Oculta bajo tierra en la provincia de Segovia se encuentra una joya arqueológica y turística que está siendo reconocida como «el mejor museo bajo tierra que existe en España». No es un museo al uso, sino una cueva, pero sus características, su belleza y el interés que despierta han hecho que reciba esta denominación.
Allí el visitante desciende poco a poco, dejando atrás la luz del día, para adentrarse en un universo subterráneo que ha permanecido intacto durante miles de años. Estalactitas, estalagmitas y galerías naturales enmarcan un espacio que no solo impresiona por su belleza, sino también por su valor histórico: en ella se conservan huellas de la presencia humana desde la Prehistoria, cuando este enclave fue utilizado como lugar de enterramiento y refugio ritual.
El tesoro subterráneo que te espera en Prádena
A diferencia de otras cuevas célebres, su propuesta va más allá del impacto visual. Cada tramo del recorrido está explicado, contextualizado y convertido en una auténtica lección de historia viva, donde el visitante comprende cómo vivían, enterraban a sus muertos y se relacionaban con el entorno las comunidades que habitaron la Meseta hace más de 4.000 años.
Este tesoro subterráneo se encuentra en Prádena de la Sierra, un municipio segoviano rodeado de naturaleza, acebos y tradición rural. El nombre del enclave es bien conocido por los amantes del patrimonio: la Cueva de los Enebralejos.
Descubierta de manera fortuita en 1932, la cueva cuenta con más de tres kilómetros de galerías, de los cuales una parte está acondicionada para la visita pública. Declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica, alberga restos del Calcolítico, pinturas rupestres y uno de los conjuntos funerarios prehistóricos más importantes del interior peninsular.
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La visita es siempre guiada, lo que refuerza su carácter museístico y didáctico. El recorrido discurre por la galería central acondicionada, donde se pueden apreciar las estructuras naturales, así como restos y signos de ocupación prehistórica.
Además, en el entorno se ha recreado un poblado prehistórico que ayuda a contextualizar la experiencia y a comprender la importancia del lugar en su época. Este parque arqueológico cuenta con cabañas que nos aproximan a los modos de vida de hace miles de años y con réplicas de objetos prehistóricos que pueden ser manipulados por los visitantes: vasos de cerámica, hachas de piedra, arcos, flechas, etc.

Este museo se completa con la casa de acogida, que alberga el Aula Arqueológica, con una pequeña exposición. En ella el visitante puede acercarse al hombre prehistórico, su economía y su religiosidad antes de adentrarse en la cueva.
Un museo con leyenda
Como todo lugar con tanta historia, la cueva y sus alrededores cuentan con una larga tradición oral. Hay historias que dicen que la entrada a la cueva fue cerrada por la Santa Inquisición en época de los Reyes Católicos debido a los rumores sobre judíos que hacían uso de ella para esconderse, aunque no se ha encontrado ninguna evidencia que lo ratifique.
Y, ¿has oído hablar de la Leyenda de La Muñeca? Se dice que, en tiempos del rey Fernando IV, una joven fue raptada durante una de las incursiones que asolaban la zona. Su trágica historia quedó grabada para siempre en una piedra del camino, un eco de los dramas humanos que también se vivieron a la sombra de esta maravilla subterránea.










