Sin la presencia de capuchones y con un silencio que invitaba a la paz, salió el Cristo de la Buena Muerte, de autor anónimo y datado en el siglo XVII, en el Vía Crucis Penitencial de este Miércoles Santo en Segovia.
Lo hizo rodeado de feligreses y hermanos, además de representantes de las cofradías, de la Junta y los propios Padres Carmelitas, que portaban en su mano una vela, para iluminar el recorrido en la Huerta de los Padres Carmelitas, un espacio histórico a orillas del río Eresma, fundado por el propio San Juan de la Cruz en el entorno del convento que lleva su nombre.
Un total de 14 estaciones que fueron protagonistas de este Vía Crucis Penitencial en el que participan cientos de personas, tal y como explica el presidente de la Junta de Cofradías, Víctor Martín, y que, además, ofrece una vista “inmejorable” de la ciudad a medida que avanzan las estaciones, con la vista en monumentos emblemáticos como el Alcázar o la catedral de Segovia bajo la luz de las velas.
Al finalizar el Vía Crucis de los Padres Carmelitas, se interpreta en la explanada de San Marcos, junto a la parroquia, el ‘Silencio Del Tambor’, organizado por la Cofradía del Santo Cristo de San Marcos, acompañada por el resto de bandas de Segovia.











