Segovia no ha aprobado sus cuentas para 2026. El proyecto fue rechazado este viernes, 27 de marzo, en el Pleno municipal con el voto en contra de 13 de los 25 concejales. La votación deja al equipo de Gobierno del Partido Popular en minoría y sin apoyos para sacar adelante uno de los principales instrumentos de gestión de la legislatura.
El resultado supone un cambio respecto a ejercicios anteriores. Las cuentas de 2024 salieron adelante con el apoyo de Vox y las de 2025 con el de Ciudadanos, dos formaciones ideológicamente próximas al Gobierno. Sin embargo, ambas han rechazado ahora el proyecto y han coincidido en señalar el “incumplimiento” de acuerdos previos y la “falta de credibilidad” del alcalde.
José Mazarías defendió el presupuesto antes y durante el debate apelando a que “responsabilidad es dejar hacer”, asegurando que las cuentas “responden a las necesidades reales de los ciudadanos” y advirtiendo de que su rechazo supone “dar la espalda a los segovianos”. El alcalde sostuvo que el bloqueo responde a una decisión “política” de la oposición y reprochó especialmente a Ciudadanos su negativa, aludiendo a un “protagonismo efímero”.
El debate estuvo marcado por un tono duro y por la coincidencia de los grupos en varios reproches. Más allá del contenido de las cuentas, la oposición centró buena parte de sus críticas en las formas. Todos los grupos, con independencia de su ideología, cuestionaron la estrategia de comunicación del Gobierno, con vídeos en redes sociales y encuentros con colectivos para explicar el presupuesto, al considerar que no sustituyen a un proceso real de negociación. En este sentido, acusaron al Ejecutivo de trasladar la responsabilidad a la oposición sin haber buscado acuerdos previos.
La portavoz de Ciudadanos, Noemí Otero, resumió esa posición al señalar que el documento “llega tarde y sin negociación real”, una idea compartida por el resto de formaciones. También hubo coincidencia en algunas críticas al contenido. Grupos de distinto signo político, como Vox e Izquierda Unida, señalaron el peso de determinadas partidas, como la inversión en el Centro de Interpretación del Acueducto, frente a otras destinadas a los barrios.
Desde el PSOE, Clara Martín enmarcó el resultado en la “soledad” del alcalde y habló de una situación de “desgobierno”. Durante su intervención, instó a Mazarías a someterse a una cuestión de confianza para desbloquear la situación y cuestionó la inclusión en el presupuesto de ingresos vinculados a partidas aún no ejecutadas o tramitadas, como la tasa de autobuses turísticos. «Esto es de primero de alcalde», sentenció.
En la misma línea, Guillermo San Juan, de Segovia en Marcha, criticó el “victimismo” del regidor y le acusó de trasladar a la oposición la responsabilidad de gobernar. También reprochó al equipo de Gobierno su actitud «de perfil» en conflictos recientes como el del gimnasio de La Aneja, y la ausencia de inversiones en los barrios.
Durante el debate, varios grupos plantearon abiertamente la posibilidad de una cuestión de confianza como vía para sacar adelante las cuentas ante la falta de apoyos. Además, todos ellos ironizaron en algún momento con el compromiso inicial de Mazarías de ser “el alcalde del diálogo”, una promesa que consideran no se ha reflejado en la tramitación del presupuesto.
Desde posiciones ideológicas opuestas, tanto Vox como Izquierda Unida coincidieron en rechazar el papel que, a su juicio, el alcalde pretende otorgarles, negándose a ser “comparsa” del Gobierno municipal y calificando de “partidista” el momento elegido para presentar el proyecto.
Por su parte, desde la izquierda —especialmente Izquierda Unida y Podemos— se cuestionó también la coherencia entre el discurso del Ejecutivo y el contenido real de las cuentas, señalando que algunos mensajes difundidos en redes sociales, en materias como vivienda, no tienen reflejo efectivo en el presupuesto.









