Vicente del Bosque González (Salamanca, 1950) trasmite tranquilidad por los cuatro costados, un carácter adusto al más puro estilo castellano y leonés y una cortesía propia de quien siempre ha defendido las buenas formas dentro y fuera de los terrenos de juego como una norma inquebrantable. La casualidad quiere que la entrevista se realice en su despacho de la ‘Ciudad del Fútbol’ de las Rozas (Madrid) apenas 15 horas después de la disputa de un clásico por antonomasia en la Liga, el Barcelona-Madrid, con una victoria mínima local por 1-0. Define para la agencia ICal el choque como “un buen partido, equilibrado”, atreviéndose a augurar que la pugna por el campeonato “es posible que no sea sólo cosa de dos porque el Valencia y el Sevilla juegan a gran nivel y tienen buenas plantillas”. Del fútbol, su pasión, pasa a referirse a sus orígenes salmantinos y demuestra que no vive de espaldas a Castilla y León. “Me es muy difícil negarme siempre que me llaman para colaborar en alguna buena causa y más si me reclaman desde Salamanca”, sostiene.

Como tantos otros castellanos y leoneses en la diáspora, usted dejó muy joven la Comunidad para triunfar profesionalmente. ¿Qué recuerdos tiene de esa etapa de adolescente en una ciudad de provincias y luego en Madrid?

Cuando vine a la capital de España con tan sólo 17 años no pensaba en absoluto que el fútbol iba a ser a partir de entonces mi medio de vida. No era consciente de lo que significaba y sólo pensaba en dar un paso adelante e iniciar una aventura sin pensar en el futuro, que la verdad veía como muy lejano. Apenas había salido de Salamanca, eran otros tiempos y la verdad es que me adapté muy bien. A ello contribuyó que siempre tuve la protección y la ayuda de la gente del entorno del Real Madrid, lo que indudablemente supuso poder formarme futbolísticamente y como persona, además de educarme para ser lo que soy hoy.

En estos largos años de ausencia no ha dejado de retomar siempre que ha podido a sus orígenes y raíces familiares. A su juicio, ¿qué cambios y de qué tipo ha experimentado su provincia en particular y Castilla y León en general?

En lo que se refiere a Salamanca es cierto que el centro histórico cada vez está mejor conservado, mientras que el trabajo en la periferia sería más cuestionable. Sobre Castilla y León pienso que no es un territorio muy favorecido en relación a otras comunidades y, como consecuencia de ello, necesita una mayor ayuda en todos los sentidos, al menos desde mi punto de vista. Pese a todo, es evidente que la Comunidad ha ido progresando como no puede ser de otra forma. Los problemas vienen porque en esta tierra, en ocasiones, proyectos como el de la autovía hasta Salamanca que parecen fáciles de ejecutar luego han tardado bastantes años en concluirse.

Por su carácter huye de los conflictos y trata de imprimir un tinte de serenidad en su entorno profesional. ¿Es ese el motivo de no haberse generado enemigos en un mundo como el del fútbol, proclive a crear amistades pero también odios exacerbados? Es cierto que me precio de tener buenos amigos pero imagino que alguien no pensará como yo y puede que en ese aspecto tenga algún enemigo. En cualquier caso siempre trato de mantener las amistades surgidas a lo largo de una vida muy larga y casi todas ellas tienen que ver con el mundo del fútbol. A mi juicio, lo mejor en tu entorno profesional es tratar de ser conciliador y no de dividir, sobre todo cuanto tienes que dirigir grupos de personas.

Cuando se lo han pedido, y siempre que sus obligaciones lo permiten, ha intervenido en actividades solidarias. ¿Es una de sus máximas fomentar los valores sociales desde la imagen de alguien que apuesta por la práctica deportiva?

Todo lo que hagamos en este ámbito es poco. Sí es verdad que he colaborado con algunas entidades que apuestan por las actividades benéficas o de carácter social, pero tampoco ha sido exagerado. Desde luego, me cuesta mucho decir que no a determinados actos donde se me pide que participe y en los que pueda colaborar sólo con mi presencia. Si se celebran en Salamanca es difícil que haya dicho que no a cuantas cosas se me hayan pedido para apoyar a distintos colectivos solidarios, lo que me hace sentirme valorado socialmente al margen del deporte.

¿Qué tiene el fútbol de espectáculo de masas y cuánto de ‘marketing’ generador de ingresos, refugio de intereses económicos poco claros o incluso de proyección política de sus cabezas visibles?

Hay dos partes en el fútbol actualmente, y una es inevitable porque para que haya progreso en este deporte existe el marketing y tiene que haber una aportación económica, algo a lo que no podemos estar de espaldas. En cualquier caso, en la otra parte yo aún creo en la existencia de un fútbol puro y limpio donde sea todo natural, y el deportista, a pesar de todo lo que le rodea, mantenga la esencia de un vestuario donde prime la gente sencilla y normal. Debe diferenciarse la parte deportiva del futbolista de su aportación a la industria económica donde mucha gente vive de los ingresos generados.

