Las obras de este artista segoviano viajan a Nueva York
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Después de pasar por Roma, Varsovia y París, la obra de Esteban Vicente se encuentra, desde el jueves, expuesta en el Instituto Cervantes de Nueva York, en una nueva colaboración entre esta institución y el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente.
Su directora, Ana Doldán, se ha encargado de comisariar esta nueva muestra junto a Eren Johnson, responsable del Archivo de Esteban Vicente en Nueva York.
La colección ‘Esteban Vicente. El pintor de la realidad’ expone la obra del artista en Nueva York
Con ‘Esteban Vicente. El pintor de la realidad’ como título elegido una vez más, la exposición fue inaugurada por las propias Doldán y Johnson y por el director de del centro, Javier Valdivieso, así como por Jennifer Stein, vicepresidenta de la Fundación Harriet & Esteban Vicente. Todos ellos coincidieron en destacar la luz, el color y el abstractismo de las obras del tureganense y la importancia que la ciudad de Nueva York tuvo, tanto en su vida personal como en su trayectoria artística.
En lo que respecta a la selección de dieciocho obras escogidas para la exposición que los neoyorquinos podrán visitar hasta el próximo 9 de enero, ésta se caracteriza por la destacada presencia de distintos collages, que ofrecen una visión muy representativa de la búsqueda por parte de Esteban Vicente de la verdadera esencia del acto de pintar.
La inauguración de la exposición

La inauguración de la exposición contó con la asistencia, tanto de representantes de la embajada como de la reconocida artista española Helena del Rivero y de coleccionistas de la obra de Esteban Vicente de la familia Rockefeller, entre otras personalidades destacadas.
Como explicaron ambas comisarias, la muestra gira en torno a algunas ideas que definen la trayectoria del tureganense, como el rechazo de lo artificial en pro de la realidad de los cuadros, entendida como una experiencia sensorial; la austeridad y la sobriedad de los materiales utilizados, que toman como referencia a Zurbarán o Juan Gris; la intimidad y el aislamiento; y, sobre todo, la continua evocación de sentimientos y sensaciones.
La exposición cuenta con obras realizadas entre 1940, año en el que Esteban Vicente adquirió la nacionalidad estadounidense y en el que comenzó su verdadera incursión en el expresionismo abstracto, y 1996, cuando el pintor empezó a encarar el último lustro de una vida que tuvo a Nueva York como punto principal de su mapa.

