reto más importante es “hacer fuertes” los cinco grupos de investigación: tecnologías de simulación, energética, valorización ambiental, inteligencia artificial y diseño electrónico, ya que “son la punta de lanza desde el punto de vista del desarrollo”.

En la parte de valorización, el director gerente del ITCL destaca el proyecto que se presentará próximamente a la administración y que se está realizando con el sector de la piedra de Castilla y León. El objetivo, que “todos los residuos generados en la extracción en las canteras, ya sean de caliza, mármol o granito, y los residuos en el corte de piedra, permitan obtener productos industriales con otro tipo de usos”. Y es que según recalca, “es un proyecto para valorizar residuos, fabricar productos y además diseñar las máquinas que permitan generar ese producto”.

Así, el campo de la energía y el medioambiente se presenta para el ITCL como un área “con un desarrollo tremendo”. Por ello, además de trabajar en la creación de pequeñas plantas de biomasa para resolver el problema de limpieza de los montes o el desarrollo de un vehículo eléctrico, Vela destaca un proyecto para el sector vitivinícola destinado a resolver el problema de la aireación en el momento del trasiego.

En otro orden de cosas, ITCL trabaja en el campo de la realidad virtual para aplicar inteligencia artificial en los modelos de transformación de chapas para máquinas y a nivel europeo en un proyecto de textiles inteligentes para todo el tema de contaminación bacteriana en hospitales.

Asimismo, otra de las áreas en las que trabaja la fundación es la movilidad. “Después de crear sistemas informáticos para interactuar con personas con parálisis cerebral, vamos a desarrollar un proyecto con Apace con el que pretendemos dotar de movilidad a las personas con dependencia a través de un diseño de pulseras especiales. “Cada persona manifiesta la quiebra de movilidad de una manera determinada, por lo que a través del pulso y de otra serie de variables que vamos a medir, entrenaremos a unas redes neuronales para que en cada persona avise cuando haya que hacer una intervención del cuidador”, indica y añade que es una novedad en el campo de la dependencia.

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