La Confederación de Sindicatos Independientes de Cajas de Ahorros, CSICA,  pide a Caja España y Caja Duero «voluntad» para avanzar «decididamente» en la negociación del Pacto Laboral de la nueva entidad, dejando a un lado las posiciones que ambas entidades mostraron en la última reunión, del 28 de diciembre de 2009.

Tras valorar el acuerdo de fusión, así como la cordura de los dirigentes, «que han dejado a un lado los localismos», el presidente de CSICA, Félix Torquemada, considera «imprescindible» llegar a un buen puerto que permita ofrecer las mejores opciones para las plantillas de ambas entidades.  

La Confederación de Sindicatos Independientes quiere hacer pública su disposición para alcanzar un consenso en base a la plataforma sindical presentada. A su juicio, la intervención del Banco de España y de la Junta de Castilla y León ha acelerado un proceso de fusión muy importante para la región, para el futuro de las entidades y de sus empleados.

La fusión, en números.

La fusión de Caja España y Caja Duero dará lugar, una vez que la aprueben las asambleas a la octava entidad nacional por activos y la décima por patrimonio neto, siempre y cuando siga adelante el proyecto de Banca Cívica, en el que se incluye Caja de Burgos y cuyo protocolo de integración ha sido ya aprobado. La entidad resultante de la fusión entre Caja España y Caja Duero alcanzaría unos activos totales de 45.257,9 millones de euros, sólo superados por La Caixa (270.620,1 millones), Caja Madrid (189.606,1), Bancaja (108.875,3), la unión de Caixa Catalunya-Manresa-Tarragona (81.953,7), Caja Mediterraneo (73.553) y Unicaja-Caja Jaén-Cajasur (54.111), según las cifras que maneja la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca), con datos a 30 de septiembre de 2009. El proyecto de ‘fusión fría’ en el que trabajan Caja Navarra, Caja Canarias, Sa Nostra y Caja de Burgos, denominado Banca Cívica, sería la sexta entidad por activos del país (59.592,5).

Asimismo, esta nueva caja de Castilla y León ocuparía la décima posición en el ranking nacional de cajas de ahorro por patrimonio neto, con un volumen total valorado en 2.493,7 millones de euros. A la entidad castellana y leonesa le superaría La Caixa (20.817,8 millones), Caja Madrid (10.793,4), Bancaja (5.563,1), Bilbao Bizkaia Kutxa (4.150,2), CAM (3.877,4), Unicaja-Caja Jaén-Cajasur (3.857,2), Caixa Catalunya-Manresa-Tarragona (3.648,1), Banca Cívica (2.899,2) y Caja Zaragoza, Aragón y La Rioja (2.706,1).

De esta forma, la unión de Caja España y Caja Duero, colocaría a la entidad resultante en puestos intermedios del resto de cajas fusionadas en Cataluña (Caixa Catalunya, Tarragona y Manresa) y Andalucía (Unicaja, Caja de Jaén y Cajasur) así como por encima de la absorción de Caja Castilla-La Mancha por parte de Cajaastur y de las catalanas Sabadell, Terrassa, Girona y Manlleu.

La entidad, que reformará la estructura del sistema financiero autonómico, contaría con unas cifras de inversión crediticia próximas a los 30.000 millones de euros (29.393,5 millones agregando los datos de cada una de ellas del primer semestre de este año). Asimismo y siempre según las cifras que maneja la Ceca, el volumen de depósitos de clientes se situaría cerca de los 31.800 millones de euros. La entidad fusionada tendría recursos propios básicos mínimos del nueve por ciento a partir de 2010, muy por encima de las necesidades adicionales contempladas en los cambios normativos que se barajan, y podrá afrontar, según las previsiones, la amortización de las participaciones adquiridas por el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) con su propia capacidad de generación de recursos sin mermar su posición competitiva.

La fusión entre Caja España y Caja Duero dará lugar a una entidad con una rentabilidad de los recursos propios del 13,1 por ciento, un ratio de eficiencia que se situaría alrededor del 43,5 por ciento y una estructura patrimonial sólida, según informó hace algunas semanas el presidente de la entidad con sede en León, Santos Llamas, a la Asamblea General. También prevé solicitar al FROB un préstamo que incluye la adquisición por parte del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) de participaciones preferentes por valor de unos 560 millones de euros.

La caja resultante del proceso de fusión podría dar empleo a 5.961 personas, atendiendo a las cifras de finales de 2008, una masa laboral que será objeto de negociación con los representantes de los trabajadores, con los que se deberá cerrar un plan social antes de llevar la propuesta definitiva a las asambleas generales de las entidades. Si bien se podría reducir la plantilla actual en 975 empleados y cerrar 253 oficinas ya que la entidad contaría con 1.166 oficinas.

Por último, la entidad, que verá la luz si así lo estiman conveniente las asambleas generales respectivas, contaría con más de 1.360 cajeros automáticos y gestionará casi 1,5 millones de tarjetas de crédito y 2,9 millones de cuentas de clientes. Además, en su conjunto, la Obra Social de Caja España y Caja Duero alcanzaría unas partidas de unos 70 millones de euros.

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