Usted salió de abajo, desde la humildad de una capital pequeña, pasó por cesiones tras fichar por un grande y, además, tuvo lesiones a una temprana edad. ¿Así se cinceló su personalidad mesurada y sin exagerar sus méritos cuando llegó el éxito?

He sido un privilegiado en todos los sentidos, incluso en las cesiones ya que antes no existían equipos filiales, estando dos años alternos en el Castellón y uno más en el Córdoba como paso intermedio para conocer la realidad del fútbol profesional y poder llegar al primer equipo del Real Madrid. Pocos jugadores debutaban entonces con 18 años en equipos de Primera División sin estar antes cedidos para foguearse. Luego las lesiones llegaron como consecuencia del juego, pero tampoco se puede decir que me cortaran la posibilidad de seguir progresando en mi carrera futbolística y alcanzar los éxitos logrados.

Salmantino, Real Madrid Juvenil y Aficionado, Castellón, Córdoba y, por fin, primer equipo del Real Madrid durante 11 años hasta su retirada. Luego varios años en el cuerpo técnico de las secciones inferiores. ¿No pensó alguna vez en tirar la toalla y probar suerte en otro sitio al tardar mucho en ser entrenador del conjunto blanco?

Siempre estuve ligado al Real Madrid y, tras retirarme como jugador, empecé a formarme como entrenador al lado de Juan Santiesteban en el Castilla. Una vez que tuve el título, estuve tres años en el filial del club tomando luego la decisión de entrenar a las secciones inferiores durante tres años, olvidándome por tanto del fútbol profesional y haciendo además seguimiento de jugadores de otros equipos como ojeador. La situación se planteó como se planteó y echaron mano de mí cuando fue preciso para dirigir circunstancialmente al primer equipo, aunque es cierto que antes de consolidarme como técnico en Primera División tuve ofertas para ir a otros sitios y no quise.

Como jugador obtuvo nueve títulos entre ligas y copas del Rey, y en cuatro temporadas como técnico del Real Madrid sumó dos ligas y dos copas de Europa, junto a dos supercopas y un entorchado intercontinental. ¿Ha reparado alguna vez en que su historial es uno de los más brillantes del deporte nacional?

Los títulos son sólo una consecuencia del sitio donde trabajas, pero de lo que estoy más contento es de haber permanecido durante tantos años seguidos en el mismo club, algo que está ya casi en desuso, como también parece estar mal visto el hecho de que alguien dure en una empresa mucho tiempo. Mi ilusión de ‘chavalín’ era la de ser futbolista y si te dan esa oportunidad y al final además sales entrenador del primer equipo, donde has permanecido 36 años en total, pues indudablemente es un motivo de satisfacción mucho mayor que el de ganar campeonatos.

El mundo del fútbol, cada vez más mercantilizado y carente de sentimentalismos, hizo que no fuera renovado pese a sus éxitos deportivos en el Real Madrid. ¿Se sintió maltratado por el entorno que entonces y ahora dirigía el club blanco?

Sí, me sentí maltratado ya que hubo una frialdad impropia con un entrenador de la casa que había terminado contrato y con una trayectoria importante detrás, pero ha pasado mucho tiempo y a veces es malo mirar ya para atrás. Por no ser descortés y no decir nada sobre lo que se me pregunta, al menos sí que creo que esa situación que se dio el término de mi contrato con el Real Madrid nunca debió haberse producido. No quiero ser radical en mis opiniones ni que se malinterpreten mis palabras pero casi diría que es imposible que vuelva a tener alguna relación con el club.

La selección nacional es una de las metas que cualquier jugador internacional y después técnico de uno de los grandes equipos de la Liga quiere alcanzar. ¿Era uno de sus principales objetivos entrenar a la roja y después retirarse del mundo del fútbol?

Cuando estaba hace años en el Real Madrid no llegué a pensarlo y lo veía lejano al estar el puesto muy bien cubierto entonces pero después si me lo planteé como una idea muy atractiva. Tras mi marcha del conjunto blanco tuve una aventura en Turquía como entrenador un año, satisfactoria, agradable y enriquecedora a nivel personal y profesionalmente, estando muy a gusto tanto yo como mi familia. Luego la edad sí que te puede invitar a empezar a pensar en que la selección española de fútbol es un buen lugar para dejar tu carrera.

La herencia de Luis Aragonés y el título europeo le pusieron el listón muy alto. ¿Confiaba en mantener el alto nivel de juego o le ha sorprendido perder sólo un partido con Estados Unidos en la Copa Confederaciones tras 22 encuentros disputados?

Yo creo que tuve un golpe de suerte y tengo que decir que el coger en ese momento la selección nacional de fútbol lo fue, ya que he sido siempre un hombre afortunado. Lo que parece evidente es que si nos hubieran dicho a todos, jugadores y cuerpo técnico, que en 22 partidos íbamos a conseguir 63 puntos pues es casi impensable y la verdad es que hemos tenido un buen comportamiento en resultados en apenas año y medio de trabajo conjunto.

¿Qué cree que ha aportado a la selección nacional y cuáles son las virtudes que han hecho que el equipo siga liderando la clasificación de la FIFA con solvencia?

