Las cinco claves que debes conocer para evitar un desmayo por calor

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Cada verano aumenta el riesgo de sufrir mareos, bajadas de tensión y pérdidas de conocimiento relacionadas con el calor. En 2025, según datos del Informe final Plan Nacional Calor 2025 publicado por el Ministerio de Sanidad, en 2025 la mortalidad atribuida al calor aumentó un 87% y los episodios de calor extremo un 73% respecto a 2024. El año pasado se atribuyeron a las altas temperaturas 3.832 muertes en España –más que las vinculadas a los accidentes de tráfico–, pero detrás existe una combinación de varios factores cotidianos: el consumo de determinados medicamentos, la deshidratación, la ingesta de comidas abundantes o la práctica de deporte en las horas más calurosas del día.

Según Piluca Barrau, farmacéutica y divulgadora sanitaria, el síncope por calor suele producirse cuando el cerebro deja de recibir suficiente flujo sanguíneo durante unos segundos debido a una caída brusca de la presión arterial.

Piluca Barrau, farmacéutica y divulgadora sanitaria Img/Sanitalent

“El síncope no suele avisar. Muchas veces la persona simplemente nota un mareo, visión borrosa o sensación de debilidad y, en cuestión de segundos, pierde el conocimiento. Lo preocupante es que gran parte de los factores que lo provocan son evitables”, explica la experta.

Es por ello que, en esta época del año, es recomendable entender por qué se producen los desmayos en verano y cuál es la mejor forma de prevenirlos.

5 claves para evitar un desmayo por calor

El calor dilata los vasos sanguíneos y favorece las bajadas de tensión

Cuando hace calor, el organismo intenta disiparlo aumentando el flujo sanguíneo hacia la piel. Este mecanismo natural provoca una disminución de la presión arterial que, si se acompaña de deshidratación, puede favorecer mareos o pérdidas de conocimiento.

“Muchas personas piensan que solo les afecta el calor extremo, pero basta una combinación de altas temperaturas y una hidratación insuficiente para desencadenar un episodio de síncope”, señala la farmacéutica.

Algunos medicamentos aumentan el riesgo

Diuréticos, antihipertensivos, betabloqueantes, ansiolíticos o algunos antidepresivos pueden potenciar los efectos del calor sobre la presión arterial o la capacidad del organismo para regular la temperatura.

Por ello, es aconsejable revisar la medicación con el farmacéutico o el médico antes del verano, especialmente en personas mayores y pacientes polimedicados.

“Nunca debemos suspender un tratamiento por nuestra cuenta, pero sí conviene saber cómo puede influir el calor en determinados medicamentos y qué precauciones debemos adoptar”, asegura Piluca Barrau.

Las comidas abundantes pueden ser peligrosas

Después de una comida copiosa, parte del flujo sanguíneo se dirige al aparato digestivo para facilitar la digestión. Esto puede provocar una disminución temporal de la presión arterial, especialmente en personas mayores o que toman medicación para la hipertensión. La combinación de comida copiosa, calor, alcohol y levantarse rápidamente puede aumentar significativamente el riesgo de mareo o desmayo.

Hacer deporte a pleno sol multiplica la amenaza

Aunque el ejercicio físico es saludable, practicarlo durante las horas centrales del día puede resultar especialmente peligroso cuando las temperaturas son elevadas. Los expertos recomiendan evitar la actividad física intensa entre las 11:00 y las 18:00h y priorizar las primeras horas de la mañana o el final de la tarde.

Mareo, dolor de cabeza intenso, visión borrosa, confusión o debilidad extrema son señales de alarma que obligan a detener la actividad física y buscar un lugar fresco.

Los mayores de 65 años son el grupo más vulnerable

Las personas mayores presentan una menor sensación de sed, suelen tomar más medicamentos y tienen una capacidad reducida para adaptarse a los cambios bruscos de temperatura. Por ello, constituyen el principal grupo de riesgo frente a los efectos del calor y requieren una vigilancia especial durante los episodios de altas temperaturas.

Cómo actuar en caso de síncope

Si una persona pierde el conocimiento, lo primero es comprobar que respira y colocarla tumbada con las piernas elevadas. Debe trasladarse a una zona fresca y mantenerse vigilada.

Además, es necesario solicitar atención médica urgente si la pérdida de conocimiento se prolonga, si existe confusión al recuperar la consciencia o si aparecen signos compatibles con un golpe de calor, como piel muy caliente, alteración del comportamiento o desorientación.

Las tres recomendaciones básicas para prevenirlo son mantener una hidratación constante, incluso si no se tiene sed; evitar la exposición al sol y el ejercicio físico en las horas centrales del día y revisar con el farmacéutico o el médico la medicación habitual antes del verano.

“El calor no mata de golpe. Mata en la suma de decisiones que damos por normales: la medicación de siempre, la comida de siempre, el paseo de siempre, en el mes que ya no es el de siempre”, concluye Piluca Barrau.

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