La explosión de la creación y el consumo de contenidos digitales es un hecho irreversible en todo el mundo. La tendencia creciente que se había registrado en el último lustro dio un salto exponencial el último año impulsada por la pandemia, y seguirá rompiendo techos en el futuro. eBiblio, el servicio de préstamo de libros electrónicos a través de Internet, ha registrado en Castilla y León un despegue progresivo, al pasar de 17.854 prestamos en 2017 a 52.248 el año siguiente, 109.912 en 2019 y 229.212 el pasado ejercicio, duplicando cifras y yendo incluso más allá cada año que pasa.

“Es un mundo completamente paralelo, ahora estamos en la biblioteca física, pero la biblioteca virtual será un clon, al que podrás acceder en el futuro para encontrar música, cine, videojuegos… Nosotros planteamos la Biblioteca de Castilla y León con una opción digital clara. Ya ofrecemos contenidos a través de CineCyL y de eBilio, pero más adelante ampliaremos con música o con acceso a plataformas de videojuegos… Al final todo tendrá su versión digital, y eso lo tiene que asumir la administración, porque la Constitución reconoce que el acceso a la cultura es un derecho de los ciudadanos, y desde las instituciones culturales deberemos estar muy alerta”, señala el director de la Biblioteca de Castilla y León y Jefe del Servicio de Bibliotecas, Jose Lorenzo.

Conscientes del peso que la realidad virtual va ganando en nuestro día a día y de la fragilidad de la memoria digital, la Biblioteca Nacional de España (BNE), inspirada en las directrices para la preservación del patrimonio documental digital publicadas por la UNESCO en 2003, inició en 2009 el ambicioso proyecto de archivar y preservar el contenido publicado en internet en España. Daba así sus primeros y balbuceantes pasos el Archivo de la Web Española, un proyecto que se afianzó con la aprobación en 2011 de la Ley 23/2011 de Depósito Legal, y que cobró forma definitiva a partir de la aprobación en 2015 del Real Decreto que regula el depósito legal de las publicaciones en línea. Por primera vez se convertían en objeto de depósito legal todo tipo de sitios web y las publicaciones en ellos contenidas, siempre que contengan patrimonio bibliográfico, sonoro, visual, audiovisual o digital de las culturas de España.

Desde entonces, hace un lustro, la BNE y las bibliotecas regionales trabajan de la mano para brindar en sus instalaciones acceso universal a todos los contenidos que se han ido recolectando, en una labor callada que ahora comienza a dar sus frutos. Desde la sala de investigadores de la Biblioteca de Castilla y León, ya se puede acceder a través de dos terminales específicos a la ‘Plataforma de Acceso a las Publicaciones en Línea’, un portal que brinda acceso a infinidad de contenidos digitales que ya se han sumado a este repositorio en constante crecimiento.

“Todo el mundo tiene que tener acceso a todos los fondos y a todo tipo de información. Ahora mismo estamos más cerca de que cualquiera pueda acceder al préstamo digital evitando la piratería gracias a eBiblio, el servicio de préstamo digital de libros a través de las bibliotecas públicas. Y con este nuevo servicio facilitaremos el acceso universal a toda la producción editorial española; no solo narrativa o cómic, sino a todo. Ese es el objetivo y este es el primer paso de un proyecto muy nuevo, muy ambicioso, en el cual llevamos trabajando cuatro o cinco años. Esto realmente es cultura en mayúsculas, porque supone facilitar a cualquier persona el conocimiento a través del acceso a todo tipo de publicaciones”, destaca Jose Lorenzo.

Archivo de la Web Española

La plataforma, de consulta pero no de descarga, ya que todos los contenidos que reúne están protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual aunque fueran de libre acceso cuando se archivaron, se estructura en tres grandes apartados. El primero de ellos es el Archivo de la Web Española, un monumental archivo digital que ya aglutina 300 millones de urls (páginas web de todo tipo, incluidos blogs, foros, documentos, imágenes, vídeos y demás), que está llamado a ser una fuente primaria vital para innumerables líneas de investigación relacionadas con cualquier tema relativo a la España del siglo XXI. Tras introducir la web que se desea consultar, en su versión del año elegido, el usuario debe pulsar un botón con la leyenda ‘¡Llévame al pasado!’, que le permitirá recordar qué contenidos ofrecía ese espacio web al internauta en aquel momento.

