Entre murallas centenarias y estancias cargadas de historia, un castillo segoviano guarda un vínculo poco conocido con la literatura romántica española a través de una novela de José de Espronceda. Sus piedras no solo fueron testigo de batallas, exilios y cambios de poder, sino que también alimentaron la imaginación de uno de los grandes poetas del siglo XIX, que encontró en este enclave el escenario perfecto para una de sus novelas.
Se trata de una fortaleza que, a lo largo de los siglos, ha desempeñado funciones muy diversas: residencia nobiliaria, enclave militar estratégico e incluso refugio en tiempos de guerra.
Este castillo fue residencia de don Beltrán de la Cueva, primer Duque de Alburquerque, y jugó un papel relevante durante la Guerra de la Independencia, cuando llegó a ser cuartel general de Lord Wellington y refugio frente al avance de las tropas francesas. Pero su huella no se limita al ámbito militar o político.
El Castillo de Cuéllar, escenario de una novela de José de Espronceda
El escritor José de Espronceda se inspiró en este enclave para ambientar su novela romántica Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar, una obra marcada por la pasión, la intriga y el espíritu medieval tan característico del Romanticismo. El castillo y su entorno sirvieron como escenario ideal para recrear un pasado lleno de conflictos y leyendas.

Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar
«Sancho Saldaña» o «El Castellano de Cuéllar», con estos dos títulos o todo junto se conoce a la novela del escritor español. Ambientada en la Reconquista, narra las aventuras del caballero Sancho Saldaña en su castillo de Cuéllar, donde su pasión por la mora cautiva Zoraida tras fracasar en su amor por Leonor, lleva a intrigas, venganzas y un vibrante retrato de la época con amores arrebatados, elementos fantásticos y la honra castellana como eje central.
Siglos de historia en piedra
La historia del edificio continuó sumando capítulos en el siglo XX. Durante la dictadura, fue utilizado como prisión política, cárcel común y sanatorio para enfermos de tuberculosis. En reconocimiento a su valor patrimonial, en 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico, junto con el recinto amurallado de la Villa.
Hoy, el Castillo-Palacio de los Duques de Alburquerque, situado en la Villa de Cuéllar, mantiene viva su relevancia cultural. Los actuales duques cedieron su uso al Ministerio de Educación y Cultura, que instaló en su interior el centro de Enseñanza Secundaria “Duque de Alburquerque”. Además, el recinto alberga la Oficina Municipal de Turismo, el Archivo Histórico de Cuéllar y el Archivo de la Casa Ducal de Alburquerque, consolidándose como un espacio donde conviven educación, patrimonio y memoria histórica.
Un castillo que fue palacio, prisión y escuela, y que también dejó su huella en la literatura a través de la novela de José de Espronceda, recordando que Segovia es, como destaca Prodestur, «un mundo entero por descubrir».
– Segovia, un mundo entero por descubrir: Seis maravillas a un paso de tu casa –
Ver esta publicación en Instagram












