El Camino de la Miera recorre uno de los paisajes más característicos de la provincia. Con salida y llegada en Navas de Oro, en plena ribera del río Eresma y con un recorrido que se extiende por un mar de pinares, este itinerario se convierte en una opción ideal para disfrutar en plena naturaleza y descubrir la tradición resinera de la zona.
El Camino de la Miera no es solo naturaleza. Es también un viaje por la historia resinera de la zona, un oficio que marcó generaciones y dejó huellas visibles en el paisaje.
La senda, de 12 kilómetros, atraviesa bosques de pinos que hicieron de Navas de Oro toda una referencia en la producción de resina tradicional. A lo largo del recorrido aparecen restos de pegueras (antiguos hornos donde se quemaba resina de pino, miera y restos del pinar para fabricar pez), refugios y marcas en los árboles que hablan de un oficio duro y preciso.
Recorrido
El trayecto comienza en Navas de Oro. El visitante abandona rápidamente el asfalto desaparece y se adentra en un pinar denso.
Más adelante, el camino se convierte en una muestra en vivo de un oficio tradicional. En este tramo, los vestigios del trabajo resinero aparecen en forma de restos de pegueras, refugios y marcas de extracción. No es difícil imaginar a los trabajadores recorriendo estos mismos senderos, recolectando la savia que daría nombre al recorrido: la miera.
El tercer tramo se acerca al río. La ribera del Eresma introduce un cambio de paisaje: humedad, sombra y frescor. Aquí se conservan también antiguas viviendas vinculadas a una minicentral hidroeléctrica, testimonio de otra forma de aprovechar los recursos naturales.
El regreso al pueblo se anuncia con la silueta de las chimeneas de ladrillo, uno de los elementos más reconocibles del paisaje de Navas de Oro.
El recorrido se completa con otros puntos de interés que enriquecen la experiencia, como el Museo de la Resina, donde se puede entender en profundidad este oficio tradicional, o las iglesias de Santa María y Santiago, que sitúan al visitante en un territorio habitado desde hace siglos.
Además, el entorno ofrece propuestas que miran al cielo, como el observatorio de estrellas de Las Pegueras.
Descubre Navas de Oro
En el corazón de la Tierra de Pinares, a tan solo 46 kilómetros de Segovia, Navas de Oro se presenta como un destino donde historia, arquitectura y tradición se entrelazan. Este municipio segoviano conserva un rico patrimonio que refleja su pasado medieval, su evolución cultural y su estrecha relación con el entorno natural.
Tal y como explica Turismo Provincia de Segovia, el municipio debe su nombre al término celta “Nava”, que significa “lugar bajo y húmedo”. Según algunos historiadores, el resto de su nombre se debe al “oro líquido” de la miera.

Patrimonio histórico y arquitectónico
Uno de los principales referentes es la Iglesia de Santiago Apóstol, cuya primera mención documentada se remonta al año 1210, en tiempos de Alfonso VIII. De origen románico (siglo XII), fue transformada en el siglo XVIII bajo la dirección del maestro Antonio de la Torre, incorporando elementos barrocos.
Construida con ladrillo, adobe y piedra caliza, destaca por su estructura de tres naves separadas por arcos de medio punto, su espadaña exterior y, en el interior, un retablo barroco junto a una cruz procesional del siglo XVI, obra del platero segoviano Antonio Oquendo.

A las afueras del municipio se encuentra la Ermita del Santo Cristo del Humilladero, la única que se conserva de las tres ermitas históricas del lugar. De planta rectangular y construida con técnicas tradicionales como el aparejo toledano, este templo refleja la devoción popular y la organización histórica de los barrios del municipio.
Otro de los símbolos más reconocibles es la Torre de Santa María, también conocida como torre del reloj. De origen románico, aunque reformada en estilo renacentista en el siglo XVI, alcanza los 24 metros de altura. Su estructura de tres cuerpos decrecientes y su reloj en funcionamiento la convierten en un emblema del municipio, presente incluso en su escudo.
El patrimonio de Navas de Oro no se limita a lo religioso. Las chimeneas industriales, vestigios de las antiguas fábricas de resina, son un ejemplo singular de arquitectura industrial. Construidas por maestros valencianos, destacan por su técnica de edificación desde el interior, un sistema innovador que evitaba dejar marcas visibles en el exterior.

Tradición resinera
La identidad de Navas de Oro está profundamente ligada al pinar y a la extracción de resina, conocida como el “oro líquido”. Esta tradición se conserva y divulga en el Museo de la Resina, ubicado en el antiguo lavadero. En su interior, el visitante puede descubrir maquetas, herramientas, fotografías y audiovisuales que explican los métodos tradicionales de extracción, como el sistema Hugues, la pica de corteza o el rayón.
Este espacio no solo rinde homenaje a los resineros, sino que también pone en valor un modo de vida que fue esencial para la economía y la cultura de toda la comarca.