Cogimos al equipo en esa posición y nunca es fácil mantenerse en una situación de privilegio. Ha habido un periodo lógico de traspaso dulce, suave y sin grandes problemas donde prácticamente no se ha notado nada el cambio en la dirección deportiva. Ha existido una continuidad en el trabajo basado en el éxito obtenido en el Campeonato de Europa de Austria y Bélgica, sin tener la tentación de hacer grandes cambios en el equipo porque seguramente nos hubiéramos equivocado.

Y el futuro, ¿cómo lo ve? ¿Este equipo puede seguir en la misma línea de ilusión, buen juego, competitividad y carácter ganador?

La clave quizás va a estar en seguir unas pautas que yo creo ya estaban marcadas. Vamos a seguir tomando nota de algunos jugadores que están destacando y que debemos ir incorporando tal y como lo hubiera hecho el anterior seleccionador. La savia nueva de jóvenes que ha aparecido contribuye a darnos más fuerza si cabe, pero en el fútbol no puedes mirar atrás y decir qué buenos somos porque eso sería un error. Un deportista siempre tiene que apostar por nuevos retos aún no conseguidos y ahí estamos, viendo a ver si somos capaces de mejorar aún más en el futuro.

Hay quien dice que sobran las tácticas cuando en un equipo se tienen centrocampistas como Xavi e Iniesta, rematadores como Torres y Villa, defensas como Puyol y Piqué y porteros como Casillas. ¿Coincide en la idea de con un grupo tan unido y talentoso es casi es imposible jugar mal y no lograr títulos?

A lo largo de la historia del fútbol hemos visto que ha habido claros ejemplos de equipos que con grandes jugadores no han funcionado. A la calidad individual de las plantillas hay que sumar un orden para que con esa cualidad añadida los jugadores sean aún más fuertes. Si no hay organización en el juego y trabajo de equipo es muy difícil que nadie gane nada por muy buenas individualidades que tengas. En la selección, en mis distintas etapas como jugador y ahora como técnico, nunca he visto un grupo mal avenido y es difícil que haya situaciones tensas. Antes hubo selecciones muy buenas, como las de Camacho en Corea o la de Luis Enrique y Hierro con Clemente en EEUU, a los que quizás les faltó el golpe de suerte que ésta última generación de jugadores sí ha tenido.

¿Cree que está preparada la selección para acceder al ansiado título mundial, objetivo con el que sueña la afición? ¿Existe esa ambición y mentalidad ganadora que contrasta con el temor mostrado en el pasado en las grandes citas?

Hay que ser humildes y precavidos a la hora de optar a un título mundial, soñando y estando ilusionados pero todo dependerá del estado de forma, de las lesiones y de cómo llegues al campeonato, donde siempre hay varios candidatos y grandes selecciones. No creo que en otras citas hubiera temor o indolencia porque en los torneos cortos cualquier imprevisto da al traste con una clasificación, sobre todo cuando entras en partidos que son a cara o cruz y cualquier cuestión adversa puede romper todos los planes de éxito. Esperemos que todo se confabule a nuestro favor y la plantilla llegue bien físicamente, además de que no surja ningún problema o suceso imprevisto que nos pueda perjudicar para competir bien y hacer nuestro fútbol.

¿Cómo es posible que, salvo honrosas excepciones, la selección española haya llegado al máximo nivel de su historia cuando los clubes no cuidan como debieran sus secciones inferiores para a largo plazo recoger lo sembrado?

No estoy de acuerdo con esa teoría porque cada día dan más importancia a sus secciones inferiores. De hecho, la Federación Española de Fútbol ha recogido ese trabajo previo y a nivel de base y en este ámbito ha sido la más premiada en Europa. Con ello quiero decir que cuando se ha realizado una buena planificación deportiva en los clubes a nivel de la cantera la selección nacional absoluta se acaba beneficiando de ello y terminan llegando los éxitos conseguidos.

¿Sigue a los equipos de su Comunidad, caso de los de superior categoría como Real Valladolid, Unión Deportiva Salamanca o CD Numancia, y cree que, desde su humildad económica, trabajan bien por conseguir cotas más altas de futuro?

Viví un poco cuando salí de Salamanca muy joven la gran rivalidad entre los equipos castellanos y leoneses. De entonces recuerdo rivales de la Unión Deportiva como el CF Palencia, o equipos de León como la Cultural, Laciana o Fabero y las diferencias que siempre había con el Real Valladolid que mantiene su prestigio en Primera. Hoy hay conjuntos que dan pasos firmes, caso de la Ponferradina para subir de nuevo a Segunda División A donde antes era imposible pensar que estuviera. También están Numancia y Salamanca –a pesar de todas las vicisitudes pasadas- que han estado en la máxima categoría y luchan por tratar de volver a ella y ojalá que lo consigan. Es cierto que en estos equipos se mira a la cantera pero faltan mayores ingresos económicos para poder trabajar aún más. También cuesta dar el paso y que los chavales cuenten con más oportunidades.

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