La Catedral de Segovia ha comenzado este mes de marzo la restauración integral de la capilla del Cristo del Consuelo y de la portada que da acceso al claustro, una actuación que se prolongará durante siete meses, previsiblemente hasta septiembre.
El proyecto cuenta con un presupuesto de 230.476 euros, financiados por el Cabildo catedralicio, y forma parte del plan de conservación del templo. Los trabajos se desarrollan en la nave de la epístola, junto a la recientemente restaurada capilla de Santiago Apóstol.
Intervención integral en la capilla
Tras la instalación del andamiaje en febrero, la restauración ha comenzado por la bóveda de crucería, donde se está llevando a cabo una limpieza superficial que continuará de forma progresiva por muros, cornisa, portada y retablo.
La intervención incluye la consolidación de materiales, la eliminación de sales, la reparación de grietas y la reintegración cromática de las zonas deterioradas, especialmente en los elementos dorados. Antes de aplicar los tratamientos, se realizarán análisis mediante micromuestras para conocer la composición de los materiales y garantizar una restauración adecuada.
Actuaciones sobre el retablo y elementos históricos
El retablo barroco del siglo XVII, procedente del antiguo Colegio de los Jesuitas de Segovia, presenta suciedad acumulada, manchas de humo de velas y pérdida de policromía. Los trabajos contemplan su limpieza, consolidación estructural y restauración de las pinturas, así como la aplicación de una protección final.
También se intervendrá en la reja metálica que cierra la capilla, datada en 1508 y procedente de la antigua catedral, afectada por procesos de oxidación. Asimismo, se restaurarán los sepulcros de los obispos Diego de Covarrubias y Raimundo de Losana, trasladados a este espacio en el siglo XVIII.
Restauración de la portada al claustro
La actuación incluye la recuperación de la portada de finales del siglo XV que conecta con el claustro, trasladada piedra a piedra desde la antigua catedral. El paso del tiempo ha provocado pérdidas en el soporte, la policromía y los dorados, además de acumulación de suciedad.
Los trabajos permitirán limpiar, consolidar y reintegrar las partes dañadas, respetando la diferenciación entre los elementos originales y los añadidos.
Acceso garantizado y difusión de los trabajos
Durante las obras, se ha habilitado un pasillo seguro que permite el acceso al claustro y a las cuatro salas de exposición, garantizando la visita cultural al templo, que supera el medio millón de visitantes anuales.
Además, en el andamiaje se han instalado paneles informativos con datos sobre la restauración y el plan director de capillas, con el objetivo de acercar al público el proceso de conservación del patrimonio.
Desde el Cabildo recuerdan que estas actuaciones se financian gracias a los ingresos generados por las visitas turísticas.
Historia de la capilla del Cristo del Consuelo
Dando acceso al claustro y al conjunto de salas de exposiciones está la capilla del Cristo del Consuelo. Tal y como explican desde la Catedral de Segovia, fue una de las primeras capillas en fundarse en 1534 por el protonotario apostólico Juan del Hierro, aunque años más tarde esta fundación fue retirada por los herederos.
En 1545, el Cabildo la puso bajo la advocación de san Pedro, y en 1585 Pedro de Bolduque diseñó el retablo, trasladado en 1788 a la actual capilla de San Pedro, en la girola.
El estado que presenta la capilla de Consuelo tiene su origen en la reforma del trascoro y el traslado a este espacio del retablo de mármol del Palacio de Riofrío, obra de Hubert Dumandre, 1758. En este lugar debía de ubicarse el retablo barroco de la capilla del Cristo del Consuelo, del siglo XVII, y la imagen del Cristo Crucificado, además de los sepulcros de Raimundo de Losana, obispo de Segovia y arzobispo de Sevilla, obra de Andrés de Monasterio en 1689, y de Diego de Covarrubias y Leyva, obispo de Segovia. La esmerada efigie en alabastro de este último sepulcro podría deberse a Francisco de Giralte. El Cabildo de Segovia decidió trasladar el retablo y sepulcros a esta capilla a finales del siglo XVIII y convertirla en la capilla del Cristo del Consuelo.
Está cubierta por una bóveda estrellada de claves doradas decoradas con motivos florales, y la central adornada de un gran búcaro con azucenas, símbolo del Cabildo. El retablo se compone en el banco por un expositor con una pequeña talla de Cristo en la cruz y, a los lados, dos pinturas de santos jesuitas: san Luis de Gonzaga y san Estanislao de Kostka.
En las calles laterales, dos pinturas sobre lienzo de diferentes tamaños, a la derecha, las imágenes de santa Catalina de Alejandría y san Antonio de Padua, y a la izquierda, san Francisco de Asís y san Juan Bautista.
En la calle central se ubica la talla del Cristo del Consuelo del siglo XVII que procede del antiguo Colegio de los Jesuitas de Segovia, actual iglesia de Seminario, y como fondo un paisaje pintado sobre tabla. La imagen está realizada con pasta de caña de maíz y papel, y el interior está hueco. Este tipo de obra procede de Sudamérica, principalmente de México, y llegaron a España a través de las misiones evangelizadoras de congregaciones religiosas con el descubrimiento de América.
En el ático, una pintura de grandes dimensiones que representa a la Virgen niña acompañada de su padre, san Joaquín, y portando tres lirios o azucenas, que aluden a su pureza.
La portada que da acceso al claustro procede de la antigua catedral románica, realizada por Juan Guas en 1483, fue costeada por Isabel la Católica. Consta de un arco rebajado, plano, cobijado por otro apuntado cuya arquivolta externa, al llegar a la clave, se abre en forma de hoja para albergar el escudo de Castilla con el águila de San Juan, emblema de Castilla.
Las esculturas son obra de Sebastián de Almonacid, con un nivel superior que contiene las figuras de san Bartolomé, san Juan, santo Tomás y san Andrés, mientras que el tímpano lo preside la Piedad o Virgen en su Quinta Angustia, rodeada por ángeles que sostienen instrumentos de la Pasión. En las jambas se representan a san Pedro, san Pablo, Santiago y san Juan Bautista. Toda la portada está decorada con motivos vegetales, hojarascas y racimos de uvas, símbolo eucarístico. El interior, hacia el claustro, aunque más sencillo, también ofrece una delicada decoración.
En las jambas, se presenta la Anunciación, y en la arquivolta, la Visita de la Virgen a su prima Isabel, la Huida a Egipto, la Presentación del Niño en el Templo y el Nacimiento. En lo alto aparece la Verónica mostrando la Santa Faz. Todo está blanqueado, a excepción de rostros y manos.
A la izquierda de la portada, en el interior de la capilla, se sitúa una hornacina sobre la puerta de acceso a la escalera de caracol con una pequeña Piedad gótica en piedra policromada que procede del antiguo barrio de las Canonjías.
La reja que cierra la capilla fue realizada en forja por Fray Francisco de Salamanca en 1508 y cerraba el coro de la catedral antigua. La estructura de esta reja es similar a la de la Capilla de la Piedad, situada frente a ella y realizada por el mismo autor. Se apoya en un zócalo de piedra moldurado sobre el que se organizan verticalmente dos cuerpos, dos frisos y coronamiento. Rematando todo el conjunto destaca en el centro una imagen de la Asunción de la Virgen, a cada lado dos ángeles, sosteniendo su corona y su manto.















