Patri Psicóloga llega a Segovia con sus siete claves para una vida plena

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La reconocida psicóloga y divulgadora protagoniza esta tarde, a las 19:00 horas, en el Salón de Actos del Campus María Zambrano de Segovia, la conferencia «7 hábitos para una vida plena. Cómo entrenar lo que está bajo tu control». La cita abre los encuentros otoñales de «Salud Mental Viva», el ciclo de la Fundación Caja Rural de Segovia dedicado al bienestar emocional. En esta entrevista, Patri Psicóloga reflexiona sobre cómo aprender a poner límites, elegir nuestras prioridades y construir una vida más plena a través de pequeños hábitos cotidianos.

“No todo depende de mí”. “Elijo mis batallas”. “Puedo empezar de nuevo”. “Esto también pasará”. Son frases sencillas, pero encierran una manera de entender el bienestar y la relación que tenemos con lo que nos sucede: cómo nos hablamos, cómo gestionamos las expectativas, los límites y la incertidumbre, y cuánto sabemos disfrutar y valorar lo que sí funciona en nuestra vida. Sobre estas ideas gira la charla de Patri Psicóloga, autora de 14 libros, con una comunidad de más de un millón de seguidores y más de 30 años dedicada a la divulgación. También ha trabajado con deportistas de élite en el ámbito de la psicología aplicada al deporte.

En esta entrevista habla de control, prioridades, límites y hábitos, y de esas pequeñas decisiones que pueden ayudarnos a construir una vida más plena.

Pregunta: “No todo depende de mí”. ¿Qué parte de nuestro malestar viene de intentar controlar lo que no está bajo nuestro control?

Respuesta: Una parte importante viene de confundir responsabilidad con control. Soy responsable de cómo me comunico, de las decisiones que tomo y de pedir ayuda si la necesito. Pero no puedo controlar lo que otra persona piensa, siente o decide, ni garantizar que todo salga como esperaba.

Cuando intento controlar también esa parte, vivo en una vigilancia agotadora: le doy vueltas a conversaciones, anticipo problemas y me culpo por resultados que no dependían solo de mí. “No todo depende de mí” no es una invitación a cruzarse de brazos. Es una forma de preguntarme: “¿Qué puedo hacer yo aquí?”. Y, una vez hecho, permitirme soltar el resto. La manera de afrontar una situación importa, pero no tenemos el mando de todo lo que sucede. 

P: Vivimos con la sensación de que tenemos que llegar a todo: trabajo, familia, pareja, amigos, salud, ocio… ¿Estamos intentando tener una vida plena o una vida imposible?

R: A veces, una vida imposible… ¡y además pretendemos llevarla con buena cara! Queremos rendir en el trabajo, cuidar a todo el mundo, entrenar, dormir ocho horas, tener vida social, estar al día y encontrar un rato para nosotros. Todo eso puede ser valioso, pero no todo cabe con la misma intensidad en la misma semana.

Una vida plena no es una vida en la que llegas a todo. Es una vida en la que puedes reconocer qué importa ahora, hacerle espacio y aceptar que elegir también implica renunciar. Habrá etapas con más familia, otras con más trabajo y otras en las que lo prioritario sea descansar. La plenitud necesita prioridades; la exigencia de hacerlo todo solo necesita una agenda más grande, y tampoco suele bastarle.

P: Hablas de “elegir mis batallas”. ¿Qué conviene dejar pasar y qué batallas merece la pena librar?

R: Yo dejaría pasar muchas discusiones que solo buscan tener razón, la necesidad de agradar a todo el mundo, los pequeños errores ajenos y la idea de que cada contratiempo requiere una reacción inmediata. Podemos preguntarnos: “¿Esto seguirá importándome dentro de una semana? ¿Puedo hacer algo útil al respecto?”.

Sí merece la pena librar las batallas que protegen nuestros valores y nuestras necesidades: poner un límite ante una falta de respeto, cuidar una relación importante, pedir ayuda, defender tiempo para descansar o cambiar un hábito que nos está perjudicando. Elegir las batallas no es tragárselo todo para parecer una persona serenísima. Eso sería convertirse en un felpudo zen. Es reservar la energía para aquello que de verdad merece nuestra atención.

P: Si sabemos qué nos hace bien, ¿por qué cuesta tanto mantener los hábitos?

R: Porque saber y hacer son procesos distintos. Podemos saber que nos viene bien caminar, dormir o desconectar del móvil y, aun así, llegar cansados a casa y escoger lo más fácil y gratificante en ese momento. También nos ponemos objetivos tan grandes que el primer día difícil parecen inviables.

Un hábito necesita repetición y un contexto que lo facilite. Por eso prefiero empezar con algo concreto y asumible: “Después de comer, caminaré diez minutos”, en vez de “a partir de mañana llevaré una vida saludable”. Y conviene tener un plan para los días complicados: si no puedo hacer diez minutos, haré cinco. La constancia no exige hacerlo perfecto; exige encontrar una manera de volver. La investigación sobre hábitos apoya el papel de la repetición en contextos estables para que una conducta se vuelva más automática. 

P: ⁠¿Por qué olvidamos lo que sabemos cuándo la vida se complica?

R: Porque bajo presión nos cuesta tomar distancia. La preocupación ocupa espacio mental y es más fácil reaccionar desde la urgencia que recordar aquello que diríamos con toda claridad a una amiga. El estrés puede dificultar funciones como la atención, la flexibilidad mental o el control de la respuesta, aunque sus efectos varían según la persona y la situación. 

Por eso me gustan las frases breves cuando van acompañadas de una acción. “Puedo decir no” puede traducirse en “hoy no puedo asumir otra tarea”. “Puedo empezar de nuevo”, en retomar mañana ese paseo que hoy no hice. Y “esto también pasará” puede ayudarme a recordar que lo que siento ahora es intenso, pero no necesariamente permanente. No son fórmulas mágicas: son recordatorios para recuperar margen de elección.

P: Si alguien sale de tu charla en Segovia queriendo cambiar algo, ¿qué tres hábitos pequeños le recomendarías empezar mañana?

R: Le propondría tres gestos que pueda ajustar a su vida:

  1. Hacer una pausa de dos minutos al empezar el día. Preguntarse: “¿Qué es importante hoy y qué puede esperar?”. Ayuda a empezar con una prioridad, en lugar de dejar que todas las urgencias parezcan iguales.
  2. Mover el cuerpo diez minutos. Caminar, bailar en casa o salir a dar una vuelta. Que sea tan sencillo que también tenga cabida en un día normal, no solo en el día ideal.
  3. Cerrar el día con una pregunta amable: “¿Qué he hecho hoy que me ha venido bien?”. Puede ser haber descansado, haber pedido ayuda o haber dicho que no. Sirve para reconocer lo que funciona y repetirlo.

No les pediría que transformasen su vida mañana. Les pediría que escogieran uno de esos hábitos y le hicieran sitio. Una vida plena se construye muchas veces así: con decisiones pequeñas que podemos sostener.

Una cita dentro de ‘Salud Mental Viva’

La conferencia de hoy de Patri Psicóloga es la primera de las dos nuevas citas que la Fundación Caja Rural de Segovia ha programado este otoño dentro del ciclo. La segunda será el 19 de noviembre, con Nuria Roure, Doctora en Medicina del Sueño y psicóloga general sanitaria, que hablará sobre la importancia del sueño y su relación con el bienestar.

La entrada es libre hasta el completar aforo.

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