
¿Sabías que Hércules protagoniza una leyenda en la provincia de Segovia? Concretamente, en la Sierra de Guadarrama.
La inconfundible figura de Mujer Muerta es un enigma que ha inspirado la imaginación de los segovianos durante generaciones, dando como resultado la aparición de numerosas leyendas que intentan explicar cómo se perfiló su contorno rocoso.
Geólogos explicarían su forma como el resultado de procesos naturales millones de años atrás. Pero para la tradición y la leyenda, la historia que emerge desde estas cumbres, desde La Pinareja hasta Pico de Pasapán, está tejida con amor, tragedia y acciones humanas, pero también, con un toque de mitología. Hay una historia que narra cómo la cabeza, el pecho y los pies de una mujer fueron esculpidos por la acción de un semidiós.
La Mujer Muerta y Hércules
No era simplemente el semidiós de fuerza inigualable al que todos recuerdan por sus famosos trabajos, sino un viajero extraordinario que, según una de las versiones más instintivas de esta leyenda, llegó a estas tierras con un objetivo noble: fundar una ciudad que, siglos más tarde, sería conocida como Segovia.

En su andar por la sierra, Hércules no estaba solo. Lo acompañaba un noble caballero, un compañero fiel cuyo nombre se ha perdido con el tiempo pero cuyo corazón quedó marcado para siempre por una historia de amor imposible. En un claro cercano a lo que hoy llamaríamos Navas de Riofrío, el caballero encontró algo que cambiaría su destino: una princesa de belleza deslumbrante. Al verla, quedó inmediatamente enamorado.
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Lo que ocurrió después es una mezcla de pasión y fatalidad. El padre de la joven, dominado por los celos y el miedo a perder a su hija, tomó una decisión irreversible: la llevó al bosque una noche y la mató. La tragedia no terminó ahí. El rey, consumido por la pena de su propio acto, murió de tristeza días después. Cuando el caballero regresó para casarse con su amada, se encontró con un castillo en silencio. Desesperado, la buscó y la encontró tendida en el bosque, con las manos cruzadas sobre el pecho y con el semblante tranquilo. Casi parecía estar dormida.
Fue entonces cuando el héroe supremo intervino. Movido por la pena de su amigo y por el deseo de que el recuerdo de la princesa nunca se desvaneciera, Hércules tomó las montañas mismas como su material. Haciendo uso de su incansable fuerza de semidiós, las moldeó con paciencia hasta que la Sierra de Guadarrama se dobló en la forma de la mujer que ahora vemos. Esa, según este relato, sería el origen de La Mujer Muerta: una escultura eterna de amor y dolor y esculpida en rocas por las manos divinas de Hércules.
Cuando la luz del sol se filtra por las siluetas de la montaña queda claro que en Segovia la leyenda no solo se escribe en los libros, también en el horizonte.








