Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, en el pueblo de mayor altitud de la Comunidad de Madrid Img/Por Dirección General de Turismo. Consejería de Economía e Innovación Tecnológica. Comunidad de Madrid

La actual Comunidad de Madrid no nació como la conocemos. Hasta finales del siglo XIX, los límites provinciales no estaban completamente definidos, y muchos municipios que hoy son madrileños formaban parte de lo que antes era Segovia.

La reorganización territorial impulsada en 1833 por Javier de Burgos, que creó las provincias modernas, fue la que trazó la frontera actual. Aun así, la adscripción de algunos pueblos se mantuvo ambigua durante décadas, y hubo casos en los que los vecinos siguieron dependiendo de Segovia para la justicia, el correo o la diócesis.

De este modo, aunque hoy figuran dentro del mapa de Madrid, hay pueblos que durante siglos pertenecieron a Segovia. Somosierra, el pueblo más alto de la Comunidad de Madrid, es uno de ellos.

El pasado segoviano del pueblo más alto de Madrid

Este pequeño pueblo de apenas 93 habitantes, situado a más de 1.400 metros de altitud, perteneció históricamente a la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda hasta la división provincial de 1833, cuando pasó a formar parte de Madrid. Su ubicación, en pleno puerto de montaña que lleva su nombre, lo concierte en el municipio más septentrional y elevado de la Comunidad de Madrid.

El origen del asentamiento se remonta a la Edad Media, cuando en 1305 la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda impulsó su repoblación otorgando privilegios fiscales a quienes se establecieran en la zona. Desde entonces, su posición privilegiada lo convirtió en paso obligado entre el norte y el centro peninsular.

Una de las pruebas más visibles que vinculan a Somosierra con Sepúlveda son las llaves y la torre que presentan los escudos de ambos municipios. La torre representa la propia Villa de Sepúlveda y su carácter de plaza fuerte, mientras que las llaves simbolizan la capacidad de la villa para «abrir» el reino a los ejércitos cristianos o «cerrarlo» ante las invasiones, ya que la localidad segoviana fue considerada durante siglos la «Llave de Castilla». Por su ubicación geográfica sobre las hoces del río Duratón, quien controlaba Sepúlveda controlaba el paso hacia el sur (el Sistema Central) y hacia el norte (el valle del Duero).

Img/SanchoPanzaXXI – Trabajo propio (Wikipedia)
Img/Por Asqueladd (Wikipedia)

De frontera histórica a límite provincial

Debido, precisamente, a su ubicación, Somosierra ha sido durante siglos un punto estratégico clave entre las dos Castillas. Su término municipal, de poco más de 20 kilómetros cuadrados, marca además la división natural entre las cuencas del Tajo y del Duero, reforzando su papel como frontera geográfica e histórica.

Uno de los episodios más destacados de su historia tuvo lugar el 30 de noviembre de 1808, durante la Guerra de la Independencia, cuando el puerto fue escenario de la batalla de Somosierra, en la que las tropas napoleónicas lograron abrirse paso hacia Madrid. Hoy, una placa en la ermita de la Soledad recuerda a los soldados polacos y españoles caídos en aquel enfrentamiento.

Su carácter estratégico volvió a quedar patente durante la Guerra Civil (1936-1939), cuando el municipio sufrió de nuevo los efectos de su ubicación como punto clave de comunicaciones.

En la actualidad, Somosierra sigue siendo un enclave singular: es el único municipio en el que ambas laderas de la sierra pertenecen al mismo término municipal y continúa siendo una de las principales puertas de entrada a la meseta norte desde Madrid, atravesado por infraestructuras como la A-1 y la antigua N-I.