“Dada la inmensa cantidad de páginas web y redes sociales que existen, se decidió que fuera la BNE con la ayuda de las bibliotecas autonómicas la responsable de recopilar lo más interesante, lo que plasmara realmente lo que estaba pasando en la vida cultural del país, a través de una nueva figura entre los bibliotecarios: los conservadores web, personas que tienen que rastrear todo el material que se produce en cada autonomía para conservarlo periódicamente, un trabajo que estamos haciendo en silencio desde 2016”, señala Jose Lorenzo.

En estos momentos son tres los profesionales de la Biblioteca de Castilla y León que están volcadas en el proyecto, pero no a tiempo completo, y el director del centro reconoce que “en el futuro habrá que asignar una persona casi en exclusiva” para esta iniciativa, ya que cada vez se requiere más tiempo para el estudio y análisis de los contenidos. Él confiesa que su sueño sería llevar la propuesta también “a nivel provincial”, ya que considera que “en el futuro habrá un crecimiento creativo digital exponencial, tan importante que las bibliotecas públicas del Estado en cada provincia deberán tener su propia plaza de conservador web”.

Aún en fase de pruebas, el Archivo de la Web Española por el momento solo permite búsquedas a partir de urls concretas, si bien desde la BNE están trabajando para ofrecer la posibilidad de realizar búsquedas por materias y por títulos, así como a texto completo por palabra clave. Este servicio se nutre tanto de recolecciones masivas que se realizan sobre páginas web que utilicen el dominio .es, como de recolecciones selectivas, bien sean de tipo temático (ciencia, prensa…), relacionadas con eventos concretos (abdicación de Juan Carlos I, COVID, fallecimiento de Adolfo Suárez, elecciones…) o lo que denominan recolecciones de riesgo (de contenidos que ya no están accesibles a través de internet).

Publicaciones electrónicas

El segundo gran apartado de la plataforma es el de Publicaciones Electrónicas, que actualmente reúne para su consulta más de 80.000 libros electrónicos y audiolibros. “Lo más importante de este proyecto es proteger la propiedad intelectual y los derechos de los autores sobre su obra, por eso estos contenidos solo son accesibles desde determinados terminales de la BNE y de las bibliotecas regionales. Hay una garantía del Estado para los editores, distribuidores y autores, porque están involucrados RedIRIS y la BNE, y es un proyecto auspiciado por el Ministerio de Cultura a través del Consejo de Cooperación Bibliotecaria. Esta iniciativa busca la conservación, la investigación o la consulta esporádica de los documentos, ya que es un servicio abierto a todo el mundo pero con condiciones muy restrictivas de uso”, señala Lorenzo.

Por el momento, la predisposición de las editoriales a brindar acceso a sus fondos digitales está siendo “buena”. Entre los libros que ya pueden consultarse, se encuentran todos los ebooks distribuidos por Libranda, e-Libro y UNEBook (Unión de Editoriales Universitarias), además de las publicaciones de AENOR y de las publicaciones oficiales. Actualmente están en negociación con grandes grupos editoriales para que faciliten sus fondos con el objetivo de ofrecer “una visión completa de toda la producción digital española”, que se complemente con los contenidos que ya están accesibles desde cualquier domicilio a través de eBiblio, donde Jose Lorenzo sigue trabajando junto al Gremio de Editores de Castilla y León para intentar cumplir su deseo de que se incorporen a esa plataforma fondos de editoriales de la Comunidad.

Prensa diaria

Y el tercer y último gran bloque de contenidos que recoge la nueva plataforma permite el acceso a la consulta histórica de 294 cabeceras de prensa diaria, en formato digital (pdf), en parte proporcionadas por la Asociación de Medios de Información (AMI) y en parte digitalizadas por la BNE. “Este recurso es importante al permitir la consulta del mismo contenido que aparece impreso de cada diario y que no es accesible sin la suscripción en papel”, apunta Jose Lorenzo sobre un servicio que es “complementario” con el que ya brinda el Ministerio de Cultura y Deporte a través de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, donde pueden consultarse amplios fondos de las principales cabeceras periódicas españolas de los siglos XIX y XX.

Acceso

En estos momentos, la única posibilidad de consultar la ‘Plataforma de Acceso a las Publicaciones en Línea’ es a través de la sala de investigadores, aunque en el futuro la Biblioteca regional no descarta que uno de los dos terminales operativos se mueva a otro espacio del centro, siempre con la debida supervisión de algún trabajador para velar por la protección de los derechos de propiedad intelectual.

Debido a la crisis sanitaria, actualmente el acceso a la sala de investigadores requiere cita previa, a través del teléfono 983358599 (extensión 803663) o mediante un formulario web disponible en el portal de la biblioteca. Para acceder a la plataforma, no es preciso poseer el carnet de investigadores.